12 variables psicológicas que influyen en el cáncer - Mejor con Salud

12 variables psicológicas que influyen en el cáncer

Es probable que no lo relacionemos con la incidencia del cáncer, pero tanto el estrés como las relaciones conflictivas con los que nos rodean pueden ser factores desencadenantes de la enfermedad
12 variables psicológicas que influyen en el cáncer

El cáncer es el resultado de un crecimiento desordenado y múltiple de las células de nuestro organismo.

Mientras que las sanas van creciendo y sustituyéndose de una manera “programada”, las células cancerosas se dividen y desarrollan de manera aleatoria, espontánea e incontrolada.

Esto se debe a la alteración del mecanismo que se encarga de la inhibición de la reproducción celular. Así, las características de las células cancerosas son las siguientes:

  • Crecen demasiado rápido.
  • No pueden organizarse por sí mismas.
  • Son incapaces de autorregularse.

Dado que no obedecen a ningún patrón, las masas de tejido que se forman no se parecen a las de un tejido normal, por lo que estas toman el nombre neoplasias.

Tipos de tumores

celula-cancerigena

Partiendo de esta base, debemos saber que los tumores benignos tienden a comprimir los tejidos que los rodean pero no penetran en su interior. En este caso puede ser necesario extirparlos para que no causen anomalías funcionales o estructurales.

Por su parte, los tumores malignos sí que penetran en el tejido adyacente y se extienden por el interior de nuestro organismo, pudiendo llegar a pasar por la corriente sanguínea o a los canales linfáticos.

Así, los tumores malignos se clasifican en 4 tipos:

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  • Carcinomas: Los que se han formado a partir de células que recubren las superficies como la piel, el intestino, la membrana del tracto respiratorio, urinario y gastrointestinal. Son los más frecuentes.
  • Sarcomas: Los que provienen de zonas más profundas, como el cartílago de los huesos o los músculos.
  • Linfomas: Son tumores que se originan en el tejido linfático (cuello, ingle o axila).
  • Leucemia: Cáncer generado en el sistema sanguíneo.

Variables psicológicas que influyen negativamente en el cáncer

Palabra cáncer borrada

Las primeras referencias que vinculaban el cáncer a factores psicosociales aparecieron en el siglo XIX de la mano de Snow, un médico londinense que analizó más de 250 historias clínicas del Hospital del Cáncer de Londres.

Al menos 156 tenían precedentes de problemas afectivos en relación a pérdidas.

Con lo que la ciencia sabe actualmente, hay  varios factores y conductas asociados al riesgo de padecer cáncer y de alterar la supervivencia a este o, dicho de otra forma, provocar una evolución u otra.

Dentro de aquellos factores y conductas que inciden en el inicio del cáncer podemos hacer la distinción entre los que son de efecto directo, como el estrés, y los que son de efecto indirecto como el tabaco, el alcohol, la dieta, los carcinógenos ocupacionales o la conducta sexual.

El estrés

Las investigaciones científicas subrayan como indiscutible el efecto del estrés sobre la activación de los procesos cancerígenos que comentábamos.

Concretamente, la pérdida de un ser querido, la hospitalización o enfermedad de alguien cercano, los problemas quirúrgicos o el desempleo son situaciones que facilitan la desestabilización y la aparición del cáncer.

El consumo de tabaco, el alcohol, la dieta, los carcinógenos ocupacionales y la conducta sexual inadecuada

Cada uno de los factores que encabezan este epígrafe son potenciadores del cáncer. Quizás la conducta menos conocida es la que se lleva a cabo en el plano sexual de manera inadecuada como, por ejemplo, estableciendo relaciones sin protección.

El tabaco aumenta el riesgo de sufrir enfermedades degenerativas

En el caso de las variables que inciden en la progresión del cáncer nos encontramos también con que hay algunas que se sabe que ejercen efectos directos (indefensión, desesperanza, depresión) y otras que lo hacen de manera indirecta (detección tardía, incumplimiento del tratamiento o escasez de apoyo social).

Indefensión, desesperanza y depresión

Según las investigaciones anteriormente mecionadas, las personas altamente cooperativas, defensivas, extremadamente pacientes e incapaces de expresar adecuadamente sus emociones son más propensas a una peor evolución del cáncer.

Concretamente, se plantea que la inhibición, represión y negación de emociones como la ira resultan altamente perjudiciales para una buena evolución de la enfermedad que estamos tratando.

Asimismo, la incapacidad o dificultad para hacer frente de manera activa a las situaciones de estrés y vincularnos a sentimientos de indefensión, desesperanza y depresión constituye un factor perjudicial para la curación del cáncer.

Además, las investigación concluye que la mayor posibilidad de agravar el cáncer obedece a una combinación del llamado del estrés con el patrón de personalidad tipo 1.

Este patrón de personalidad  se caracteriza por un elevado grado de dependencia hacia alguien o algo, así como una inhibición para establecer la intimidad emocional con esas personas.

Se cree que esto se debe a un aumento de los niveles de cortisol, sustancia que favorece la inmunosupresión y favorece así el desarrollo tumoral.

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Detección tardía, incumplimiento del tratamiento y escasez de apoyo social

La detección tardía del cáncer y el incumplimiento del tratamiento médico pautado son dos factores que inciden negativamente en la correcta evolución del cáncer.

Asimismo, la escasez de apoyo social y emocional fomenta que las personas con cáncer tiendan tener un período de supervivencia más bajo.

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¿Qué variables psicológicas nos protegen del cáncer?

Una vez comentadas aquellas cuestiones que nos perjudican, es el turno de saber qué variables psicológicas debemos cultivar para frenar tanto la aparición como el desarrollo del cáncer.

Veamos algunas de ellas:

  • Aquellas estrategias de afrontamiento de las dificultades vitales que nos ayuden a incrementar nuestra autoestima, reducir la depresión y garantizar la disminución del cortisol asociado al estrés.
  • Llevar un estilo de vida equilibrado que nos mantenga alejados del estrés, garantizando así la no presencia del cortisol.
  • Trabajar para poder obtener un elevado grado de autonomía personal propia y ajena. En otras palabras, no depender en exceso de nada ni nadie para ser felices, solo de nosotros mismos.
  • Establecer buenas relaciones con quienes nos rodean.
  • Dejar de fumar, de beber alcohol, de exponernos al sol en exceso o a carcinógenos.
  • No establecer contactos sexuales poco saludables.
  • Consumir alimentos ricos en fibra y llevar una dieta saludable y equilibrada.
  • Caminar y hacer ejercicio diario que nos ayude a mantener activos mente y cuerpo.

Esperamos que esta información sea de mucha utilidad y que pronto podamos acercaros nuevos hallazgos en las investigaciones sobre el cáncer.