Dependencia emocional, cuando el amor se convierte en una droga - Mejor con Salud

Dependencia emocional, cuando el amor se convierte en una droga

La dependencia emocional es como vivir en una noria. Debemos aprender a ser personas enteras, sin necesidad de buscar nuestra otra mitad, para poder disfrutar de la relación de pareja de forma plena.
Dependencia emocional, cuando el amor se convierte en una droga

Mantener una relación de pareja saludable y feliz implica, ante todo, saber enriquecernos mutuamente a través del respeto, el reconocimiento y el amor. Sin embargo, no siempre es así. Hay veces en que, sin saber muy bien cómo, acabamos perdiendo nuestra propia dignidad para quedar “adheridas” a una relación completamente tóxica.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos cuesta tanto alejarnos de una persona que nos hace daño? La respuesta es simple, a la vez que llena de innumerables dimensiones: la dependencia emocional. 

Hablemos hoy sobre este aspecto tan común en las relaciones de pareja.

¿Cómo se caracteriza la dependencia emocional?

La dependencia emocional tiene un doble rostro, una doble máscara donde aparecería, por un lado, la expresión del amor más devoto y absoluto, y por otro, la del sufrimiento. Son relaciones donde, lejos de existir una tranquilidad y una armonía, nos vemos sometidos a unos altibajos constantes. Es como vivir en una noria.

Veamos más características a continuación:

  • A pesar de ser conscientes de que ese tipo de relación nos hace daño, nos vemos incapaces de poner distancia. De dar fin a esa unión.
  • La dependencia emocional se basa siempre en la manipulación. Se busca controlar la vida del otro para evitar ser abandonado, y ello deriva, a menudo, en la aparición de los celos, de las desconfianzas e incluso de los chantajes.
  • Desarrollamos conductas muy exageradas de sobreprotección hacia la pareja, centramos todo nuestro universo en “nuestra otra mitad” y, en ocasiones, dejamos a un lado a nuestros familiares y amigos.
  • Normalmente existen dos perfiles en el interior de la pareja: el dominante y el dominado. El primero erige su poder mediante los celos, el chantaje, la desconfianza y una firme autoridad. El dominado es generalmente sumiso pero, lejos de huir de este tipo de relación, sigue en el interior de este “círculo tóxico” por miedo a ser abandonado, o porque su amor es tan ciego que no ve la realidad del problema.
  • Hemos de tener en cuenta que la dependencia emocional es una dimensión muy compleja, fácil de ver para quienes están fuera de ella, pero los que la viven, los que la sufren, suelen tener una venda en los ojos durante mucho tiempo.

¿Cómo salir de una relación basada en la dependencia emocional?

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  • El primer paso y más importante es, sin duda, reconocer nuestra “dependencia emocional”. Es imposible actuar frente a lo que no se hace consciente, por lo que es importante que cada día pongas en una balanza tu corazón. ¿Qué pesa más? ¿La felicidad o el sufrimiento? Piénsalo con detenimiento y analiza objetivamente tu situación.
  • El segundo paso es aprender a hacernos responsables de nuestra propia vida. Aprende a ser más autónoma y no tan dependiente de tu pareja, fortalece tu autoestima y siéntete siempre segura de ti misma.
  • Valora más el “aquí y ahora”. No te pares a pensar en cómo era tu pareja en el pasado, en cómo te cuidaba o en cómo te respetaba. Lo que importa es el presente, así que pregúntate: ¿Tu compañero te hace feliz ahora? ¿Vives en este momento la vida que de verdad quieres? Piensa en ello, es importante.
  • Nunca tengas miedo a la soledad. Si tu principal temor es dejar a tu pareja porque no concibes el verte sola a pesar de ser infeliz, entonces el problema es tuyo y debes resolverlo. Para ser una persona madura y feliz, primero debes aprender a disfrutar de ti misma, de tu soledad, escuchando tu voz interior. El amor no tiene como objetivo encontrar a nuestra “otra mitad”. En absoluto. Primero debes aprender a ser “una persona entera” y sin vacíos emocionales, para disfrutar más plenamente de una relación de pareja. ¡Recuérdalo!