¿Por qué son tan importantes los ácidos omega-3? - Mejor Con Salud

¿Por qué son tan importantes los ácidos omega-3?

Los ácidos grasos omega-3 nos ayudan a combatir enfermedades cardiovasculares y aumentan la flexibilidad de las paredes arteriales, previniendo la hipertensión. Para obtenerlos podemos consumir pescado azul, o alimentos enriquecidos
¿Por qué son tan importantes los ácidos omega-3?

Las grasas son necesarias en nuestra alimentación y organismo, pero no todas son iguales ni nos aportan lo mismo. Existe un tipo llamado ácidos grasos esenciales, dicho nombre se debe a que nuestro cuerpo no es capaz de sintetizarlos y solo pueden llegar a él a través de la dieta.

Los ácidos grasos omega-3 forman parte de los ácidos grasos esenciales y tiene un papel muy importante y beneficioso.

Propiedades de los ácidos grasos omega-3

Para empezar, son imprescindibles para el correcto desarrollo del sistema nervioso y ocular del feto; además, parece ser que juega un papel fundamental en el desarrollo cognitivo de los niños. Debido a ello es fundamental un correcto aporte de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, lactancia y primera infancia. Prueba de ello es que la leche materna es muy rica en ellos.

Pero si por algo se han hecho famosos los ácidos omega-3 es por su papel protector frente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, actuando para ello en diferentes niveles. Su consumo óptimo ayuda a disminuir los niveles de triglicéridos y a aumentar los de colesterol HDL (“colesterol bueno”) y tiene un efecto vasodilatador, lo que hace que el riesgo de trombosis y, por tanto de accidentes cardiovasculares, disminuya. Pero a nivel del sistema circulatorio también consigue aumentar la elasticidad de las paredes de las arterias, previniendo la hipertensión.

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Alimentos que contienen ácidos grasos omega-3

La principal fuente de ácidos grasos omega-3 es el pescado azul, entre los que se encuentran el salmón, la sardina, el atún, la caballa, la trucha; y también cabe destacar el marisco.

La importancia de los ácidos grasos omega-3 se descubrió gracias a un estudio que determinó que la incidencia de infartos y otras enfermedades cardiovasculares era muchísimo más baja en los esquimales que en el resto de grupos, siendo la base de su alimentación el pescado azul.

En el mundo vegetal, las nueces tienen una cantidad considerable de ácidos grasos omega-3, así como las semillas de calabaza, lino, cáñamo, entre otras y los aceites de girasol, maíz, onagra, etc.

Si en nuestra dieta está incorporado el consumo de pescado azul dos o tres veces por semana, nuestras necesidades de ácidos grasos omega-3 están cubiertas; si por el contrario, no nos gusta el pescado o tomamos muy poco, deberemos buscar otras fuentes, sobre todo si nos encontramos en las etapas en que hemos dicho que son más necesarios (embarazo, lactancia, infancia). Actualmente, muchos alimentos comercializados como es el caso de leche, quesos, margarinas, etc., llevan suplementos de ácidos grasos omega-3 en su composición.

Imagen cortesía de Puamelia