10 causas que provocan una constante sensación de hambre

Lorena González 14 enero, 2018
Sentir hambre es la sensación de “estómago vacío”, las razones pueden ser varias. En este artículo te explicamos las causas. ¡Pon atención!

¿Tienes constantemente la necesidad de comer o tu cerebro piensa muy frecuentemente en comida? Presta atención porque estas son las causas que provocan esta molesta sensación.

1. Tener sed

Si comiste mucho hace poco y otra vez tienes hambre, probablemente no sea eso. Piensa en cuándo fue la última vez que bebiste agua. Bebe un vaso y espera un poco. La sensación de hambre disminuirá y resultará que realmente lo que tenías era sed.

Acabar con esta sensación será tan sencillo como acostumbrarte a beber agua regularmente. La mejor opción para acostumbrar a tu cuerpo a consumir una gran cantidad de agua es beber desde la mañana y siempre media hora antes de cada comida.

2. Alimentos con calorías vacías

Azúcar refinada

No te des caprichos extra en los que el azúcar es la protagonista porque estarás tomando bastantes calorías vacías durante el día. Los aperitivos dulces, hasta si se toman en pequeñas cantidades, solo acaban excitando nuestro apetito sin darle al cuerpo alimentos saludables y nutritivos.

La clave está en intentar reducir el número de carbohidratos rápidos y de azúcares y apostar por tomar alimentos más saludables.

Te recomendamos leer: 7 cambios que notarás al dejar el consumo de azúcar

3. No dormir bien

No dormir bien hará que te despiertes y que tengas necesidad de comer, algo que no ocurrirá si duermes profundamente 7-8 horas.

Durante la noche el cuerpo produce una hormona denominada melatonina que es la que se encarga del correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

4. El estrés

estres

Todos respondemos a dos tipos de comportamientos cuando afrontamos momentos de estrés. Las personas que no pueden comer nada y los que comen más, precisamente por estar angustiados.

Si eres de los que comen más en momentos de estrés y angustia debes tener en cuenta que el estrés no es una razón para comer alimentos poco saludables y será mejor que optes por hacer alguna actividad.

Llama a tus amigos, practica deporte, lee un libro, cualquier cosa que te permita distraer la atención y no pensar en la comida.

5. Aperitivos y alcohol

El alcohol engorda y además estimula el apetito. No tomes alcohol o hazlo de manera moderada y si sales con amigos opta por comidas ligeras y aperitivos saludables.

6. Falta de proteínas

No te olvides de las grasas proteínas e hidratos

Es fundamental que para evitar comer de más incluyas proteínas en tu dieta. Y es que, además de proporcionarte energía te generarán una sensación de saciedad. Toma verduras y frutas aparte de proteínas.

7. Ausencia de grasas saludables

No todas las grasas de los alimentos son iguales. Por ejemplo, la comida rápida, los fritos, los alimentos grasos, los ahumados y la harina, tienen grasas poco saludables, grasas saturadas que sí te harán engordar.

Sin embargo, las grasas saludables sí deben estar presentes en tu dieta. Este tipo de grasas se encuentran en el aceite de oliva, salmón, nueces y frutos secos, aguacate, semillas de girasol.

8. No seguir un horario en tus comidas

comer-mucho

Haz las cinco comidas al día: desayuno, almuerzo, cena y dos meriendas en medio de ellas. No te pierdas ninguna de estas y si tienes la opción hazlas siempre a una misma hora cada una de ellas o con un intervalo de tiempo similar.

Tampoco es recomendable que te excedas con las cantidades. Apuesta por raciones durante intervalos aproximadamente regulares.

Ver también: Ideas para comer legumbres cada día de la semana

9. No pienses constantemente en la comida

La tendencia creciente de mirar imágenes de comida a través de las redes sociales nos hace pensar en ella constantemente. Nos estés todo el tiempo conectado a Instagram en busca de qué cocinar esta noche o en la próxima fiesta porque, al final, te apetecerá comer de nuevo.

10. No comas con prisa

Cuidado con la cena

Comer despacio es fundamental para poder sentirnos saciados en su justo momento. Y es que comer rápido hace que nuestro cuerpo no tenga tiempo de asimilar nada y que después acabe pidiendo más comida.

Un buen modo de conseguir esto es masticar mucho más despacio y partir la comida en trozos pequeños. El cerebro necesita un tiempo determinado hasta que le llega la señal de que ya está saciado así que debes dejar ese tiempo que pase.

Si comes muy rápido en menos tiempo habrás ingerido más calorías y muchas de ellas probablemente ni siquiera las necesitabas solo que a tu cerebro todavía no le había llegado el mensaje de saciedad que tenía que recibir y que tu cuerpo le manda.

Te puede gustar