10 consejos para vivir en equilibrio físico y mental

El equilibrio físico y mental puede verse alterado por el estrés o preocupaciones que pueden dañar nuestra salud. Por ello que hay que saber cómo recuperarlo y mantenerlo

Cuando nuestro día a día está cargado de trabajo, tensiones y malos hábitos nuestra salud corporal no es la única que se ve afectada, sino también la emocional y viceversa.

Nuestro cuerpo manifiesta que no lo cuidamos bien y vivimos bajo estrés, a través de dolor en:

  • Cabeza, cuello y hombros
  • Espalda y cadera
  • Manos
  • Pantorrillas, tobillos y pies

Por eso, para evitar enfermarnos, junto con la reducción del estrés, es prioritario saber conseguir un equilibrio físico y mental.

Mantener el equilibrio o armonía entre toda la carga de tensión y proporcionar cuidado a nuestro cuerpo y mente no es tan difícil como parece.

Y en este artículo se hablará de diez consejos sencillos para no perder este equilibrio.

1. Comida sana

El primero consejo para mantener una buena salud es seguir una dieta saludable.

Esta debe aportar a nuestro cuerpo los nutrientes y proteínas necesarios para poder realizar las actividades diarias.

Cada persona es un mundo y eso incluye su cuerpo. Por eso es buena idea consultar con un especialista en nutrición que nos indique la dieta adecuada.

Procura incluir en tu día a día:

  • Frutas y verduras
  • Pollo
  • Pescado
  • Cereales
  • Agua

Lee también: Ensaladas sencillas y saludables para una alimentación sana

2. Ejercicio

5 ejercicios para mantenerte en forma desde cualquier lugar

El segundo consejo para lograr el equilibrio es mantener una rutina de ejercicio, ya que aporta de energía y cuidamos del cuerpo.

Además es un método para:

  • Disminuir el estrés
  • Calmar los nervios
  • Dar oxígeno al cerebro
  • Liberar endorfinas

Puedes practicarlo en un gimnasio, en un parque, en casa o en cualquier lugar donde estés cómodo y con la ropa adecuada.

Lo ideal es consultar a un experto en el tema que sepa indicar una rutina de ejercicios adecuada para cada persona.

Si bien la frase de “si no duele no sirve” se aplica al ejercicio físico, procura prevenir los daños a largo plazo.

3. Descanso

Más de una vez ha pasado que uno se tiene que desvelar por trabajo o tareas escolares.

Sin embargo, si el desvelo y poco descanso se vuelven algo cotidiano empeorará nuestra salud. Por eso hay que dormir de siete a ocho horas diarias.

Cuando dormimos nuestro cerebro sigue funcionando, y cumple tareas como:

  • Regenerar células
  • Regular su temperatura
  • Eliminar sustancias nocivas
  • Reponer energía

De esta forma así descanso tanto al cuerpo como a la mente. Incluso el dormir ayuda al desarrollo de soluciones para los problemas.

¿Quieres saber más? Lee: ¿Sabes lo que pasa en tu cerebro cuando duermes?

4. Todo con moderación

Reflexiona antes de comer

No por decir que es ideal consumir frutas y verduras ya nunca se podrán comer dulces o comida chatarra.

Una dieta equilibrada es sana para el cuerpo, pero es igual de bueno conceder algún que otro capricho de vez en cuando y, claro, con moderación.

Entre estos posibles caprichos encontramos:

  • Dulces
  • Grasas
  • Frituras
  • Alcohol
  • Cigarros

Darnos estos pequeños gustos no mantendrá con buen ánimo y energía, proporcionándonos equilibrio físico y mental.

5. Actividades recreativas

Los pasatiempos mantienen parte de nuestro tiempo ocupado. Ese período, por tanto, no lo dedicaremos a los problemas o malestares.

De esta forma mantenemos a nuestro cuerpo y mente activos en algo que nos dé placer. Puede ser:

  • Practicar un deporte
  • Tocar un instrumento
  • Leer
  • Aprender un idioma
  • Dibujar
  • Caminar por el parque

Hay muchas opciones de pasatiempos, siempre hay algo nuevo por aprender y hacer. Además, podremos descubrir talentos que se mantienen ocultos en nuestro interior.

6. Convive con la gente

hombre-recibiendo-apoyo-de-sus-amigos

El contacto con otras personas es necesario para mantener el equilibrio mental, sobre todo con aquellos a quienes se es más cercano.

Acercarse a la familia y los amigos nos permitirán liberar tensión. Incluso compartir con ellos los problemas ayuda a encontrar soluciones y quitar peso emocional de los hombros.

Si se tienen problemas no hay que esperar siempre a resolverlos uno mismo. Al recibir y aceptar ayuda lograremos un equilibrio entre nuestro cuerpo y mente.

7. Desconecta de la rutina

En la medida de lo posible intenta hacer algo espontáneo, algo que no esté marcado por su rutina.

Puede que no sea fácil cuando uno se rige por ciertos límites de tiempo o dinero pero, siempre que puedas, hazlo.

Ya sea un viaje corto o una cita al spa para recibir un masaje: algo que nos ayude a renovar la energía física y mental.

8. Planes a futuro

metas

Marcarse metas y pequeños proyectos nos ayudarán a mantener el equilibrio entre nuestro cuerpo y la mente.

Esto sirve como un elemento motivador para salir adelante de los problemas. También proporcionará confianza en uno mismo y satisfacción personal.

Visita este artículo: 6 hábitos que harán de ti una mujer feliz y exitosa

9. Evita los pensamientos negativos

Es muy importante, no dejarse llevar por las cosas negativas. Todo el mundo tiene problemas, nadie está exento de ello.

Sin embargo, no por eso hay que llenar la mente de ideas deprimentes y autocompasión. Recuerda que por cada problema hay una solución. Y que, al final de la tormenta, siempre llega la calma.

Mantener una actitud positiva y sentido del humor resulta beneficioso. De ser necesario, no dudes en buscar ayuda, ya sea con la familia, los amigos o un psicólogo.

10. Escucha y ayuda a otrosapoyar-amiga

Por último, nuestro equilibrio físico y mental también puede mantenerse cuando somos solidarios y ayudamos a los demás.

Esto nos permitirá sentirnos mejor con los que nos rodean y con nosotros mismos. Además, aportará a nuestra mente energía para apoyar a otros.

Incluso puede demostrar que no somos los únicos con dificultades, así que veremos nuestros problemas desde nuevas perspectivas.

Estos son algunos consejos con los que podremos mantener el equilibrio físico y mental. Hay que esforzarse por vivir al máximo, sin agobiarse por los problemas.

Debemos creer en nosotros mismos, en lo que hacemos o queremos hacer en el futuro.