10 consejos para perder peso sin sufrimiento

11 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Carlos Fabián Avila
Perder peso es un proceso que no puede darse sanamente de la noche a la mañana. Por ello, es importante tener paciencia, no precipitarse y dejar de lado las medidas drásticas.
 

Aunque lo más común es creer todo lo contrario, es posible perder peso sin sufrimiento. ¿Cómo? Sencillamente tomando conciencia de los riesgos que suponen unos malos hábitos de vida, en conjunto con la adopción de medidas drásticas.

Cuando una persona quiere bajar de peso rápidamente es propensa a cometer todo tipo de errores. Con las prisas por verse «bien», no se da cuenta de que está perjudicando su salud y que se está exponiendo a sufrir peores problemas que unos cuantos kilos de más.

Hacer que la dieta gire en torno a un alimento, excluir otros (sin ningún tipo de criterio médico), saltarse comidas principales, reducir las porciones exageradamente y otras medidas, son algunas de las que se suelen adoptar en la carrera por adelgazar y lucir bien.

A continuación te presentamos algunos consejos que te ayudarán a perder peso sin sufrimiento y sin poner en riesgo tu salud. Pero antes, te haremos un breve comentario.

Perder peso sin sufrimiento y sin arriesgar la salud es posible

Es cierto que existen muchas dietas para bajar de peso en poco tiempo y aunque parecer efectivas, pueden causar sufrimiento. Bien sea porque son demasiado restrictivas o porque transmiten una idea nada realista sobre cómo va a ser el proceso o el momento de apreciar el resultado prometido.

En lugar de dejarse llevar por la prisa, lo más recomendable es informarse bien (con un médico o nutricionista) sobre cuáles serían las opciones más adecuadas para cada caso y seguir las recomendaciones de los profesionales. 

 

Existen muchas estrategias saludables para perder peso sin sufrimiento que pueden adoptarse. En su mayoría, proponen la adopción y mantenimiento de hábitos de vida saludables. No solo para bajar de peso, sino para mejorar la salud en general.

Algunos de los consejos que suelen incluir estas estrategias vienen a ser los siguientes.

1. Llevar una dieta variada

En primer lugar, ten en cuenta que, para bajar de peso, no hace falta prescindir de todos los alimentos a los que estás acostumbrado a tomar en tu menú semanal. Algunos de ellos deberás moderarlos un poco más que otros, pero la idea no es que te prives de tomarlos y pases hambre.

Una de las recomendaciones más extendidas (y respaldadas por instituciones tan importantes como la Organización Mundial de la Salud) es que le des prioridad al consumo de frutas y verduras, ante los comestibles industriales, como la bollería, los fritos, los ultraprocesados y afines.

¿Y por qué darle prioridad a estos alimentos? Porque suponen un mejor aporte para el organismo y, entre otras cosas, contribuyen a mantenerte saciado, enérgico y sano mientras bajas de peso.

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Aprender a estar consciente del valor nutricional de lo que comes a diario te ayudará a tomar mejores decisiones a la hora de adoptar una dieta saludable.

2. Tener paciencia e ir poco a poco

Pretender perder varios kilos en un periodo de tiempo corto no es saludable. Además, las dietas «milagro» que supuestamente ayudan a lograr el objetivo suelen tener un efecto rebote bastante notorio.

Aunque pueda parecer difícil, es mejor avanzar despacio e ir apreciando poco a poco los resultados, que bajar de peso en poco tiempo y luego experimentar descompensaciones y otros problemas de salud.

3. No saltarse las comidas principales

Las comidas principales son esenciales para mantener la salud de todo el organismo y no es necesario prescindir de ellas para bajar de peso. En cambio, lo más adecuado es, simplemente, mejorarlas.

Por ejemplo, si antes acostumbrabas hacer comidas copiosas, ricas en grasas, quizás debas empezar a moderar las porciones y a buscar otros métodos de elaboración de los alimentos (como la plancha y el horno).

4. Beber agua

El agua es fundamental para la salud. Contribuye con múltiples procesos en el organismo, entre ellos, la eliminación de líquidos retenidos.

Si quieres perder peso sin sufrimiento, debes procurar mantener una hidratación adecuada, en la que prime el consumo de agua (y no de refrescos de cola, aguas saborizadas y otras bebidas industriales por el estilo). No hace falta que consumas 2 litros de agua al día, pero sí que bebas lo suficiente a lo largo del día, en función de la sed, incluso en verano.

 
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¿Y qué hay de los zumos y batidos de frutas, cereales y otros alimentos? Lo mejor es incorporarlos con moderación a la dieta e intentar elaborarlos en casa, sin azúcares ni endulzantes añadidos.

Muchas frutas ya tienen un gusto dulce (como la banana), por ello, no es necesario añadir azúcar o endulzantes a los batidos para que tengan buen sabor.

5. Evitar el consumo excesivo de sal

El consumo excesivo de sal favorece –entre otras cuestiones– la retención de líquidos y, por tanto, el aumento de volumen. Por ello, debes procurar mantener la moderación a la hora de usar la sal en tus comidas si quieres perder peso sin sufrimiento. Existen diversos sustitutos por los que puedes optar, como las hierbas aromáticas, la pimienta y otras especias.

De acuerdo con los expertos de la OMS, «la reducción de la ingesta de sal se considera una de las medidas más costoeficaces que los países pueden tomar para mejorar la situación sanitaria de la población«.

6. No obsesionarse con la báscula

En lugar de motivar, pesarse varias veces al día o a la semana puede producir angustia e inconformidad. Puede promover ideas como que la dieta y los demás buenos hábitos no están funcionando, que se podría avanzar más rápido, que se podría «estar mejor», etc.

 

Si quieres perder peso sin sufrimiento, debes evitar pesarte con regularidad. Lo mejor es que lo hagas cuando acudas a hacerte un chequeo médico, para que así el profesional te pueda hacer comentarios en torno a qué tan bien estás avanzando.

La obsesión con la báscula puede generar ansiedad y, en realidad, una dieta responsable y controlada no mostrará resultados contundentes en una semana.

7. Masticar los alimentos con calma

Comer deprisa es uno de los errores más frecuentes al querer bajar de peso. Hay quienes creen que comiendo rápido evita hacer comidas copiosas. Sin embargo, lo único que hacen es exponerse a una mala digestión.

Ten en cuenta que entre más mastiques tu comida, más la disfrutas y más le ayudas al organismo a que la digiera y absorba adecuadamente sus respectivos nutrientes.

8. Hacer ejercicio a diario

Para perder peso sin sufrimiento también puedes empezar a practicar alguna actividad física con regularidad. El baile suele ser una opción muy divertida, aunque existen muchas otras opciones, como la natación, el yoga, el jogging, etc.

Puedes ejercitarte 30 minutos diarios. Corre, salta, camina, anda en bicicleta, nada, o el ejercicio que prefieras. No solo perderás peso, sino que ganarás salud.

ejercicio para mejorar relación sexual
 

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9. Mantener mentalidad positiva

Para perder peso sin sufrimiento también es necesario mantener una mente positiva y procurar no darle demasiada importancia a las «dificultades». Esto no quiere decir que deba negarse la realidad, sino intentar que esta no resulte abrumadora y paralizante.

Valora tus progresos, considera siempre las circunstancias que rodearon cada logro y cada caída que tuviste, y podrás seguir adelante, sin maltratarte y sacando de todo una enseñanza.

Siente orgullo de cada uno de los logros que alcanzas. No te apresures y tampoco te desanimes si no logras lo que querías en el momento que querías, lo importante es que sigas avanzando y no te detengas.

10. Los «premios» pueden ser positivos

Para perder peso sin sufrimiento también es necesario reconocer el esfuerzo propio y, en momentos puntuales, darse ciertos premios. Eso sí, siempre con moderación. No es lo mismo tomarse un helado, que tres y medio litro de refresco.

Reflexión final

Está más que demostrado que la prisa no es una buena compañera y lo más adecuado apostar por mejorar los hábitos de vida, poco a poco, para ir obteniendo beneficios sin arriesgar la salud. Las medidas drásticas, así prometan resultados rápidos, luego pasan factura y complican aún más la situación.