10 reglas para perfeccionar un puré de papas - Mejor con Salud

10 reglas para perfeccionar un puré de papas

El puré de papas es una de las comidas superestrellas en las reuniones especiales con la familia o los amigos. Este plato tan popular en todo el mundo tiene muchas variaciones en su receta y va muy bien con una gran cantidad de recetas que podemos hacer en todo tipo de ocasión. Aunque a simple vista este plato parece muy fácil de preparar, lo cierto es que requiere una buena técnica y algunos trucos para que quede delicioso y perfecto.

¿Tu puré de papa no te queda como quisieras? Si no logras conseguir que tu puré de papas quede delicioso y con una textura suave y cremosa, te dejamos las 10 reglas claves para perfeccionar un puré de papas.

Elige el tipo de papa adecuada

Papa-cruda

Aunque a simple vista no siempre notes la diferencia, debes saber que hay tres tipos de papa diferentes: almidón, cera y de uso múltiple. Si lo que quieres es un puré de papa cremoso y suave, elige papas de la categoría almidón, como la papa rojiza. La papa de categoría almidón se rompen con facilidad y esto hace que el puré quede más cremoso. Si no consigues papa tipo de almidón puedes optar por las de uso múltiple.

Corta las papas en trozos de igual tamaño

Las papas de diferentes tamaños se cocinarán a diferentes velocidades, por tanto, las piezas más grandes se demorarán más, mientras que las piezas más pequeñas tardarán menos. El resultado del puré no será tan bueno como cuando se hace con papas de tamaños iguales. Procura cortar las papas en trozos similares para que todas se cocinen del mismo modo y el puré quede con una consistencia uniforme.

Retira el exceso de humedad

Papas fritas

Hay diferentes formas de asegurarse de que el puré de papa va a dar lugar a una masa esponjosa y suave. Uno de tantos trucos consiste en drenar bien las  papas y devolverlas a la olla mientras la tapa de la estufa está caliente. Cocina las patatas un par de minutos más y asegúrate de que todo el exceso de humedad se haya evaporado. El exceso de humedad puede hacer que el puré de papa quede acuoso o empapado.

Utiliza una arrocera de papas o un machacador

Evita utilizar una licuadora, un procesador de alimentos o un procesador de manos. El almidón se rompe cuando se mezcla y se golpea demasiado, dando lugar a una mezcla pegajosa. Por lo tanto, opta por herramientas como una arrocera de papas o un machacador, los cuales implican un poco más de trabajo, pero dando el resultado esperado.

No mezclar mucho las papas

A pesar de utilizar una herramienta de mano para triturar las papas, es importante evitar mezclarlas mucho cuando se le añade la crema de leche, crema o mantequilla. Batir mucho las papas para incorporarles esto ingredientes adicionales también puede arruinar tu puré. Lo mejor es hacerlo suavemente.

No agregues crema o leche fría

leches vegetales

A la hora de agregarle crema de leche o leche al puré, procura que estos estén calientes para que puedan ser absorbidos fácilmente por las papas, reduciendo la necesidad de sobremezclarlo.

No agregues demasiado líquido

Aunque se le puede agregar crema de leche, leche o mayonesa, entre otros ingredientes, al puré de papas, se debe evitar mojar en exceso las papas para que no queden acuosas. La única forma de remediar esto sería agregándole más papas.

Un poco de mantequilla

Mantequilla-casera-y-facil

Los chefs recomiendan utilizar media libra de mantequilla (200 g) por cada libra de papas para lograr un equilibrio entre ambos ingredientes. Esta justa medida ayudará a conseguir un puré de papas suave y delicioso.

No olvides la sal

Al poner a cocinar las papas para el puré no olvides sazonar el agua tal y como lo haces con la pasta. De este modo las papas absorben la sazón y quedan a gusto una vez se trituran. Ten en cuenta que ninguna mantequilla ni otro ingrediente le podrá dar tanto sabor a tu puré como cuando lo sazonas desde el principio.

No esperes hasta el último minuto

Como muchas otras comidas, el puré de papa sabe mejor cuando está recién hecho y nunca saben tan bien cuando se consume recalentado. Una buena opción es preparar los ingredientes desde el día antes y el día de consumo solo será poner a ebullición, macerar y mezclar.