11 frases tóxicas que nunca deberían aparecer en nuestro diálogo interno

Mantener un diálogo interno sano será la única forma de poder estar en paz tanto con nosotros mismos como con el mundo que nos rodea.

Es probable que alguna vez te hayas planteado esta curiosa realidad. Y es que nunca dejamos de mantener un diálogo interno, a través del cual examinamos nuestro mundo interior y exterior.

Ese diálogo interno es el que nos permite integrar y dar sentido a los hechos que acontecen a nuestro alrededor, por lo que ya puedes imaginar la importancia que tiene este y lo determinante que es en nuestro estado afectivo y mental.

Así, aunque nos puede dar la sensación de que esos pensamientos vienen y se van, lo cierto es que se sucede una constante interacción entre ellos y cómo actuamos, cómo sentimos y cómo reacciona nuestro entorno.

Entonces, como diría Epicteto, “No nos afecta lo que sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que sucede”.

Un diálogo interno saludable, una vida saludable

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Las personas controlamos nuestro propio destino, sintiendo y actuando conforme a nuestros valores y creencias.

Las consecuencias emocionales de esas creencias o pensamientos nos adoctrinan de tal modo que pueden llegar a distorsionar nuestra realidad.

Algunas de las creencias y pensamientos que contaminan la forma que tenemos de hablarnos son:

  • La necesidad de tener la aprobación de los demás a toda costa.
  • Lo terrible que nos parece que las cosas no vayan como queremos.
  • Creer que la felicidad puede lograrse por inercia o inacción.

Así, es frecuente que en nuestro diálogo interno pronunciemos algunas de las frases que nunca deberíamos decirnos:

No olvides leer: 8 excusas que tienen las personas para no llevar una vida saludable. ¿Te identificas?

1. “Debo tener éxito en todo lo que me proponga”

En esta vida no solo existen ganadores o perdedores. El pensamiento de todo o nada no es positivo ni sano para nosotros. De hecho, el fracaso puede ser la base del éxito.

Recordemos, además, que descubrimientos tan importantes como las radiografías o la penicilina fueron el resultado de una serie de equivocaciones.

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2. “Si fallo en esto es que soy un inepto”

Volvemos a lo mismo: errar y fallar son acciones que conforman el éxito.

Tienes que darte la oportunidad y otorgarte el derecho de hacerlo, pues es lo que te permitirá conseguir lo que te propongas.

3. “Si no obtengo la aceptación y aprobación de los demás no podré ser feliz”

Este tipo de creencias es de las más comunes. Es importante no sentirnos rechazados, pero ni es necesario ni es posible que todos nos acepten. Es una realidad con la que tenemos que vivir y que nos ayudará a aceptarnos a nosotros mismos.

4. “No puedo vivir sin ti. Te necesito para ser feliz”

Este tipo de pensamientos tienen su origen en una concepción errónea del amor y la entrega. El amor debe ser plural, diverso y desinteresado, por lo que se debe desligar de las necesidades.

Si amor y dependencia coexisten, se destruyen.

5. “No está de acuerdo conmigo porque no le gusto”

Para la mayoría de nosotros, la crítica es sinónimo de rechazo.

Quizás esto se explica porque no somos buenos en construir críticas que aporten crecimiento y aspectos positivos. Por ello, las críticas infundadas deben ser cuestionadas desde un punto de vista racional..

6. “No aguanto que los demás me digan lo que tengo que hacer”

Somos nosotros los que tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras tareas, pero no por ello hemos de cegarnos a la hora de contemplar los consejos o valoraciones que vengan de otras personas.

Cooperar y colaborar no nos impide validarnos y favorecer nuestra identidad, sino que nos ayuda a ser mejores gracias a nuestro entorno.

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7. “No soy lo suficientemente bueno”

Aquí cabe decirte que no te olvides de una premisa muy importante en tu vida: tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, llegarás a tener razón.

Es decir, que querer es poder y que el primer paso para conseguirlo es intentarlo, una y otra vez.

Lo que crees te lleva a comportarte de tal manera, por lo que si pensamos en negativo se acaba confirmando lo que tanto tememos, porque nosotros mismos lo provocamos. A esto se le llama profecía autocumplida.

8. “No hay que confiar en nadie, hay que mantenerse siempre en guardia”

Desconfiamos porque sabemos que el ser humano se equivoca, porque nosotros nos equivocamos, porque queremos protegernos de esos errores.

Probablemente la desconfianza específica tenga su sentido en determinado momento, pero hay que dejarla atrás cuando ya no es necesaria y solo nos perjudica. Si no tenemos esto en cuenta y nos cerramos a los demás, veremos perjudicado nuestro crecimiento.

9. “Soy mejor que los demás”

La humildad construye los cimientos de la decencia y la honorabilidad. Sentirnos superiores a los demás nos llevará a mantener una actitud prepotente y nada deseable.

Sócrates es conocido como uno de los hombres más sabios de la historia al que se le atribuye la frase de “yo solo sé que no sé nada”. ¿Contradictorio? Quizás no tanto.

10. “Soy un inútil”

No existe la inutilidad. Es más, pensando así solo lograremos desmotivarnos y dejar a un lado nuestras aspiraciones e intereses. 

11. “Ya no me quiere, me lo merezco”

Aquí lo correcto sería pensar que somos merecedores de lo mejor.

Sufrir cuando alguien se aleja de nosotros es inevitable pero, volviendo al razonamiento de antes, lo adecuado es que el verdadero amor esté dentro de nosotros.

Esto será lo único que nos ayude a dejar a un lado las necesidades afectivas insanas que se mezclan con el  sentimiento del amor.

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En definitiva, todas aquellas frases que tienen un transfondo de este tipo son negativas para nosotros y no deben caber en nuestro diálogo interno.

Por ello podemos procurar evitar estos pensamientos de esta manera:

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  • Aceptando solo como realidad aquellos hechos que pueden ser observados y comprobados. Que un día no nos salga bien algo no quiere decir que seamos inútiles.
  • Aceptando como válidas sólo aquellas proposiciones que se deriven de forma lógica, sin contradicciones.
  • Siendo flexibles y estando dispuestos a cambiar las propias ideas y teorías en función de la nueva información. Las personas debemos adoptar un tipo de pensamiento flexible y tolerante que nos ayude a sentirnos mejor sin boicotearnos.
  • No es adecuado condenar o premiar algo en términos absolutos. Es aconsejable evitar el uso de palabras como todo o nada, nadie o todos, siempre o nunca.
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  • Es importante contemplar nuestros pensamientos  y atribuciones desde una perspectiva de probabilidad y no con certeza ciega. 

 

Intenta determinar qué factores influyen en lo que te ocurre, busca siempre interpretaciones alternativas, buscas soluciones, cuestiona la evidencia y contrasta tus predicciones con la realidad. Controla tu diálogo interno para estar más a gusto contigo mismo.

Si sientes que tus pensamientos te afectan demasiado y no puedes controlarlo, acude sin dudarlo a un psicólogo para que te aporte los recursos que necesitas.

  • Ellis, A. (2003). Manual de Terapia Racional Emotiva. Editorial Desclee.