3 beneficios que trae el llorar para tu mente

Raquel Lemos · 6 junio, 2018
Puede que llorar no esté bien visto socialmente, no obstante, trae múltiples beneficios para tu mente, por lo que no debes reprimir las lágrimas si necesitas desahogarte

¿Sabías que llorar para tu mente trae múltiples beneficios? Algo que está tan mal visto socialmente aún hoy día sigue siendo muy beneficioso para nosotros. No obstante, el hecho de reprimirlo ante los demás también ha provocado que lo evitemos incluso dentro de nuestro hogar.

Muy pocas personas se atreven a estallar en llanto. Creen que es algo de lo que tendrían que avergonzarse y esto está muy lejos de la realidad. Llorar sirve para algo. Hemos nacido con esta capacidad porque hay una serie de beneficios que nos son necesarios. Veamos cuáles son.

1. Llorar mejora nuestro estado de ánimo

Parece imposible, ¿verdad? No obstante, llorar, para tu mente, tiene un efecto muy sanador. Si estás pasando por un periodo de extrema tristeza, en la que has experimentado una ruptura de pareja o un ser querido ha fallecido, llorar será como un bálsamo.

Es cierto que es una manera de expresar la tristeza, pero también es cierto que es una manera de liberar todas las emociones que llevamos por dentro. Porque, en ocasiones, las reprimimos, a veces nos las tragamos y esto, en vez de beneficiarnos, multiplica el daño que nos hacemos.

Llorar para tu mente

Además, cuando no vemos salida a una situación, cuando nos ha dejado nuestra pareja y creemos que no sabremos vivir sin ella, por ejemplo, llorar nos puede ayudar a verlo todo de una manera mucho más clara.

Al llorar, dejamos que nuestras emociones salgan y que nuestra mente se libere de todo aquello que la está nublando. Una vez hayamos “vomitado” todas las emociones que pugnaban por salir de nosotros de esta manera, nos sentiremos liberados y con una mejor perspectiva de la situación.

2. Nos libera del estrés

¿Alguna vez has llorado cuando has estado frustrado? En ocasiones, llorar nada tiene que ver con una situación triste, sino con algo que nos está estresando demasiado. Pensemos en un proyecto laboral, en un jefe que nos está atosigando o en una materia del colegio que no conseguimos aprobar.

Esas ganas de llorar son frustración, rabia e impotencia. Son todo ese esfuerzo que no está dando sus frutos o que, si los está dando, otros no son aún capaces de verlo y nos exigen en exceso cuando estamos hasta arriba de presión.

No obstante, aunque esto parezca algo negativo, lo cierto es que llorar en estas circunstancias puede ayudarnos a liberarnos de ese estrés que hemos acumulado y con el que ya no podemos más. Una vez lo hayamos liberado, volveremos con más fuerzas a tomar acción y los resultados no se harán esperar.

3. Llorar nos relaja

Llorar para tu mente no solo tiene la función de ayudarte a tomar una mejor perspectiva de la situación, sino que también te relaja. Pensemos en todas aquellas personas que tienen pensamientos obsesivos, que no logran detenerlos, que esto les agobia y les mortifica.

Llorar, en este caso, puede actuar como una válvula de escape, pero sobre todo como una manera de no solo liberar la tensión que se ha acumulado en el cuerpo, sino también en la mente.

pérdida

Cuando los pensamientos obsesivos pululan por la mente sin final visible, esta parece un torbellino. Deseamos que se calmen esos pensamientos, que se detengan, pero no sabemos cómo hacerlo.

Es muy posible que se acumulen un montón de emociones. La tristeza, el estrés, la ansiedad… Sería importante que todo ello se liberase a través del llanto. Por una sencilla razón: podremos beneficiarnos de todas las ventajas anteriores de las que hemos hablado.

Llorar para tu mente será como un “stop” para todos esos pensamientos que se revuelven sin control en tu cabeza. Una vez te desahogues mediante el llanto, podrás ver la luz entre todos ellos. Descubrirás una mejor perspectiva de la situación, te sentirás calmado y en paz.

Sin duda, llorar para tu mente tiene múltiples beneficios. Por eso, aunque existan varias creencias con respecto al llanto, aunque constantemente las personas te digan “venga, no llores”, “lávate la cara”, no les hagas caso.

Llorar es algo muy sano y que reprimimos, lo que, en vez de beneficiarnos, termina perjudicándonos. Reprimir las emociones y tragárnoslas tiene un efecto muy nocivo. Puedes que estas terminen somatizándose en nuestro cuerpo. No permitamos esto. Lloremos si así lo necesitamos.