3 Claves para educar a educar a tu hijo adolescente

Valeria Sabater · 12 enero, 2015
El adolescente debe aprender que la vida está llena de normas y exigencias. Es importante mantener un equilibrio entre derechos y deberes.

En ocasiones no es fácil. Educar a un hijo adolescente requiere de mucha paciencia e inteligencia emocional, de saber inculcar valores y  límites adecuados donde puedan crecer con madurez y responsabilidad. Te explicamos cómo.

Consejos para educar a nuestros adolescentes

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1. Ofrecerle nuevos derechos pero también deberes

Normalmente,  las niñas siempre son algo más precoces, y son ellas quienes, llegados los 11 o 12 años, empiezan a hacernos más exigencias. Los niños tardan algo más en madurar. Suele ser sobre los 13 cuando, de pronto, y sin que sepamos cómo, se nos vuelven más tozudos, orgullosos y con reacciones que no entendemos.

Están creciendo, están adentrándose en el mundo de los adultos teniendo aún pies de niño. Y no es fácil. Piensa en ellos como en un pequeño caos hormonal y personal en el cual van a tener que definirse.

Necesitan oportunidades de aprendizaje, exigen más derechos y libertades sin ver con objetividad si sus acciones tienen riesgos o no.

Lo mejor que podemos hacer es mantener un equilibrio con el tema “derechos-deberes”. Puedes permitirles salir el fin de semana, siempre  y cuando hayan cumplido en el colegio. Importante también que vengan a casa a la hora establecida, y en caso de llegar más tarde, deben perder privilegios.

Lo importante es que todo adolescente aprenda que la vida está llena de normas y exigencias, también para los adultos, de ahí que deban entenderlo desde bien temprano. Las cosas “no caen del cielo” porque sí. Los adultos trabajan para obtener dinero con el cual alimentarnos, vestirnos… vivir.

A los adolescentes les exigimos pues que se responsabilicen de sus estudios y sus acciones. Recuerda también que si estableces normas, que sean fijas. No les perdones las cosas un día sí y otro no, porque de lo contrario, nos perderán el respeto.

2. Educar en positivo: antes “el refuerzo” que la sanción

Hay padres y madres que cometen el error de sancionar continuamente a sus hijos adolescentes. Regañinas, discusiones, refuerzos negativos… Hay que mantener un equilibrio. Pongamos un ejemplo. Suspenden un examen, llegan a casa con malas notas y les increpamos lo vagos que son y que nunca llegarán a nada en esta vida.

Algo así no podemos hacerlo. Despertaremos en ellos sentimientos negativos, indefensión y baja autoestima. Pregúntales qué ha ocurrido y dales confianza. Diles que tú confías en ellos y que sabes que van a conseguir aprobar esa materia porque tienen capacidad suficiente.

Cuando cometan un error, enséñales cómo pueden  hacerlo mejor, pero no los hundas, no los critiques. Ofrece estrategias y confianza en lugar de constantes sanciones. Es lo mejor.

3. Una buena comunicación y fomentar la confianza

Busca siempre un rato en el día para estar con tu hijo adolescente y preguntarle qué tal ha ido la jornada. No los juzgues por lo que hacen o dejan de hacer. Como padres debemos ORIENTAR, y ello se consigue mediante un diálogo constante y mediante confianza.

Evita que tu hijo adolescente sea el típico chico o chica metida siempre en su habitación, con su ordenador, su música… Ése que solo sale para comer o quedar con sus amigos. Evita que se aísle fomentando actividades en común en casa desde que son muy pequeños.

A la hora de comer, apaga la televisión y habla con ellos. Pregúntales por sus gustos, por sus amigos, por ese chico que le gusta, por esa chica.. anímales a compartir cosas contigo con tranquilidad.

Lo ideal es que sepan que tienen en ti un apoyo, nunca un enemigo que solo sanciona o critica y que no ayuda.

Escúchales, oriéntales, sé su padre, su madre y también su amigo. Pon límites cuando debas y ofrece derechos cuando ellos, con su madurez y responsabilidad, te lo demuestren.

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Para concluir, sabemos que educar a hijos adolescentes no es fácil, que ninguno de nosotros dispone del manual perfecto. No obstante, te aseguramos que con optimismo, amor y voluntad, podemos formar personas maduras y responsables capaces de ser autónomos en su vida.

Personas felices que saben que para conseguir cosas hay que esforzarse, que para tener buenos amigos y una pareja hay que saber respetar y entender. La Inteligencia Emocional es siempre una buena perspectiva en la que podamos basarnos.

Concluir diciéndote algo también importante: es necesario que tanto el padre como la madre, estén de acuerdo en la educación de los niños. Mismos valores y mismos propósitos.