3 cosas que esperar de la luna de miel

Virginia Martínez · 19 febrero, 2019
La luna de miel hace referencia al primer mes de un matrimonio. Ya sea de viaje o en casa, no olvidéis que la clave está en no crearse expectativas inalcanzables, relajarse y dedicar este valioso tiempo el uno al otro.

Imaginas la lujosa cama de un hotel cubierta de rosas y paseos idílicos por escenarios románticos… O quizás imaginas días de ternura e intimidad absoluta en vuestro nuevo hogar. Sin embargo, ¿será así vuestra luna de miel?

En este artículo, os presentamos algunas cosas que esperar de la luna de miel.

La luna de miel

Pareja en una cama en la playa dándose un beso
La «luna de miel» es una tradición a nivel mundial en la que relajarse después del acontecimiento de la boda.

El viaje de novios es ya una tradición vigente en prácticamente todo el mundo. De hecho, la legislación española, por ejemplo, contempla un permiso retribuido de 15 días al trabajador después de contraer matrimonio, por lo que es el periodo ideal para hacer ese viaje tan deseado.

Sin embargo, a pesar de ser algo muy habitual en nuestros días, la expresión «luna de miel» tiene sus orígenes en la Edad Media, cuando precisamente poco tenía que ver con un viaje.

En efecto, durante los últimos siglos de la Edad Media, si una pareja de recién casados quería concebir un hijo varón, debían tomar miel después de la boda durante un periodo de tiempo cercano a un mes. De ahí la expresión «luna de miel».

No obstante, la miel fue buen augurio para los recién casados en muchas otras culturas. Así, por ejemplo, en la Antigua Babilonia, era costumbre que el suegro regalara al yerno cerveza con miel durante un mes después de la boda. Del mismo modo, en la Antigua Roma se dejaba una vasija de miel en la habitación de la noche de bodas.

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¿Qué esperar de la luna de miel?

Tanto si consumes miel como si no, lo cierto es que la luna de miel se ha convertido en toda una «institución». En efecto, parece tan importante casi como el banquete mismo.

En nuestros días, la luna de miel es un viaje de novios que la pareja lleva planeando tanto tiempo como la boda misma. Después de la ceremonia y la fiesta, llega el momento de coger las maletas y, finalmente, partir solos y recién casados hacia el destino escogido.

No obstante, la «luna de miel» en sí no es necesariamente un viaje. Como indicamos anteriormente, la luna de miel hace referencia al primer mes de casados. Como es lógico, cada uno tendrá sus expectativas y su idea de cómo lo va a pasar. No obstante, algunas veces, pueden chocar con la realidad.

¿Sexo en la noche de bodas?

Pareja durmiendo
Tras muchos preparativos y estrés, los novios pueden acabar exhaustos de todo un día de celebración.

Después de los nervios de la ceremonia y del banquete, la culminación de algo que se ha estado preparando durante meses, lo cierto es que los recién casados suelen estar exhaustos.

Un día entero de celebración y nervios, y el cansancio que conllevan no son el ingrediente ideal para una noche de sexo y pasión nada más llegar a casa. Además, si han tenido que viajar, la cosa es incluso peor.

Por eso, seguramente, los recién casados estarán deseando, sencillamente, dormir y descansar. Así que es más probable que exista una «mañana de bodas» que una «noche de bodas».

Puede haber discusiones

Seguro que la mayoría de los novios se imagina el primer mes de su matrimonio como algo ideal donde sólo el romanticismo tiene lugar. No obstante, esto no tiene por qué ser así. Pueden aparecer conflictos que lleven a discusiones. Nada de qué preocuparse, las cosas no son como empiezan.

Además, debéis tener en cuenta que ya os habéis conocido durante el noviazgo. Por eso, una simple discusión es algo normal, y no algo que augure cómo va a ser la relación. Por tanto, no os pongáis nerviosos si una pequeña discusión no coincide con las expectativas que teníais. No significa que todo el matrimonio vaya a ser así.

Relajaos y disfrutad de unos días celebrando al fin en la intimidad vuestra unión.

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Pensarás en la boda

Novio cogiendo a la novia en una playa
Aunque penséis en la boda, debéis tratar de relajaros y disfrutar.

Es lógico. Has pasado meses preparando la ceremonia, las flores, el menú, la orquesta… Cuando todo ha acabado, sigues pensando en ello. Es algo normal, especialmente si algo no salió justo como querías o estaba planeado.

Relájate. Lo pasado, pasado está. No merece la pena amargar la luna de miel por detalles de la boda que no salieron como esperabas o cómo crees que podría haber salido mejor. Es el momento de disfrutar.

Como puedes comprobar, la clave está en «desconectar» y relajarse. Para una luna de miel ideal, tanto si viajáis como si no, debéis olvidar familiares, bodas y trabajo, y dedicaros un tiempo especial el uno al otro. Es el momento para descansar y disfrutar. Las obligaciones ya volverán.