3 formas de acoso laboral en el trabajo

El acaso laboral debe denunciarse y combatirse desde la primera señal, ya que puede llegar a tener consecuencias nefastas en el afectado

Hoy en día existe acoso en casa, acoso en el aula y acoso laboral. Este último, tal vez no tan conocido, es el que trataremos  hoy en nuestro espacio para descubrir sus diversas formas de manifestación.

Siempre que entramos a trabajar en una empresa lo que prima es el respeto por los compañeros, la solidaridad con el de al lado y la generosidad.

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No obstante, cuando el acoso laboral hace acto de presencia, no debemos quedarnos callados. Esta situación puede crear malestar y un terrible daño en la víctima que lo experimenta.

Aunque ese compañero de trabajo no resulte de tu agrado, te caiga mal por cualquier motivo o no tengáis feeling entre vosotros, estos no son motivos para empezar a acosarlo.

1. Acoso laboral descendente

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Empezamos con el primer tipo de acoso, un tipo de atosigamiento que pretende hostigar al más débil, al que se encuentra por debajo de tu rango.

Por ejemplo, un jefe podría acosar a sus empleados y esto se consideraría un tipo de acoso laboral descendente.

El jefe se encuentra en una posición superior y puede querer ejercer su poder de esta manera.

En este tipo de acoso se desvaloriza el trabajo del empleado, haciéndole creer que todo lo hace mal, que no vale para nada, que no tiene los recursos ni habilidades suficientes para el puesto que está ocupando.

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Normalmente, las personas que utilizan el acoso descendente no se atreven a hacerlo con un rival que esté a su altura o por encima de ellos.

Quieren sentirse seguras de que van a ganar en esto y, para ello, atacan a la presa más débil.

2. Acoso laboral horizontal

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Este segundo tipo de acoso ya trata de iguales, por ejemplo, entre jefes o entre empleados se produce un maltrato psicológico no percibido por muchos.

Aquí se enmarcarían actitudes tales como no interactuar con la persona que está siendo acosada, no invitarla a comer, a hablar, a que se incluya en un grupo de compañeros que se ha creado con los mismos intereses.

En ocasiones, en la hora del café, el acosado puede ver diversos grupos en los que las miradas y la comunicación no verbal de las personas le indican que no es bienvenido a ese grupo, que ni lo intente.

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El motivo por el que se produce este tipo de maltrato suele ser la envidia, los celos, el poder de hacer sentir mal al “nuevo”…

Todo esto, provoca que la persona acosada no encuentre su sitio entre los demás.

3. Acoso laboral ascendente

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Este último tipo de acoso laboral es el menos frecuente, ya que es extraño que alguien que se sitúa en un rango inferior pueda acosar o hacer sentir mal a su jefe, por ejemplo.

La solución más fácil sería el despido u otro tipo de correctivo en función del contrato que se tenga en el momento con la empresa.

A veces, este tipo de acoso laboral suele estar liderado por más de una persona, ya que se necesitan muchos más combatientes para alguien situado en un puesto superior.

De esta manera, se han dado casos de jefes cuya autoestima o inseguridades han permitido que fuesen víctimas de un terrible acoso por parte de sus trabajadores.

En este caso, la reputación de la persona que supuestamente tenía el poder mayor cae en picado y provoca que sus subordinados dejen de verlo con el debido respeto.

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acoso laboral

Como has podido observar, el acoso puede darse de 3 formas, aunque la última solo es apta para personas muy seguras de sí mismas y que no teman un despido inminente.

Sin duda, este maltrato psicológico debería ser erradicado en cuanto alguien se quejase del mismo o una acción dejase patente que podría existir acoso. La empresas tendrían que estar más preparadas para hacerle frente.

Sin embargo, aún hoy en día no se sabe cómo erradicar este tipo de conductas que llevan a muchas personas a quitarse la vida sin miramientos. Todo esto porque sus compañeros de trabajo le hacían sentir mal, miserable, inepto.

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