3 formas de combatir la depresión

Aunque lo veamos todo oscuro y no veamos salida debemos ser conscientes de que se trata de un etapa que pasará, por lo que debemos hacer lo posible por sobrellevarla

La depresión, es posiblemente la enfermedad del siglo XXI. No importan los avances, las tecnologías… la vida diaria y nuestras relaciones, nos hacen caer en ocasiones en ese estado de fragilidad donde el mundo parece caernos encima. Y sí, tenemos derecho a caer, pero levantarse es obligatorio. Te explicamos tres formas de conseguirlo.

1. Abrir ventanas: concienciación

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Recuerda ante todo esta frase: tienes todo el derecho a caer, pero levantarse, es obligatorio. Todos sabemos que la vida diaria, las obligaciones personales y laborales, y nuestras relaciones emocionales, nos hacen sumirnos a menudo en un estado de indefensión. Son esos momentos vitales en que no dejamos de ver muros a nuestro alrededor, una sensación sofocante ante la cuál, no vemos salida alguna.

La depresión nos sume en un estado de tristeza dolorosa, de lentitud, de apatía, de escasa motivación por el día a día. Una señal significativa de que hemos caído en ella, es sin duda notar cómo carecemos de ganas de levantarnos por la mañana. Que preferimos la oscuridad a la luz. Cansancio, dolor de cabeza, dolores musculares… son signos también muy característicos.

Pero ¿cuál es el primer paso para salir de una depresión? La voluntad. El deseo de terminar con esta situación. La necesidad de retomar la vida, de mirarnos al espejo y decirnos a nosotros mismos que somos capaces y que, cómo no, merecemos ser felices. Así pues, no lo dudes, lo primero que debes hacer es abrir ventanas, inunda tu casa de luz, motívate por salir de nuevo a la calle, busca en ti misma un pequeño incentivo, algo pequeño por lo que merezca sonreír ese día. ¿Salimos a tomar un café con una amiga? ¿Un paseo por la playa? Seguro que hay algo que te anima a dar ese primer paso.

2. Andar, pasear, estar en contacto con tu vida diaria

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Cuando nos deprimimos nuestros movimientos se hacen más lentos, hablamos más despacio y el mundo, de pronto parece ir a cámara lenta. Un modo de ir abriéndonos a esa vida que, sin saber cómo ha alzado estos muros que nos oprimen y entristecen, es saliendo. Moviéndonos. Abrir las puertas de tu casa y empezar a andar para tomar contacto con lo que te rodea.

Establece cada día paseos pequeños. Primero acude por ejemplo hasta ese parque tranquilo. Ve a comprar algo pequeño y sin importancia… una revista, un helado. Empieza haciendo cosas sencillas que te obliguen a moverte. Hacer algún tipo de ejercicio como es andar, te ayudará a romper ese círculo en el que caemos cuando sufrimos una depresión.

Ideal si sales a pasear con alguna amiga. Retoma tu contacto social poco a poco, evita sobre todo la rutina de tu casa, el estar en tu habitación. Evita la soledad y el rumor de tus pensamientos negativos ¡Busca la naturaleza y el mundo que te sonríe con un simple paseo!

3. Evita personas negativas, busca nuevos proyectos

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Otro paso esencial que debemos cumplir para salir del túnel de la depresión, es sin duda alejarnos de esas personas que solo nos ofrecen negatividad, que nos hacen daño y nos nos permiten avanzar en nuestras necesidades y proyectos personales.

Escúchate a ti misma, pregúntate qué quieres. Pregúntate qué personas de tu círculo personal son las que son un verdadero apoyo para ti, y cuáles, actúan como verdaderos vampiros emocionales. En ocasiones, superar una depresión conlleva tener que tomar decisiones. ¿Qué es lo que hoy en día te causa infelicidad? ¿Qué puedes hacer para encontrarte mejor? Sé decidida, observa, valora y decide. 

Ilusiónate por nuevos proyectos. Haz que cada día sea nuevo y merezca la pena vivirlo con toda la intensidad. En ocasiones ideas sencillas pueden ofrecerte nuevos caminos que te aporten una nueva perspectiva, una nueva ilusión. Busca la ayuda de aquellos que te quieren y mantén un estilo de vida saludable.

Superar una depresión requiere esfuerzo y fuerza de voluntad. Nunca dejes de lado a aquellos que de verdad quieren ayudarte, socialízate, busca una afición donde desahogar pensamientos y ansiedades, evita aquello que sabes que te hace daño (sin excluir también a ciertas personas). Busca siempre la luz del día, ahí donde puedas adentrarte para hacer algo de ejercicio, para aumentar tus enforfinas. Busca el lado positivo de las cosas y no te rindas. La vida merece ser vivida y todos tenemos derecho a levantarnos después de haber caído.