3 maneras en las que nos autoengañamos

Cuando nos autoengañamos lo único que estamos haciendo es sabotear nuestro bienestar a cambio de sufrimiento, o bien de cosas materiales que realmente no nos llenan

Mentir es algo bastante negativo, pero hacerlo con nosotros mismos es incluso peor. Nos ponemos una venda sobre los ojos motu proprio, como si fuera lo más normal del mundo.

Hoy descubriremos 3 maneras en las que nos autoengañamos para así ponerles fin.

1. Creer que podemos solucionar nuestros problemas solos

Hombre en la ventana triste

Seguro que algunas de las siguientes frases nos suenan: puedo con esto solo”, “he pasado por cosas peores”, “no quiero molestar a nadie”, “en realidad no es tan grave”.

Todos pasamos por malos momentos. Sin embargo, creer que podemos solucionar cualquier problema que tengamos que enfrentar solos es una de las maneras en las que nos autoengañamos.

Tomemos algunos ejemplos como alguien que tiene problemas en su relación de pareja o que siempre se encuentra triste o que ha dejado de hacer muchas cosas que le gustaban y siente una gran falta de motivación.

Puede que, sin saberlo, estemos ante un caso de relación tóxica o de depresión. Sin embargo, en vez de pedir ayuda, confiamos en poder solucionar esto nosotros mismos.

Las consultas de los psicólogos se llenan cada día de personas que llevan meses sufriendo. Quizás sea orgullo, tal vez vergüenza o, quizás, esta terrible creencia.

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No es necesario estar hundidos, destrozados y rotos para pedir ayuda. Necesitar de los demás para resolver nuestros problemas no es algo que nos tenga que avergonzar. Todos, en algún momento, requerimos de una mano que nos levante del suelo en el que nos encontramos rotos.

2. Confundir la necesidad con el deseo

Mujer conectando con su interior

Este es un grave problema y otra de las maneras en las que nos autoengañamos. Porque en muchos de los ámbitos de nuestra vida no conseguimos discernir entre qué es necesidad y qué es deseo.

Nos autoengañamos pensando que necesitamos ese abrigo que vemos en una tienda. En realidad, no lo necesitamos: lo deseamos. Sin embargo, la confusión provoca que invirtamos mal nuestro dinero.

Lo mismo ocurre en las relaciones de pareja. En ocasiones, no necesitamos continuar con esa relación de pareja que nos hace daño, que no nos satisface o en la que estamos con alguien que en realidad no nos gusta.

Sin embargo, nuestro deseo de no quedar mal delante de los demás, para que no nos digan que no lo hemos dado todo por la relación o, simplemente, por el deseo de no quedarnos solos, permanecemos  ahí, en esa relación, dañina y destructiva.

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Para eliminar esta segunda de las maneras en las que nos autoengañamos es importante saber conectar con nuestro interior y discernir entre lo que necesitamos o deseamos.

La necesidad, como la estamos tratando en este caso, puede contemplarse como esa intuición que nos guía para saber si necesitamos irnos de un lugar, cambiar de trabajo o dejar una relación (¡ojo! no entrar en ella).

3. Pensar que no podemos

pensar

La tercera y última de las maneras en las que nos autoengañamos es creer en la posibilidad de que no podemos conseguir algo. Ya sea un trabajo, salir de una relación tóxica o cambiar de empleo.

Pensar que no podemos hacer algo es limitarnos y, en la mayoría de los casos, esto es fruto de inseguridades y de una baja autoestima.

Si nuestros padres nos han brindado un refuerzo negativo durante la infancia, si hemos vivido experiencias en las que no nos hemos sentido aprobados, es posible que eso ahora esto se manifieste en esta manera de autoengañarnos.

En realidad, no es que no podamos, es que creemos que no podemos. Quizás porque nos comparamos con los demás o porque no nos sentimos merecedores de lo que podríamos conseguir.

No obstante, la gran verdad es que no tenemos límites. Estos solo nos los imponemos nosotros.

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¿Conoces otra de las maneras en las que nos autoengañamos? Si has detectado que te autoengañas pero de otro modo, anímate a compartirlo con nosotros.

Estas son solo 3 formas en las que nos autoengañamos, las que consideramos más frecuentes y más limitadoras. Empezar un proceso para aumentar la autoestima será muy importante para evitar que sigan controlando nuestra vida.

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