3 mitos sexuales que no debes creer

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 9 mayo, 2019
Ángela Aragón · 9 mayo, 2019
La sexualidad humana ha sido tabú en todas las culturas, por lo que ha estado sujeta a una gran cantidad de creencias equivocadas

Por muchas razones, a muchas personas nos da vergüenza hablar de sexo. La consecuencia directa es que hasta los más cultos pueden estar desinformados sobre este tema tan importante en nuestras vidas. De ahí que existan numerosos mitos sexuales.

En efecto, en lugar de información, nos movemos por tradiciones o habladurías, o recurrimos a la pornografía. Sin embargo, este género cinematográfico no mejora la situación. Por el contrario, los rodajes están llenos de trucos que dan apariencia de naturalidad a cuestiones que no la tienen.

Además del machismo que rezuman, no usan métodos para prevenir las enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ETS o ITS), lo que constituye un peligro para los que se ayudan del porno. Por tanto, te recomendamos que dejes tu timidez en relación a temas como los genitales, el orgasmo, etc.

Por supuesto, la información es necesaria, especialmente cuando se trata de las ETS o ITS. Lo ideal es que te apoyes en la ciencia para destapar la verdad que se esconde bajo las sábanas de la cultura y los rumores y, de esta forma alejarse de los mitos sexuales.

Mitos sexuales que no debes creer

mitos sexuales

Los mitos se definen como aquellos relatos que no tienen una base en la realidad observable. Por tanto, no debes creerlos al pie de la letra. De hecho, es sano cuestionarlos. A continuación, te ofrecemos 3 mitos sin base real, pero que mucha gente mantiene pese a la evidencia contraria:

1. La vagina se afloja si eres promiscua

No existen pruebas de que el coito pueda estirarla de manera permanente. No cambiará su forma ni su tamaño, ni su turgencia en función de la cantidad de las relaciones sexuales que se tengan. Por el contrario, se adapta al tamaño del pene o del juguete que se esté usando, pero después vuelve a su lugar.

El origen de este mito quizás se deba al tradicional intento por impedir que las mujeres disfruten de su libertad sexual. Sin embargo, en la revista Human Reproduction se publicó en el año 2006 un artículo muy interesante. En el mismo, se midió la vagina de varias mujeres con resonancias magnéticas. La conclusión fue que el factor que en realidad influye en sus variaciones es la edad, el número de partos y el peso de la mujer.

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2. Mitos sexuales sobre la eyaculación femenina

mitos sexuales que no debes creer como la eyaculación femenina

 

Es muy habitual escuchar «eso es mentira» cuando se trata de la eyaculación de las mujeres. Sin embargo, los científicos aseguran que se trata de algo tan elemental como cualquier otra función del cuerpo. En el conducto de la vagina femenina se encuentran las glándulas de Skene, secretoras de antígeno prostático específico, cuya función está relacionada con la lubricación uretral .

Estas glándulas segregan un líquido cuyo volumen aumenta con el placer. Así, cuando se llega al orgasmo, aparece en gran cantidad. Es lo que se conoce como eyaculación femenina. Así que si nunca la habéis experimentado, os aconsejamos que meditéis la posibilidad de llevarla a cabo. Eso sí, sin obsesionarse con eyacular, pues la obsesión y el estrés pueden llegar a inhibir el placer sexual.

El himen se rompe la primera vez que tienes relaciones sexuales

vagina

Quizá sea uno de los mitos sexuales que más daño ha hecho a lo largo de la historia. En efecto, en culturas donde la virginidad de las mujeres era sagrada, que no se rompiera el himen la noche de bodas acarreaba unas consecuencias importantes que podían llegar a penas de cárcel, el abandono o la muerte.

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La verdad es que el himen es una pequeña membrana que cubre la entrada de la vagina. En consecuencia, puede romperse en el momento en que entra en contacto con cualquier objeto duro, por ejemplo, el sillín de una bicicleta. Por esta razón, puede romperse fácilmente montando en bici, a caballo o practicando otros deportes.

En consecuencia, no tener esta membrana no significa necesariamente que hayas practicado el sexo. Por tanto, es necesaria una educación sexual más amplia en determinadas culturas. Es indispensable que este mito deje de existir en las mismas, penalizando a las mujeres.

En efecto, muchos mitos sexuales no aparecieron por azar. La religión y la moral tienen tuvieron mucho peso en su formación, y sirvieron para dirigir la vida sexual de las personas, en especial de las mujeres. Por ello, erradicarlos supone iniciar el camino hacia la libertad: la libertad de amar y desear sin la intervención de rumores, mitos, ni de ninguna otra cosa que no sea tu voluntad.

  • Casares, Aurelia Martín. Antropología del género: culturas, mitos y estereotipos sexuales. Vol. 89. Universitat de València, 2006.
  • Kurt T. Barnhart et al., “Baseline dimensions of the human vagina”, Human Reproduction, Volume 21, Issue 6, 1 June 2006, Pages 1618–1622.
  • Osmo Kontula, et al. “Determinants of female sexual orgasms”, Socioaffect Neurosci Psychol. 2016; 6: 10.3402/snp.v6.31624.