3 modos sencillos de vencer la ansiedad cotidiana

Valeria Sabater 16 enero, 2015
El deporte es una forma muy adecuada de canalizar y liberar la ansiedad.

Todos sufrimos ansiedad en mayor o menor medida. El problema llega cuando esta experiencia mental tan negativa empieza a volverse crónica y a poner muros en nuestra vida. Para vencerla, necesitamos una clara determinación y la convicción de que no podemos seguir así. Es malo para nuestra salud y nuestra estabilidad emocional…Por ello, a continuación te damos 3 estrategias que te serán útiles en tu día a día.

1. No huyo ni me escondo

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Dos de los mayores errores en los que suelen caer las personas que sufren de ansiedad, son los siguientes:

  • No enfrentarse a esas dimensiones de sus vidas que les ocasionan ansiedad. En ocasiones, creemos que es mejor evitar dicho foco de estrés. Nos lo cargamos a la espalda sin saber que, con ello, hieres a tu corazón y aprisionas tu mente.
  • El segundo error es esconderse en otras dimensiones en las cuales encontrar un falso alivio. Hay quien se desahoga comiendo. Es común que las personas con alto grado de ansiedad coman mal y en altas cantidades. Hay otras que fuman,  y otras que buscan alivio en el mundo del juego. Son aspectos que dan un falso placer y que nos hacen “olvidar”.

No huyas: afronta. No te escondas: canaliza. Empezaremos por reconocer cuáles son esos focos que nos ocasionan estrés y ansiedad. ¿El trabajo? ¿Tu pareja? Asume y busca estrategias de mejora.

Después, para canalizar y dejar escapar esta ansiedad es ideal practicar algún deporte. Salir a andar, escuchar música, practicar yoga, hablar con alguien que te ayude… lo que tú creas que te va a permitir “liberar” esa carga.

2. Prohibido decir “no puedo”

sueños

Sabemos que enfrentarnos a nuestros miedos cuesta. Que buscar soluciones factibles a esos elementos que generan nuestra ansiedad no es fácil. De ahí que te recomendemos seguir estos sencillos pasos:

  • No vas a ganar nada siguiendo en la situación en la que estás. La ansiedad nos quita salud y engulle nuestra felicidad. ¿Vale la pena? Desde luego que no. Entonces, asume que hay algo que debes cambiar en tu vida.
  • Necesitas ser valiente, pero no un héroe que se lanza al vacío sin saber. Hay que ser prudentes e ir haciendo pequeños cambios diarios hasta alcanzar ese objetivo final. Si estás mal en el trabajo, intenta hablar con tu jefe para encontrar alguna mejora. Si estás mal con tu pareja, dile cómo te sientes.
  • A partir de ahora toma conciencia de que está prohibido decir “no puedo”. Por supuesto que vas a encontrar fuerzas para decir a esas personas lo que sientes. Y claro que vas a poder mejorar tu situación. Mereces ser feliz, y con un “no puedo” no harás más que poner más muros a tu vida. Échalos a bajo, coge aire, respira…Sé positiva.

3. SÍ a la ilusión y NO a la frustración

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La inmovilidad, el no asumir que hay algo que nos bloquea, que nos debilita y que nos inocula esa ansiedad, hará sin duda que, al final, este problema se vuelva crónico.

¿Sabes cuáles son las consecuencias de padecer ansiedad crónica?

  • El miedo se apodera diariamente de nosotros. Nos paraliza.
  • Sufrimos temblores, palpitaciones y nos convertimos en personas muy vulnerables.
  • Sufrimos una bajada de defensas, por lo que padecemos más enfermedades que en ocasiones pueden ser graves.
  • De ser una ansiedad muy agudizada, cabe la posibilidad de que elijamos no salir de casa. Encerrarnos para protegernos de un mundo al cual no hemos sabido hacer frente.

Nadie quiere esto. Nadie merece vivir frustrado de por vida, víctima de sus miedos. Vuelve a ilusionarte, aunque sea por cosas sencillas. Busca fuerzas en esas ilusiones para sentir la fortaleza suficiente como para abrir la puerta y decir, sencillamente, “aquí estoy yo”.

Merezco encontrarme mejor y lo voy a conseguir.

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