3 problemas sexuales femeninos y qué hacer

Virginia Martínez · 29 mayo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 27 febrero, 2019
Muchos problemas sexuales femeninos están relacionados con problemas de estrés, ansiedad o, incluso, de tópicos y tabús. Es importante desdramatizar la situación, conocer las causas y aprender a relajarse y disfrutar de las relaciones sexuales plenas y placenteras.

Los problemas sexuales son algo muy común, a pesar de seguir siendo un tabú. En efecto, pueden afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque en este artículo nos centraremos en los problemas sexuales femeninos. No obstante, lo importante es buscar sus causas, afrontarlos y superarlos de la forma adecuada. A continuación, te presentamos los 3 problemas sexuales femeninos más comunes y qué hacer al respecto.

Problemas sexuales femeninos

Muchos de los problemas sexuales femeninos más comunes están relacionados con problemas o trastornos psicológicos. En este sentido, la persona afectada puede verse envuelta en un círculo vicioso de negatividad al sentirse culpable por no poder culminar el coito o «decepcionar» a su pareja.

Por esta razón, la mayoría de los tratamientos consisten en terapia sexual. En efecto, la imposibilidad o la dificultad para mantener relaciones sexuales puede llevar a la mujer a sentirse culpable, por lo que su ansiedad crecerá notablemente, incrementando el problema.

Por otra parte, la implicación de la pareja es también fundamental. En efecto, su actitud ante los problemas sexuales de la mujer es clave para poder afrontarlos. En este sentido, no debe nunca exigir o forzar el acto sexual, claro, sino que debe existir de su parte comprensión y paciencia.

Por todo ello, es esencial la colaboración y la participación de ambos, para evitar incluso más estrés, aprender juntos a relajarse y a disfrutar del sexo.

Vaginismo

Mujer con las manos en el pubis
Las consecuencias de estos problemas pueden derivar en un circulo vicioso negativo que afecta a la salud sexual de la mujer.

El vaginismo se caracteriza por la contracción involuntaria de los músculos de la pelvis que rodean la vagina. De este modo, ésta se cierra o estrecha demasiado, provocando dolor o incluso imposibilidad de realizar el coito. Cuando existe dolor se habla de dispareunia.

Sus causas pueden ser tanto físicas como psicológicas:

  • Endometriosis
  • Hímen rígido
  • Estenosis vaginal
  • Ansiedad ante la penetración
  • Haber sufrido una violación o abuso sexual previo
  • Depresión
  • etc.

En cualquier caso, el ginecólogo te aconsejará qué hacer al respecto y qué tratamiento seguir, incluso si es necesario visitar a un psicólogo experto. Además, por otra parte, siempre se recomiendan los ejercicios de Kegel de forma que se pueda adquirir mayor control y fortalecer el suelo pélvico.

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Anorgasmia

Como su nombre indica, la anorgasmia es la incapacidad para llegar al orgasmo. Puede darse incluso cuando la estimulación es adecuada y existe deseo sexual por parte de la mujer. Por esta razón, está altamente asociada a cuestiones psíquicas como la depresión, ansiedad, prejuicios sexuales, tabús, etc.

En líneas generales, el tratamiento de la anorgasmia incluye determinadas tareas de autoconocimiento. Así, por ejemplo, aprender a conocer el propio cuerpo, con qué técnicas de excitación la mujer se siente mejor, uso de vibradores, etc.

Por otra parte, la terapia sexual en pareja puede ser también una gran aliada a la hora de superar este problema. No obstante, otras veces la anorgasmia está relacionada con otras causas como la menopausia. En estos casos, el médico puede recetar cremas tópicas con estrógenos.

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Trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH)

Pareja intentando tener relaciones y mujer con cara ausente
A diferencia de otros trastornos, en el TDSH no existe una causa aparente para no poder disfrutar de una relación sexual plena.

El trastorno del deseo sexual hipoactivo es la falta prolongada de deseo sexual, falta de interés por el contacto sexual que, en muchos casos, lleva a evitarlo por completo.

Sus causas son principalmente psicológicas. Además, dado el hecho de que en la mayoría de los casos no parece existir una razón obvia para explicar la falta de deseo sexual, muchas mujeres se sienten doblemente frustradas.

Algunas de las causas de este trastorno pueden ser:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas de pareja
  • Desajustes hormonales
  • Problemas de alcohol o drogas
  • Menopausia
  • etc.

Puesto que son muchas las causas que puede desembocar en este trastorno, es preciso que se realice una evaluación adecuada para determinarlas y, así, poder afrontar el problema.

Si es de índole psicológica, la terapia cognitivo – conductual es idónea para mejorar la situación. Por otra parte, también la terapia sexual, preferiblemente en pareja, puede ayudar a superarlo con éxito.

Liberarse, relajarse y conocerse

Pareja en la cama
La terapia sexual es una herramienta adecuada para tratar de resolver los problemas asociados a las relaciones en pareja.

En conclusión, a excepción de periodos de cambios hormonales como la menopausia o el embarazo, la mayoría de los problemas sexuales femeninos están relacionados con condiciones psicológicas de estrés o ansiedad.

Ya sea porque el sexo sigue siendo un tabú o por otras causas, lo ideal es consultar con un especialista y, ante todo, contar con la ayuda y la comprensión de la pareja.

En efecto, en ningún caso debe culpabilizarse a la mujer por sus problemas sexuales. Del mismo modo, jamás debe forzarse la situación. Esto sólo provocaría incluso más estrés y, por tanto, agudizar los problemas.

La cuestión es tratar de buscar las causas y, a partir de ahí, con paciencia, recorrer el camino del autoconocimiento sexual y la liberación de prejuicios hasta poder finalmente mantener una relación sexual plena y placentera.

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