4 claves para superar un mal día laboral

¿Estás teniendo un mal día en el trabajo? Si cuando esto te sucede no sabes qué hacer para mejorar tu día, hoy te contamos 4 consejos que te ayudarán.

Por diferentes motivos, podemos tener un mal día en el trabajo. Ya sea debido a que nada nos sale bien, nos encontramos dispersos o porque nos falta creatividad. Independientemente de la causa, hoy vas a descubrir algunas claves para superar un mal día laboral que te serán de gran ayuda.

Muchas veces, cuando tenemos un mal día en el trabajo, solemos pagar las consecuencias con las personas que están a nuestro alrededor. Esto no es justo, ya que ellas no tienen la culpa de lo que nos sucede. De hecho, quizás no existan culpables, tan solo es un día que se ha torcido por diferentes razones.

Las siguientes claves te ayudarán a superar un mal día laboral para poder lidiar con él de la mejor manera posible. Porque no todos los momentos de nuestra vida son buenos. Por eso, tenemos que aprender, también, a aceptar y saber afrontar los menos buenos.

1. Haz pausas activas

Superar un mal día laboral

Una de las primeras claves para superar un mal día laboral es aprovechar las pausas en el trabajo. Pero no para perder el tiempo o alimentarnos con productos nada deseables, como la bollería industrial. Lo ideal en estas ocasiones es hacer pausas activas.

Si trabajamos sentados, debemos realizar las pausas activas de pie, si nos es posible. En el caso contrario, si nuestro trabajo supone estar muchas horas de pie, debemos hacer las pausas activas sentados, si podemos.

Cuando hablamos de pausas activas nos referimos a realizar algunos estiramientos físicos que nos permitan liberar tensión y sentirnos mucho mejor. Cuando tenemos un mal día en el trabajo esto no solo afecta a nuestro humor, sino que también se pueden tensar algunas partes de nuestro cuerpo. Realizar pausas activas nos ayudará.

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2. Desahógate con alguien

Otra de las claves para superar un mal día laboral es aprovechar el momento de la comida, por ejemplo, para llamar a alguien de confianza. Si hay alguien en el trabajo con quien tengamos una profunda amistad, también podemos aprovechar y contarle lo que nos ocurre.

Cuando expresamos lo que nos sucede y le contamos a otra persona los problemas que tenemos no siempre buscamos un consejo. El solo hecho de que alguien nos escuche ya nos hace sentir mucho mejor porque nos estamos desahogando.

En el caso de que no esté nadie disponible, tomemos un papel y un lápiz y empecemos a escribir lo que sentimos. Existen algunos ejercicios rápidos para gestionar las emociones que no nos llevarán mucho tiempo y que nos permitirán liberar lo que sentimos.

3. Cambia de lugar

Empresario en el parque

Cuando tenemos un mal día en el trabajo, aunque vayamos a tomar un café o nos desplacemos hacia la ventana más cercana para contemplar el día que hace, estaremos en el mismo lugar que nos está provocando malestar: el trabajo. Por lo tanto, es necesario cambiar de espacio.

En los casos en los que sea posible, deberíamos escaparnos de ese entorno, aunque sea durante 5 minutos. Salir al aire libre, a que nos dé un poco el sol y, si tenemos tiempo, dar un breve paseo por la naturaleza, nos permitirá despejarnos.

Si contamos con tiempo para comer y hay un restaurante cerca, que no sea el del trabajo, este es el día perfecto para ir a comer en ese lugar. El cambio de ambiente nos ayudará mucho más de lo que podemos creer. Incluso puede que nos encontremos con un conocido con quien compartir lo que nos está pasando.

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4. Respira y mantén la calma

Si en las pausas activas aprovechamos para practicar un poco de mindfulness o meditación, esto nos ayudará a relajarnos y a sentirnos algo mejor. Tenemos que ser conscientes de que esto está sucediendo en este momento, pero no supone el fin del mundo; tampoco implica que esto vaya a continuar así.

Por diversas circunstancias, este día de trabajo no está resultando tan positivo como otras veces. No obstante, detenernos a respirar y a observar nuestros pensamientos. Esto nos aportará calma y nos ayudará a ver con cierta perspectiva la situación por la que estamos pasando.

No siempre vamos a tener días buenos. Tener días malos es algo natural y que tenemos que aceptar como normal. Negar esta parte de nosotros o no querer mirarla es un gran error. El malestar continuará ahí aun cuando no queramos verlo.

Si aceptamos lo que estamos sintiendo, al menos, podremos poner en práctica alguna de las claves anteriores para poder sentirnos algo mejor. ¿Qué te ayuda a ti a superar un mal día laboral?