4 consecuencias de acostar tarde al niño

Para que los niños no tengan dificultades en su desarrollo integral es fundamental vigilar que tengan una buena calidad de sueño. Este hábito llega a ser igual de importante que la nutrición.

Tener una buena calidad de sueño no es menos importante que la nutrición en el desarrollo integral de los niños. Aunque esto puede parecer evidente, muchas personas están ignorando si los horarios de sueño de sus hijos son los más apropiados.

El estilo de vida moderno ha influido en gran medida en esta situación. Con los padres ocupados en el trabajo, los horarios llenos de actividades escolares y el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, las horas de descanso han reducido inevitablemente.

Lo más preocupante es que muchos no son conscientes de las consecuencias de acostar tarde al niño. Si bien saltarse las siestas o ir a la cama tarde parece inofensivo, en realidad produce efectos negativos que pueden durar toda la vida.

¿Por qué es tan perjudicial? ¿Qué hacer para mejorarlo? Teniendo en cuenta que muchos padres lo están pasando por alto, a continuación queremos compartir sus principales riesgos y algunos tips para corregirlo.

¿Por qué es importante que el niño duerma bien?

Niño durmiendo plácidamente.

Antes de entrar en detalle sobre las consecuencias de acostar tarde al niño es importante recordar por qué es tan necesario vigilar que cumplan con un horario de descanso adecuado. Pues bien, aunque algunos pequeños se rehúsan a dormir temprano, este hábito es más importante de lo que parece.

Un buen descanso, no inferior a 10 horas diarias, es una de las mayores fuentes de energía para el cuerpo. Este permite recargar la “batería” del cerebro para que tenga un óptimo rendimiento mental a lo largo de la jornada. Por lo tanto, tras dormir bien, el niño tiene la mente alerta y calmada.

Por otro lado, el sueño también incide en las habilidades físicas. Al descansar, los músculos se liberan de las tensiones del día y quedan preparados para asumir los retos siguientes. Esto, por supuesto, resulta clave para sus actividades escolares, deportivas o de juego.

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¿Qué significa tener un sueño saludable?

Un sueño saludable no solo implica dejar de acostar tarde al niño. Para que se cumplan de forma óptima todas sus funciones, es primordial que reúna una serie de características. Las más importantes son:

  • Un periodo de sueño suficiente (no inferior a 10 horas)
  • Sueño ininterrumpido
  • Un número apropiado de siestas para la edad
  • Un horario de sueño que se sincronice con los ritmos circadianos del niño (reloj interno)

Si por algún motivo cualquiera de estos elementos tiene fallos, se pueden desencadenar síntomas de la falta de sueño. Lo bueno es que hay varias medidas o hábitos que pueden ayudar a mantenerlos en buen estado.

Consecuencias de acostar tarde al niño

Uno de los grandes inconvenientes que tienen los padres al cuidar a sus hijos es acostumbrarlos a dormir temprano para que cumplan un horario de sueño adecuado. Con tantas distracciones que hay hoy en día, los niños ponen cada vez más resistencia para ir a la cama.

Pero no prestarle atención a este tema podría perjudicarlos en su desarrollo y crecimiento. Aunque parezca no tener efectos relevantes, un mal dormir puede ser la causa de muchos problemas futuros.

1. Dificultades de concentración

Niño pequeño distraído.

Un sueño de mala calidad acarrea varios efectos negativos sobre la salud mental del niño. No dormir el tiempo adecuado lo hace menos alerta mentalmente e incapaz de concentrarse en las actividades que lo requieren.

A menudo, un mal descanso es la causa de la falta de atención en sus actividades escolares. Además, esto lo puede hacer menos activo y más perezoso.

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2. Somnolencia

Acostar tarde al niño puede ser el motivo por el que sufre de somnolencia diurna. Al no cumplir con el periodo de descanso adecuado, que pueden ser 10 o 12 horas según la edad, experimentan más sensación de cansancio y ganas de dormir en el día.

3. Sensación de fatiga

La somnolencia viene de la mano con la sensación de fatiga. Contrario a lo que algunos piensan, este mal no es exclusivo de los adultos. Los niños pueden tener episodios de debilidad y cansancio producto de una mala calidad de sueño.

Además, algunas veces caen en un estado de “hiper alerta” que, posteriormente, produce trastornos de sueño más difíciles de solucionar. Esto debido a que incrementa la secreción de hormonas como la adrenalina, que mantienen al cerebro despierto.

Niño cansado y fatigado.

4. Riesgo de obesidad

Unos patrones pobres de sueño pueden aumentar el riesgo de obesidad infantil. Así lo sugieren las evidencias de una investigación científica en la que se reúnen los datos de 29 estudios realizados en 16 países.

Según este documento, acostar tarde al niño, o permitir que tenga un sueño breve, puede ser un factor de riesgo de sobrepeso y obesidad.

¿Cómo mejorar los hábitos de sueño en el niño?

Es fundamental entender que los niños no superan por si solos los problemas de sueño; estos deben ser resueltos con ayuda de sus padres. Para ello, es necesario empezar a vigilar sus patrones de sueño, considerando que lo ideal es que vayan a la cama de las 19:30 a las 20:30 horas.

En lo posible, el trabajo debe ser de toda la familia. Es más fácil que el niño entienda que debe descansar cuando sus padres y hermanos también están dispuestos a dormir el tiempo necesario.

Además de esto, para que no haya interrupciones en el sueño, se debe garantizar un lugar de descanso adecuado y libre de elementos de distracción como televisores, ordenadores o tabletas.