4 consejos para conseguir que los niños amen la lectura

Podemos dejar que nuestros hijos escojan sus propios libros. Es importante que los niños vean la lectura como algo natural, no como una obligación.

¿Eres una apasionada de los libros y la lectura? Nada puede resultar más enriquecedor y estimulante. Nada más instructivo y a la vez, lleno de valores. ¿Qué tal si infundimos en nuestros niños esta misma pasión? Te ofrecemos 4 consejos que seguro te serán útiles.

1. Ser un ejemplo para los más pequeños

Si deseas que tus hijos se inicien el mundo de la lectura y en los libros, nada mejor que servir de modelo. Si desde bien pequeños ven que en casa se lee y se aprecia el valor de los libros, ellos lo verán como algo natural y no como una imposición que se les marca desde la escuela. Llegar a casa y que nos vean tranquilamente con un libro en las manos incitará su curiosidad. Siempre es bueno envolver a los niños de esos principios que deseamos que asuman porque son buenos para ellos.

Deja que se acerquen a ellos, háblales siempre de lo que lees, sugiéreles todo lo que a ti te aportan: conocimiento, entretenimiento, risas, placer, libertad... Está claro que en este mundo moderno las tecnologías mandan mucho: las tabletas, los teléfonos móviles, los ordenadores, pero si nos ven a nosotros desde que vienen al mundo siempre con un libro en la mano, en el sofá, en la cabecera de la cama o en las estanterías, será algo natural y cercano para ellos. No dudes en llevarles a librerías y a bibliotecas desde bien pequeños. Lo importante es estimularlos.

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2. Libertad para elegir lecturas, nunca les impongas

Elegir un libro es algo muy personal. Es un mundo propio que debe interesarnos y seducirnos. Cuando los niños están en el colegio siempre se quejan de esas lecturas aburridas que les imponen. Nosotros, desde que son pequeños, les abriremos todo un mundo de posibilidades. Enséñales que hay libros de aventuras, libros de terror, de misterio y de romanticismo. En ellos pueden encontrar nuevos mundos que les van a entretener casi más que una película, casi más que un videojuego.

Pero recuerda, debemos empezar desde muy temprano, desde que adquieren la capacidad lecto-escritora. Hemos de servirles de guía para ese descubrimiento. En ocasiones, son muy efectivos las novelas gráficas e incluso los cómics. Los dibujos siempre son atractivos para los niños, poco a poco pueden ir alternando los cómics con los libros, volviéndose ya más selectivos con aquello que les gusta. Pero no les impongas nunca, la libertad de elección es el mejor modo de acercarse a la lectura. Por placer, por curiosidad…

3. Organiza su tiempo a lo largo del día

Hemos de ir con cuidado. Hay niños que pasan demasiado tiempo frente a las pantallas del ordenador e incluso de las tabletas o teléfonos móviles. No es bueno abusar, no es adecuado que se inclinen antes por un videojuego que por un libro. Todo debe tener su equilibrio. Lo importante, en primer lugar, será su obligación académica, sus deberes y sus estudios. Después, es igual de importante el tiempo de ocio, el juego, la interacción con otros niños. 

Lo ideal sería que los niños, por sí mismos, buscaran sus instantes de lectura. Pero nosotros podemos empezar a introducirla una hora antes de ir a dormir. Junto a ellos, nos sentamos en la cama y leemos un capítulo. Es relajante y a la vez estimulante. Desde muy pequeños compartimos ese instante de complicidad tan especial con ellos. Más tarde, a medida que crecen deben buscar ellos mismos su propio libro y  sus propios instantes de lectura. Siempre en libertad, siempre con las temáticas que ellos deseen. Lo importante es servirles de guía desde que son pequeños. Demostrándoles lo estimulante que es para nosotros la lectura y el mundo de placer y conocimiento que nos puede aportar.

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4. Estimula, atiéndeles, responde sus preguntas

Como ya sabes, tener un hijo exige una gran responsabilidad. Es una gran aventura donde cada día se va a exigir mucho de nosotros. Los niños están llenos de preguntas y de cuestiones que desean conocer. A veces vamos con mucha prisa, tenemos muchas obligaciones y no tenemos demasiado tiempo para atender todas esas preguntas que cada día nos hacen los más pequeños.

En ocasiones, algunas de esas preguntas apenas tienen una respuesta adecuada, los niños solo buscan nuestra atención y el saciar su curiosidad. Pero es importante que siempre estés ahí para atenderlos, para sugerirles libros donde están esas respuestas. Para darles esa novela o ese cuento que puede servirles de ejemplo para aquello que buscan.

Si poco a poco dejamos de responder sus preguntas, llegará un día en que ya no nos busquen, en que ya no nos pregunten y que, sencillamente, prefieran irse a un ordenador. No lo permitas, consigue que valoren siempre el contacto humano a las tecnologías, que aunque muy útiles, nunca pueden sustituir a las personas e incluso a los libros.

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La lectura es un gran valor que hemos de infundir en ellos desde muy pequeños. ¡No lo dudes!