4 consejos para vencer el desánimo y la tristeza

Busca nuevas ilusiones, emprende nuevos proyectos. La ilusión se enciende cada día a través de pequeñas ideas que nos pueden llevar a grandes posibilidades.

Hay días en los que nos levantamos sin fuerzas y sin ánimos para hacer frente a la jornada. Son esos momentos en los que nos abraza la tristeza y el desánimo, nos ahoga con su manto de debilidad. No lo permitas.

Estos sentimientos puntuales son normales, sin embargo, si se vuelve un problema cotidiano puede desembocar en una depresión.

Es muy importante, si crees que puedes tener depresión, acudir a un médico para que te ofrezca tratamiento especializado. Estos son algunos consejos para vencer el sentimiento de tristeza y el desánimo.

1. Acepto el desánimo… Pero lo obligo a irse

Aceptar para asumir. Y asumir para vencer. Una sencilla regla de tres que vale la pena entender para aplicar en nuestro día a día. Psicólogos y psiquiatras nos dicen que el momento del día en que más nos suele vencer la tristeza o el desánimo, es por la mañana.

Son esos momentos en que nos sentimos sin fuerzas y sin motivación alguna para salir de la cama. Debemos ir con cuidado para no dejarnos atrapar por esta sensación y que un sentimiento de desánimo pasajero no se convierta en un problema de depresión.

Al abrir los ojos y despertar, recuerdas aquello que te hace daño o que te desanima. Ese “bajón” matinal nos quita fuerzas para salir de la cama con la energía necesaria.

Lo primero es reconocer que no estás bien. Sabemos que hay un problema. Algo que te entristece, que te quita fuerzas. ¿Vas a vencerlo quedándote en la cama? En absoluto.

Toma conciencia de que lo último que debes hacer es dejarte atrapar por esos pensamientos negativos. La tristeza se vence poco a poco y con pequeños logros cotidianos: salir de la cama y arreglarte lo suficiente para verte bien ante el espejo. Reconoce que tú vales mucho que esa tristeza, y que la vida, está para vivirla.

Sabes que hay cosas que te entristecen, pero abre la ventana y permite que se vayan poco a poco para permitirte respirar mejor.

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2. Busca la ilusión en tu día a día

Puede que hoy el día esté nublado. Que amenace tormenta y que no tengas ganas de nada. Pero, ¿ganamos algo quedándonos en casa viendo cómo llueve?

En absoluto. No importa que el cielo esté negro, que hoy tengas más ojeras que ayer en tu rostro. O que ya no tengas a tu lado a esa persona que antes te hacía feliz.

Es el momento de buscar nuevas ilusiones, de emprender nuevos proyectos. La ilusión se enciende cada día a través de pequeñas ideas que nos pueden llevar, a su vez, a grandes posibilidades.

  • Cuando te despiertes, piensa en algo que te gustaría hacer hoy. Pasear por el parque, ir de compras. Llamar a esa amiga que hace tiempo que no ves. Comprarte un libro nuevo. Probar un nuevo corte de pelo o apuntarte a ese curso que tanto te interesa.
  • Cualquier cambio que hagas hoy, será un puente nuevo construido hacia tu felicidad del mañana. Vale la pena intentarlo.

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3. La importancia de “saber dejar ir”

Seguro que sabes a qué nos referimos con la idea de “dejar ir”. Las personas pasamos ciclos, etapas. Instantes en nuestra vida donde estamos unidos a algunas personas. Más tarde, nos distanciamos, e iniciamos un nuevo ciclo.

Hay quien no asume dichos finales: la ruptura de una relación, la pérdida de un familiar, el abandonar una ciudad, un trabajo o una amistad.

La vida son cambios continuos y, como tales, hemos de asumir que en ocasiones, hay que dejar a un lado el pasado para mirar hacia el futuro. Y eso cuesta, sin duda. Cuesta desprenderse de quien amábamos hasta hace poco. Es difícil dejar atrás los recuerdos para fijarnos en el mañana de otro modo.

¿Cómo conseguirlo entonces? ¿Cómo “dejar ir” lo que éramos o teníamos ayer? Con valentía, con ilusión y con una buena autoestima. Piensa que la vida es como una gran sala llena de puertas a las que te puedes asomar.

No te quedes atrapada en un baúl de recuerdos. Asómate a esas puertas de esperanza.

4. Renovarse, quererse a uno mismo

La vida es cambio, y la tristeza se vuelve mucho más peligrosa si nos quedamos quietos. Si nos quedamos en casa sin salir, sin ganas de hablar con nadie. Buscando el refugio de las lágrimas.

Evítalo, todo esfuerzo por vencer la desesperanza nos liberará sin duda de caer en una depresión. Hemos de mentalizarnos en que todos merecemos ser felices.

Renúevate con nuevos proyectos. Busca en ti misma y descubre aquello que siempre te habías propuesto hacer, y que nunca te atreviste a hacer. ¿Un viaje tú sola? ¿Buscar trabajo en otra ciudad? Vivir es asumir retos, se necesita valentía para vencer la tristeza. Y te aseguramos que también tú puedes lograrlo.

Porque lo mereces, no lo dudes.

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