4 enseñanzas que el budismo nos ofrece sobre el amor

El budismo nos enseña a amar al otro desde una perspectiva espiritual. Al reconocerlo como parte de nuestro ser y procurar su bienestar y libertad le ayudaremos a crecer interiormente

La concepción de amor que nos ofrece el budismo difiere muchísimo de la clásica imagen del amor romántico, ahí donde el mundo de la literatura y el cine nos ha transmitido una serie de conceptos algo erróneos e incluso dolorosos.

Dejando a un lado tanto si somos espirituales, religiosos o agnósticos o un poco de todo dependiendo del momento, siempre es adecuado conocer diferentes enfoques de una misma realidad, con los cuales enriquecernos personalmente.

El amor es y seguirá siendo una dimensión tan compleja como apasionante. Es algo de lo que aprendemos cada día, ahí donde vale la pena conocer interesantes teorías que nos permitan crecer por dentro y, a su vez, establecer relaciones más felices, más íntegras.

El budismo nos puede ayudar a ello. De ahí, que hoy en nuestro espacio queramos compartir contigo estos pilares tan mágicos y sabios sobre los cuales, reflexionar unos momentos.

El amor en el budismo

En los textos budistas y en las diferentes ramas en las que se expande esta religión tan antigua, el amor es, ante todo, parte del crecimiento interior, tanto de la persona como de la propia pareja.

Resulta interesante saber también que para Buda el amor es una mezcla sutil y maravillosa de alegría y de compasión. No obstante, debemos tener en cuenta que en este enfoque espiritual se ensalza a la vez la necesidad de no estar “aferrado” a nada ni nadie.

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El “desapego” es parte de esa libertad esencial del alma humana que le va a permitir fluir y avanzar en la rueda de la vida y en cada uno de los ciclos de su alma. Ahora bien, por desapego no hemos de entender el no poder estar unidos a nuestros seres queridos.

Para el budismo amar es reconocer al otro como parte de uno mismo, en alegría y respeto, pero, a su vez, debemos ser lo bastante sabios como para permitir también el crecimiento personal del ser amado.

Es ahí donde se alza uno de las mayores bellezas de este enfoque.

Veámoslo con detalle.

1. La bondad incondicional

El budismo nos recuerda que uno de los principales pilares que hemos de erigir y cuidar en nuestras vidas es la bondad.

  • El acto de ser nobles de mente y corazón implica hacer lo mejor por los demás, al mismo tiempo que respetamos y atendemos a todos aquellos que nos envuelven.
  • En el amor no podía ser menos, puesto que es a nivel de pareja donde la bondad incondicional debería adquirir su máxima expresión, su máxima necesidad.
  • El ser respetuosos con el ser amado, el preocuparnos por su bienestar, por su equilibrio personal, por actuar con nobleza en nuestros actos y palabras es un valor que no deberíamos descuidar.
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2. La capacidad de dar alegría y felicidad a la persona que amas

El amor, si es auténtico, maduro y sabio, jamás traerá pesares ni lágrimas. Quien bien te quiere te hará feliz, nunca te hará llorar.

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  • Buda recuerda en sus textos que para amar a alguien hay que saber observarlo para descubrir qué es lo que le hace feliz.
  • El entendimiento es el camino donde dos personas encuentran espacios comunes y, para facilitar esta comprensión mutua, debemos ser capaces de disfrutar juntos, de hablar con alegría, de mirarnos en silencio para ahondar también en las preocupaciones de nuestra alma.
  • La felicidad se expresa y se observa; el amor se ofrece con alegría, nunca con gritos y chantajes. 
  • A su vez, el budismo nos recuerda, una vez más, la necesidad de ser felices en soledad antes de iniciar una relación. Porque solo los corazones felices y tranquilos son capaces de dar lo mejor de ellos mismos.

3. La compasión

Entendemos la compasión como ese deseo sincero y noble de aliviar el sufrimiento de otra persona, en especial del ser amado.

  • Desde el budismo se nos recuerda que para hallar la razón del sufrimiento del ser querido no basta con hablar. Las palabras no siempre son sinceras ni valientes.
  • Hay que saber observar, hay que desarrollar esa empatía que conecta las miradas para leer el alma. Como ya puedes suponer, desde esta tendencia espiritual se nos invita a aprender a meditar.

Porque solo cuando uno encuentra ese equilibrio y esa paz interna, es capaz de conectar mejor con las personas y con su mundo emocional.

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4. Ecuanimidad y libertad en la pareja

Este es un aspecto tan importante como complejo en las relaciones de pareja. Si quiero a una persona, ¿como voy a propiciar su libertad? ¿Cómo construir ese espacio donde ambos podamos estar unidos pero, a su vez, seamos libres para crecer?

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  • Es necesario relativizar muchos de nuestros esquemas. Para empezar, el amor verdadero debe ofrecerse en total libertad.

“Yo te amo porque me quiero también a mí mismo, porque me siento libre para quererte y propiciar así tu crecimiento además del mío”.  

La libertad personal es, como decimos, un valor excepcional que, aunque nos parezca complicado de poner en práctica, puede ayudarnos a consolidar relaciones más maduras.

Es necesario propiciar un espacio común en nuestra relación, pero a la vez, respetar que la otra persona siga creciendo interiormente. Es un camino que haremos en común, de la mano, pero libres a la vez.

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