4 fases que toda pareja suele atravesar

Katherine Flórez · 31 octubre, 2016
Aunque cada relación de pareja es un mundo, lo cierto es que todas suelen seguir unos patrones similares y suelen atravesar las mismas fases de maduración de la misma

Todas las relaciones de pareja son completamente diferentes. Esto se debe al tipo de comportamiento da cada persona, el cual es relativo a su manera de ser.

No obstante, todas suelen caer en ciertas generalidades, que sugieren ser un poco más predecibles.

Sin importar cuán diferentes son las personas dentro de las relaciones, los patrones en estas tienden a repetirse (y cualquiera puede dar fe ciega sobre ello).

Un ejemplo de lo anterior se presenta cuando se han vivido varias relaciones en etapas diferentes de la vida y estamos en una en este mismo instante.

Viviendo esta puede haber situaciones recreadas casi como un déjà vu; no obstante, lo que sucede aquí se basa en algunas fases o etapas que suelen vivirse comúnmente en las distintas relaciones de pareja.

Algunas de las siguientes fases pueden identificarte a ti y a tu compañero, o simplemente pueden haber algunas donde tu relación no se vea inmersa.

No siendo más, las siguientes son las fases posibles que pueden vivirse en cualquier relación de pareja.

1. Enamorarse

Enamorarse

Esta fase es considerada como la primera de todas. En términos generales, todas las parejas suelen pasar por esta que, además, puede señalarse como la base de todo lo venidero a futuro.

Su importancia radica en la fuerza de atracción de las personas pertenecientes a la relación.

La fase de enamoramiento es también considera como la del “idilio de amor”, justo en ella se da la atracción mutua, la comodidad, la confianza; prácticamente nada suele molestar en esta etapa de la relación.

Se debe recordar que muchos procesos hacen partes de ella, no sólo psicológicos, sino también biológicos.

Uno de los más importantes es el de la producción hormonal, donde sobresalen la oxitocina, la dopamina y otras no menos relevantes.

Durante esta fase se presenta la que parece una relación estable, se hacen planes futuros y nadie puede destruirla; a pesar de ello, no es tan prolongada como se cree.

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2. Conocerse

las parejas satisfechas son amigos

La mayoría de las parejas, luego de atravesar o “sobrevivir” la primera fase, comienza a comprender un estado un poco más serio sobre su vida, la cual ya es de ambos.

Las relaciones se componen por dos individuos. No obstante, son uno solo por separado. Esto sugiere respetar el espacio del otro a como dé lugar.

Sin embargo, estando inmerso en una pareja, deben existir prácticas de ambos como un todo.

Por tal razón el conocimiento del uno sobre el otro resulta completamente trascendental.

Aunque parezca un poco ilógico ubicar la fase del conocimiento en segundo lugar, la mayoría de personas suele hacerlo de tal forma.

Lo primero es atraerse (con poca información del uno sobre el otro) y posteriormente comenzar a indagarse de forma más seria.

Durante esta fase imperan las conversaciones más serias, las familias de ambos son presentadas de manera normal y las cosas comienzan a tomar un rumbo formal.

Sale a flor de piel la honestidad y, quizá, muchos secretos son compartidos.

3. Convivencia

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Se llega la fase donde las cosas han avanzado un poco más; hasta aquí ya se ha vivido el enamoramiento y el conocimiento.

Para algunas personas la convivencia es bastante compleja. Sin importar cuánto han conocido a su compañero, es difícil sobrellevar diversas cosas, que pueden percibirse desde diferentes puntos de vista.

Si no se lleva de forma adecuada, esta fase ocasiona constantes discusiones sin fundamento, un trance dentro de la zona de confort de la relación (atrapados en la rutina) y hasta la frecuencia sexual puede verse comprometida, perdiendo el deseo el uno por el otro.

Muchos suelen solucionar esta fase. No obstante, la mayoría de relaciones culminan en pleno proceso de la misma.

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4. Madurarse

Es una fase muy respetable, incluso digna de admiración, teniendo en cuenta que la gran mayoría de parejas no pueden llegar tan lejos estando juntos.

En términos generales, esta se vive dentro de la convivencia. Ambas personas se centran en la solución de conflictos a través de un diálogo sano, el cual hará crecer poco a poco la situación para madurar la relación.

Los individuos inmersos en esta procuran exponer los pros y los contras de la situación; además, evalúan si la misma tiene futuro para, con base en ello, reconstruir y seguir adelante.