4 formas de deshacerse de un pensamiento rumiante - Mejor con Salud

4 formas de deshacerse de un pensamiento rumiante

Aunque pueda parecer contradictorio, la mejor forma de deshacerse de un pensamiento rumiante es dedicarle tiempo. Así podremos darnos cuenta de volver sobre lo mismo una y otra vez no sirve de nada
pensamiento rumiante

Un pensamiento rumiante puede amargarte, literalmente, la vida y es que este tipo de ideas que abordan nuestra mente de forma obsesiva son todo un tormento.

Pensar sobre lo que pudo ser y no fue, incluso lo que aún no ha sido, puede provocarnos una angustia fruto de un análisis minucioso sobre algo que nos ha ocurrido y para lo que estos pensamientos no nos darán ninguna solución.

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Sin embargo, es fácil deshacernos de ellos si sabemos cómo contraatacarlos.

Aunque doblegar la mente puede ser una tarea totalmente incontrolable, existen 4 claves que quizás nos funcionen. Si no son todas, al menos alguna.

¿Las probamos?

1. El pensamiento rumiante necesita su tiempo

dudar

¿Qué queremos decir con esto? Que la mejor forma de obsesionarse con algo es no poner límites ni guardarnos un espacio para, realmente, no hacer otra cosa más que pensar.

Dedicarnos un tiempo por la tarde o por la noche para que toda nuestra mente se centre en ese pensamiento nos ayudará a después no volver a él.

Forcémonos en ese instante a pensar y a repensar sobre esa idea. Seguro que llegaremos a la conclusión de que no vale de nada lo que estamos haciendo. Así, esto será un punto de inflexión muy importante.

Es algo difícil y que requiere de su práctica, pero de esa manera evitaremos que ese pensamiento rumiante aparezca cuando menos lo deseamos (por ejemplo, durante una importante conferencia o reunión de trabajo).

2. ¿Practicar mindfulness?

mindfulness

Siempre solemos mencionar el mindfulness como algo que ayuda en muchos problemas que nos abordan en nuestro día a día, pero es que las consecuencias de practicarlo son muy sanadoras.

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El mindfulness nos ayuda a centrarnos en el ahora, en el momento presente, y ¿qué ocurre si nos concentramos en lo que sentimos y en lo que sucede aquí y ahora? Que dejaremos de pensar en cualquier pensamiento rumiante.

Con la práctica, iremos adquiriendo más consciencia del ahora y le iremos restando esa importancia que le damos a todos esos pensamientos de pasado y futuro tan inservibles en el presente.

Seríamos mucho más felices si estuviésemos cada vez más conectados con el ahora. Solo es cuestión de insistir en esta práctica tan beneficiosa.

3. Refugiarse en las aficiones

fotógrafo

Cuando un pensamiento rumiante nos aborda y este permanece durante días o semanas rondando por nuestra mente puede causar efectos en nosotros que no nos gustan.

Podemos empezar a mostrarnos más apáticos, a encerrarnos más en casa y, en definitiva, a dejar de disfrutar de la vida.

Por eso, es importante empujarnos a seguir haciendo aquello que nos gusta y potenciarlo en este momento que es cuando más lo necesitamos.

¡No te pongas excusas! Nunca es tarde para hacer lo que amas

Al estar realizando algo que nos apasiona nos olvidaremos por completo de esa idea tan destructiva y dañina que nos está haciendo tanto mal.

4. Salir a nuevos espacios

caminar

Es una recomendación que solemos escuchar. Si el trabajo nos estresa, salgamos a caminar; si necesitamos desconectar, un paseo por la naturaleza nos vendrá de perlas.

Cuando hay un pensamiento rumiante que nos está amargando, es importante no quedarnos en casa para ayudar a que este se despliegue por completo.

Para poder soltarlo, tan solo es necesario que nos movamos, que busquemos la calma en un lugar poco transitado, a poder ser, dar un paseo por la naturaleza.

La naturaleza tiene un poder sanador muy potente. En ella te encontrarás con el silencio, tu mente se calmará y el pensamiento rumiante estará listo para dejar de ser masticado.

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¿Alguna vez has tenido que lidiar con un pensamiento rumiante? Todos, en algún momento, nos hemos encontrado con este increíble lastre que nos impedía soltar una situación pasada o vivir el presente sin preocuparnos tanto por el futuro.

Las ideas obsesivas son bastante comunes, pero si una sola de ellas perdura demasiado en el tiempo, puede convertirse en un problema.

En algunos casos, puede llevar hasta la tan conocida y a la vez temida depresión.

Por eso, es importante aprender a soltar, a no atarnos a esos pensamientos tan negativos y que provocan que, a veces, todo lo que nos preocupe termine somatizándose en nuestro cuerpo.