4 maneras en que la depresión puede afectar físicamente al cerebro

Ángel Rodríguez · 16 mayo, 2020
Muchas cosas cambian como producto de la depresión. Aunque no lo notemos, nuestro cerebro sufre alteraciones importantes en su morfología y sus neurotransmisores.

Aunque pueda parecer que la depresión es un padecimiento exclusivamente emocional que altera solo el estado de ánimo y los sentimientos, quienes la padecen también pueden sufrir cambios físicos y químicos en el cerebro que pueden afectar no solo la salud mental, sino al resto del organismo.

Este es un problema global más generalizado de lo que se cree. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 264 millones de personas sufren de depresión en el mundo. Un promedio de 800 mil personas se suicidan cada año debido a problemas como la depresión. Además, esta es la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

La depresión no es un cambio emocional pasajero. Las alteraciones que produce en el cerebro la hacen difícil de controlar en quienes la sufren. Por  esa razón, es importante reconocerla y tratarla con un especialista, en lugar de pensar que es un mal momento anímico que desaparecerá por sí solo.

¿Cuáles son los cambios que la depresión puede causar en el cerebro?

Tres partes del cerebro se ven directamente afectadas por la depresión: el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal. En el siguiente espacio las repasamos en detalle.

La depresión y el cerebro
Tres partes del cerebro se ven directamente afectadas por la depresión: el hipocampo, la amígdala cerebral y la corteza pre frontal. Además, el cuerpo se oxigena menos durante el trascurso de esta enfermedad.

1. Reducción del hipocampo

Así lo indican estudios como el publicado en 1999 en la revista The Journal of Neuroscience. El hipocampo se encuentra en la zona central del cerebro. Es el encargado de almacenar la memoria y regular la producción de cortisol, conocido como la hormona del estrés.

Cuando sufrimos de estrés físico o mental, incluido el estrés por depresión, el cuerpo libera cortisol para intentar paliar los efectos del estrés. Sin embargo, cuando los niveles de cortisol son muy altos, se produce un desbalance químico, la producción de neuronas disminuye y el hipocampo se encoge.

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2. Actividad de la corteza prefrontal alterada

Según se indica en una investigación publicada en 2006 por la Revista chilena de neuro-psiquiatría, la corteza prefrontal medial se encarga de controlar el alerta, el control autonómico y el control emocional.

En la depresión, la actividad de la corteza prefrontal se ve alterada. En concreto, según indican investigadores alemanes en la revista Psychiatry Research, durante la depresión se produce una alteración del funcionamiento de esta parte del cerebro durante las tareas cognitivas (como la memoria de trabajo, por ejemplo).

3. Hiperactivación de la amígdala

La amígdala cerebral está localizada en lóbulo temporal, la parte central inferior del cerebro. Su función es regular las emociones como placer, felicidad o miedo, entre otras.

En la depresión, la amígdala sufre una hiperactivación. Así, parece que esta hiperactivación podría crear además el sesgo cognitivo hacia la interpretación del mundo y de uno mismo de forma negativa, según indica la Universidad de Queensland.

4. Reducción del tamaño neuronal en algunas zonas cerebrales

Según indica una investigación publicada en 2012 por la revista CNS Drugs, en la depresión también podría observarse una reducción en la densidad de las neuronas de gran tamaño en algunas capas de la corteza prefrontal.

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¿Qué efectos tienen estas alteraciones de la depresión?

Estas alteraciones del cerebro no se producen inmediatamente, sino que son producto de la acción continuada de la depresión. Investigaciones como la publicada en 2008 por la revista JAMA Psychiatry sugieren que la reducción del hipotálamo y la actividad corteza pre frontal puede tardar entre 8 y 10 meses en manifestarse.

El doctor Thomas Frodl, investigador del hospital de Magdeburg, en Alemania, hizo un seguimiento en pacientes con depresión durante tres años, para comprobar que con el paso del tiempo las alteraciones físicas en el cerebro van en aumento.

Mujer con la cabeza tumbada en la mesa
Los cambios físicos y químicos que produce la depresión en el cerebro pueden conducir a problemas de concentración, trastornos del sueño, dificultades cognitivas, fatigas, entre otros problemas que reducen la calidad de vida.

Algunas de las consecuencias que los cambios físicos y químicos que produce la depresión en el cerebro pueden ser:

  • Pérdida de memoria
  • Disminución de la función de los neurotransmisores
  • Estancamiento del desarrollo cerebral
  • Disminución de la capacidad de aprendizaje
  • Problemas cognitivos
  • Problemas de concentración
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Falta de empatía hacia los demás
  • Dificultad para dormir
  • Fatiga

¿Cómo tratar los efectos de la depresión en el cerebro?

El tratamiento de la depresión debe ir pautado por un profesional. Este determinará si es necesario recurrir a los antidepresivos y/o a la psicoterapia.

depresión postpsicótica
La psicoterapia es uno de los mejores recursos para superar la depresión y sus efectos sobre la salud. Es importante solicitar ayuda tras identificar sus síntomas.

Las investigaciones como la publicada en 2013 por la revista Frontiers in Psychology dan evidencia de que la psicoterapia ayuda a modificar la estructura del cerebro y a combatir los síntomas de la depresión. Es por eso que es necesario buscar ayuda profesional cuando se sospecha que se sufre de depresión.

También hay cosas que una persona con depresión puede hacer por su cuenta para ayudar a mejorar su función cerebral y combatir la depresión.

  • Controlar el estrés
  • Hacer ejercicio
  • Comer saludablemente
  • Dormir bien
  • Evitar el alcohol y las drogas

En resumen, la depresión es un trastorno que va más allá de los cambios en el estado de ánimo. Si bien a simple vista no se ve, el cerebro sufre cambios físicos que pueden interferir sobre el bienestar general. Si sospechas que padeces síntomas, te recomendamos que consultes con un psicólogo o psiquiatra.

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