4 señales que te indican mala circulación sanguínea

Si percibes que presentas varias de estas señales, es importante que acudas a tu médico para una evaluación y diagnóstico a tiempo.

Cuando una persona tiene una mala circulación sanguínea, el cuerpo lo manifiesta de diversas maneras. Para poder atender el problema y no disminuir nuestra calidad de vida, es importante conocer cuáles son las señales.

Recordemos que la circulación sanguínea es fundamental para la salud de todo el organismo. La sangre es una sustancia que se encarga de que nuestros órganos, músculos y huesos estén bien alimentados. Por ende, cuando no puede realizar su función adecuadamente, el cuerpo se resiente.

Si no se presta atención a las señales, el problema puede hacerse más difícil de tratar. En los casos más graves, la mala circulación sanguínea puede conllevar a accidentes cardiovasculares, tales como: infartos cerebrales y coronarios, úlceras o gangrenas.

La buena noticia es que, la mala circulación sanguínea puede tratarse mediante el mantenimiento de buenos hábitos de vida y, por supuesto, lo que indique el médico.

Señales de mala circulación sanguínea

1. Hormigueo en las extremidades

La sensación de hormigueo se presenta, sobre todo, cuando pasamos un tiempo considerable en la misma postura. Por lo general, afecta a las piernas, pero también puede afectar las manos y otras partes del cuerpo.

Para evitar que esto suceda, lo ideal es caminar todos los días, al menos, durante media hora. Este sencillo ejercicio permite que los músculos se activen y le daremos más dinamismo a nuestro flujo sanguíneo.

El movimiento estimula el flujo sanguíneo, por lo que el estatismo la obstaculiza.

2. Piernas hinchadas

Las piernas se hinchan porque el organismo, al percibir que no tiene suficiente sangre en la zona, intenta procurarse un equilibrio. Esto quiere decir que trata de compensar la falta de sangre, mediante la retención de líquidos.

Este fenómeno es tan intenso que dichas extremidades se inflaman, hasta el punto de sentir dolor, entumecimiento e, incluso, pueden llegar a amoratarse. No dudes en consultar el médico si percibes esta complicación.

Mientras tanto, trata de beber mucha agua para combatir la retención de líquidos. Aparte, procura descansar con los pies en alto para favorecer el retorno venoso. Gracias a la fuerza de gravedad, la sangre se distribuirá mejor.

3. Fatiga

Como decíamos, la sangre proporciona el sustento de todo nuestro organismo, lo que se traduce en energía. Esto significa que en el instante en que no llega a donde tiene que llegar, los elementos con déficit tienen que hacer un esfuerzo extra, por lo que se cansan antes de lo debido.

En este sentido, cuando uno se fatiga, requiere que otro le ayude, por lo que trabaja también en exceso. El resultado, es un estado de fatiga generalizada que nos impide desenvolvernos con la agilidad y el ímpetu que nos gustaría.

En este caso, aparte de visitar al doctor, podemos incluir complementos energéticos a tu dieta. Lo ideal es empezar la mañana con un buen batido energético. Existen muchas opciones.

4. Pérdida de cabello

alimentos para detener la caída del cabello

En vista de que el organismo no recibe los nutrientes que necesita porque la sangre no circula como es debido por todas las zonas del cuerpo, no puede funcionar correctamente. Esto puede llegar a afectar incluso la salud del cabello. ¿Cómo se puede evidenciar? A través del debilitamiento capilar y la pérdida drástica de cabello.

Es importante recordar que, a diario, es normal perder alrededor de unos cien cabellos. Por otra parte, el cambio de estaciones también puede ocasionar la pérdida de cierta cantidad. Por ello, siempre y cuando la pérdida no sea mayor a lo mencionado, no hay de qué preocuparse.

Aspectos a considerar

Si consideras que presentas todas estas señales, acude a tu médico y coméntale tus inquietudes. Tras una evaluación detallada, podrá brindarte un diagnóstico, así como una serie de consejos para darle solución al problema. Ahora bien, es fundamental respetar sus indicaciones y no precipitarse a la hora de encontrar una ‘cura’, ya que puede traer consecuencias desfavorables.