4 técnicas para combatir el estrés crónico

Hacer deporte con regularidad, descansar lo suficiente y cuidar la alimentación son cuestiones básicas para controlar el estrés y evitar que se cronifique.

¿Sabías que si no tratas tus niveles de estrés se pueden convertir en un problema crónico? Esto es algo que le ocurre a muchas personas. Y no solo no es extraño, sino que el estrés crónico es más peligroso de lo que crees.

No importa la edad que tengas ni el empleo al que asistas a diario. Presta mucha atención a las señales que te ofrece el cuerpo. En este artículo encontrarás técnicas para combatir el estrés crónico.

El estrés crónico, un enemigo muy silencioso

Todas las personas pueden tener estrés y hay factores que pueden hacer que este se vuelva crónico. No se trata de un mal que afecta únicamente a empresarios y ejecutivos, o a aquellos que tienen un empleo muy rutinario en medio de la ciudad más caótica del mundo.

Solo por citar algunos casos más, los estudiantes, los autónomos y los comerciantes o las amas de casa también pueden padecer la “enfermedad del siglo XXI”.

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Al formar parte de la sociedad moderna, hay veces en las que no lo tomamos tan en serio como deberíamos. Puede tener una influencia más que negativa en nuestro rendimiento y en nuestra salud. El estrés es necesario (cuando está en niveles normales), pero el problema surge cuando hay un exceso.

¿Qué puede desencadenar el estrés crónico?

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Se dice que el estrés es un enemigo silencioso porque no ataca directamente o en un solo ámbito. Se va gestado de a poco en el organismo hasta que en un momento nos da “el golpe por la espalda”.

Así como tus músculos y órganos necesitan descansar, tu mente también precisa de un respiro. No basta con dormir un rato, sino que hace falta una técnica más intensiva para eliminar el agotamiento (el signo más conocido del estrés).

Si te falta definición, concentración, memoria o rendimiento, puedes estar sufriendo de estrés crónico. Algunas de las situaciones más frecuentes que desencadenan este problema son:

  • Entornos caóticos.
  • Esperas inesperadas.
  • Interrupciones constantes.
  • Muchas tareas.
  • Relaciones tensas.
  • Inseguridad.
  • Problemas económicos.
  • Peleas en la pareja.

¿De qué manera se puede revertir el estrés crónico?

Las técnicas para reducir el estrés crónico son similares a las del estrés común, solo que quizás la urgencia de conseguir efectos es otra. Solamente podemos descansar la mente como corresponde si “bajamos varias revoluciones”, como se dice popularmente.

Ahora bien, es preciso realizar una terapia integral con todas las técnicas, o la mayoría de ellas, para que el efecto sea más rápido y eficaz. No existe por el momento una medicina que nos sirva para reducir el estrés crónico, ni natural ni química.

Maneras de eliminar el estrés crónico

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1. Hacer deporte

Si, como lo estás leyendo. Muchas personas creen que para eliminar el estrés tienen que dormir una semana seguida y eso no es así. En realidad, una de las mejores formas que tenemos a disposición para quitarnos el exceso de estrés es haciendo ejercicio.

Sí, ya sabemos que quizá no tengas ganas de ponerte a andar en bicicleta, apuntarte a un gimnasio o trotar en el parque, pero es necesario. Con el ejercicio te cansarás más, pero también liberarás endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”. Además, por las noches dormirás plácidamente, dejando de lado el insomnio.

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No importa qué disciplina elijas, puede ser una moderada o una de alto rendimiento. Verás que al regresar a casa después de una clase o sesión de ejercicio te sentirás más renovado.

2. Reír

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Otra vez tenemos que nombrar a las endorfinas. Al reír a carcajadas (no vale una sonrisa de compromiso), te sentirás mucho mejor y podrás disfrutar de muchos beneficios como un mejor ritmo cardíaco, mayor irrigación sanguínea, función pulmonar, etc.

Tu piel también empezará a lucir más luminosa, renovarás energías y te sentirás como nuevo. Prueba mirar una película divertida, escuchar chistes o jugar a las cosquillas con tus hijos. El estrés empezará a reducirse como por arte de magia.

3. Comer de manera saludable

La alimentación tiene mucho que ver con cómo nos sentimos. Los alimentos con harina blanca, los edulcorantes artificiales, la comida rápida, los refrescos, los dulces y los fritos no ayudan a mejorar la situación.

Deberíamos evitar toda esta “comida” que hemos nombrado y, en lo posible, eliminarla de la dieta diaria. Los alimentos refinados, procesados y preparados pueden causar problemas como:

  • Inflamación.
  • Sobrepeso.
  • Colesterol.
  • Problemas cardíacos.
  • Acné.
  • Presión arterial elevada.
  • Retención de líquidos.

Elige las frutas en lugar de los postres muy azucarados y los vegetales antes que las hamburguesas o las pizzas. Prefiere el agua antes que los refrescos, las infusiones de hierbas al café y los cereales integrales mejor que los refinados.

A su vez, está comprobado que consumir semillas de quinoa, trigo y mijo nos ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, algo que también puede desequilibrar el estrés.

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4. Desconectar

No podemos estar “enchufados” las 24 horas del día, ni tampoco sobreestimulados con todos los dispositivos que nos rodean. No hace falta irse a una isla desierta durante un año para desconectarse.

Puedes, por ejemplo, dejar el móvil en otra habitación mientras comes o duermes, no mirar televisión antes de dormir, evitar el uso de los videojuegos o del ordenador un rato antes de ir a la cama, no usar Internet cuando estás de vacaciones y dejar los problemas laborales en la oficina.

Tómate el tiempo que precisas para hacer lo que te gusta, como leer, hacer deporte, jugar con tus hijos, ir al cine o al salón de belleza.

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