4 tips para evitar que tu hijo se chupe el dedo

Thady Carabaño 12 mayo, 2018
Un niño que entre los 3 y 4 años sigue chupándose el dedo es un mal hábito que hay que atender y que es posible tratar. Basta brindar más amor y tener paciencia.

Con frecuencia los padres se preocupan cuando ven a sus niños pequeños meter los dedos en su boca. Ciertamente esta costumbre puede ser causa de serios problemas para la salud bucal, e incluso más. Ante lo cual, evitar que tu hijo se chupe el dedo se convierte en una obsesión para los padres.

Antes de la foto tierna del niño que chupa su pulgar, hay millones de ecografías de fetos captados llevándose los dedos a la boca. Ello no solo indica que es una de las formas que tiene el bebé de conocer y explorar el mundo que le rodea, sino que además es una conducta normal. Entonces, antes de preocuparte vamos a entender por qué lo hace.

¿Dedo o chupete?

El reflejo de succión es natural en el bebé. Lo necesita para sobrevivir. Succionar sacia el hambre y produce sosiego y calma. Un bebé amamantado quizás no recurra al dedo y no necesite chupete. Tiene el pecho de su madre para alimentarse y tranquilizarse.

No obstante, es normal que un bebé comience a introducir uno, o más dedos, en su boca a partir de los 2 a 6 meses. Es una de las etapas de desarrollo, una de las formas que tiene de calmarse. Ante lo cual muchos padres deciden que antes de que se introduzca el dedo es mejor recurrir al chupete.

Chupetes para bebés.

Con razón argumentan que, llegado el momento, es más fácil quitar un chupete a un bebé. Es imposible quitar uno de sus dedos. No obstante, las consecuencias que tiene el uso del chupete o del dedo superados los 2 años, son prácticamente las mismas:

  • Malformaciones en la dentadura
  • Problemas en la pronunciación
  • Pueden esconder trastornos emocionales más severos

¿Cómo evitar que tu hijo se chupe el dedo?

Así como es normal que un bebé comience a meter los dedos (y todo lo que está entre sus dedos) en su boca, también es frecuente que superen esta etapa cerca de los 2 años.  Entonces básicamente no hay que preocuparse con evitar que tu hijo se chupe el dedo a tan cortas edades.

Cuando el niño llega a los 3 o 4 años y con frecuencia chupa uno de sus dedos, hay que observar al niño y prestar atención a las razones que motivan la conducta. De esta manera es más fácil encontrar las mejores soluciones para evitar que tu hijo se chupe el dedo y cuidar su dentadura.

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Pero como no todos los niños son iguales y evolucionan a diferentes ritmos, un buen indicador de que es necesario tomar medidas, es cuando ya salieron los dientes delanteros y los colmillos. Si además comienzas a percibir que se están separando los dientes para dejar el espacio del dedo, llegó el momento. Aquí te dejamos los 4 recomendaciones fundamentales.

1. Identifica causa y ofrece opciones

Si tu niño se chupa el dedo para conciliar el sueño, ayúdalo a la hora de dormir. Acompáñalo mientras se duerme. Cuéntale un cuento. Puedes ofrecerle que duerma con su muñeco o peluche favorito en vez de usar su dedo.
Madre leyendo un cuento a su hija.

Si tu niño se chupa su dedo cuando está estresado o ansioso, quizás solo necesita que charles un poco con él, que lo abraces y ofrezcas el consuelo que necesita para encontrar la tranquilidad y vencer el miedo que lo perturba.

Si en cambio tu hijo recurre al dedo cuando está aburrido, es hora de encender la creatividad y ofrecer distracciones. Iniciar un juego, hacer una manualidad, dar un paseo, puede ser lo que tu hijo te está pidiendo cuando mete el dedo en su boca.

2. Explica las consecuencias

A veces se recurre a los remedios caseros o se corre a consultar a un especialista, antes de simplemente sentarse a conversar con el niño. Ofrécele una explicación sencilla de por qué no es conveniente que se siga chupando el dedo.

Te sorprenderás de la capacidad que tienen los niños de entender las explicaciones que se les da y actuar en consecuencia. Explícale que sus dientes se pueden torcer, que ya ha dejado de ser un bebé y que llegó el momento de dejar de chupar su dedo.

Evita ridiculizarlo frente a otras personas, menos aún gritarlo o castigarlo cuando lo veas con el dedo en la boca. Quizás deje de chuparse el dedo frente a ti, pero lo siga haciendo a escondidas. Es mucho mejor dale un refuerzo positivo cada vez que logre superar las causas (sueño, ansiedad, aburrimiento) por las que se chupa el dedo.

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3. Cubre el dedo

Quizás consideres necesario aplicar una medida más contundente para evitar que se chupe un dedo. Seguramente, en el dedo de tu hijo se ha formado un callo por la succión. Cubre el callo con un esparadrapo y explica a tu hijo que es necesario curar ese callo que se ha formado.

Niño chupándose un dedo.

El esparadrapo debe estar bien pegado pero no muy apretado. Es necesario que tu hijo no pueda quitarlo por si mismo. Cámbialo dos veces al día, déjalo día y noche por unos 15 días.

Si el niño insiste en llevarse el dedo a la boca, será desagradable sentir el sabor y la textura del esparadrapo en la boca. Muchas madres también colocan vinagre o limón en el dedo. Evalúa si eso funciona para vosotros.

Al cabo de dos semanas, si el niño no ha introducido el dedo en su boca y has estado pendiente de minimizar las causas que motivan este hábito, es muy probable que el niño ya logre modificar la conducta.

4. Busca a un especialista

Si ninguna de las opciones que te hemos dado para evitar que tu hijo se chupe el dedo ha funcionado, seguramente debas recurrir a un especialista. Un ortodoncista podrá diseñar un dispositivo que impida al niño introducir el dedo en su boca.

Pero si la frecuencia e intensidad del hábito es desproporcionada e incontrolable, será necesario que consultes con un psicólogo infantil. Una succión desbordada del dedo puede esconder un trastorno más profundo o un problema mucho mayor.

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