4 tips para evitar que tu hijo se chupe el dedo

Thady Carabaño · 10 enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 11 marzo, 2019
Un niño que entre los 3 y 4 años sigue chupándose el dedo es un mal hábito que hay que atender y que es posible tratar. Basta brindar más amor y tener paciencia.

Con frecuencia los padres se preocupan cuando ven a sus hijos meterse los dedos en la boca con frecuencia, pues saben que una vez que adquieran el hábito, este puede llegar a causarle serios problemas en su salud bucal, por ejemplo. En vista de ello, los padres buscan distintos métodos para evitar que sus hijos se chupen el dedo.

Chuparse el dedo es una acción normal. Muchos niños la llevan a cabo desde temprana edad y, resulta curioso saber que se han llegado a observar en las ecografías a muchos fetos chupándose el pulgar.

¿Dedo o chupete?

El reflejo de succión es natural en los bebés. Lo necesitan para sobrevivir. Succionar sacia el hambre y produce sosiego y calma. Un bebé amamantado quizás no recurra al dedo y no necesite chupete. Tiene el pecho de su madre para alimentarse y tranquilizarse.

No obstante, es normal que un bebé comience a introducir uno, o más dedos, en su boca a partir de los 2 a 6 meses. Esta viene a ser una forma de calmarse y es un gesto que forma parte de las primeras etapas de desarrollo.

Cuando observan esto, muchos padres deciden que, antes de que el pequeño adquiera el hábito de chuparse el dedo, lo mejor es darle el chupete.

Cómo evitar que tu hijo se chupe el dedo

Una vez le dan el chupete, argumentan que, llegado el momento, será más fácil quitarle el chupete al bebé que el hábito de chuparse el dedo.

No obstante, las consecuencias que tiene el uso del chupete superados los 2 años son tan perjudiciales como chuparse el propio pulgar:

  • Malformaciones en la dentadura.
  • Problemas en la pronunciación.
  • Pueden esconder trastornos emocionales más severos.

¿Cómo evitar que tu hijo se chupe el dedo?

Así como es normal que un bebé comience a meterse los dedos (y todo lo que está entre sus dedos) en su boca, también es frecuente que dejen este hábito alrededor de los 2 años de edad. Por ello, no hay de qué preocuparse. Sin embargo, puedes intentar tomar medidas para acelerar este proceso, si eso te da más tranquilidad.

Cuando el niño llega a los 3 o 4 años y con frecuencia chupa uno de sus dedos, hay que observar al niño y prestar atención a las razones que motivan el mantenimiento de esta conducta. De esta manera será más fácil encontrar las mejores soluciones para evitar que tu hijo se chupe el dedo y cuidar su dentadura.

Pero hay que entender que no todos los niños son iguales y que cada cual tiene su ritmo Por tanto, un buen indicador de que es necesario tomar medidas, es cuando ya salieron los dientes delanteros y los colmillos.

Si además comienzas a percibir que se están separando los dientes para dejar el espacio del dedo, llegó el momento. A continuación te daremos 4 recomendaciones fundamentales.

Lee: Mantener una buena salud dental en los pequeños de la familia

1. Identifica la causa y ofrece opciones

Si tu niño se chupa el dedo para conciliar el sueño, ayúdalo a la hora de dormir. Acompáñalo mientras se duerme. Cuéntale un cuento. Puedes ofrecerle que duerma con su muñeco o peluche favorito en vez de usar su dedo.

Cómo evitar que tu hijo se chupe el dedo

Si tu niño se chupa el dedo cuando está estresado o ansioso, quizás solo necesita que pases un poco de tiempo con él y converses. Tal vez necesite que lo abraces y ofrezcas consuelo para encontrar la tranquilidad y superar aquello que lo perturba.

En cambio, si tu hijo recurre al dedo cuando está aburrido, es hora de encender la creatividad y ofrecer distracciones. Iniciar un juego, hacer una manualidad, dar un paseo, puede ser lo que tu hijo te está pidiendo cuando mete el dedo en su boca.

2. Explica las consecuencias

A veces se recurre a los remedios caseros o se corre a consultar a un especialista, antes de sentarse a conversar con el niño. Ofrécele una explicación sencilla de por qué no es conveniente que se siga chupando el dedo.

Te sorprenderás de la capacidad que tienen los niños de entender las explicaciones que se les da y actuar en consecuencia. Explícale que sus dientes se pueden torcer, que ya ha dejado de ser un bebé y que llegó el momento de dejar de chupar su dedo.

Evita ridiculizarlo frente a otras personas, menos aún gritarlo o castigarlo cuando lo veas con el dedo en la boca. Quizás deje de chuparse el dedo frente a ti, pero lo siga haciendo a escondidas. Es mucho mejor dale un refuerzo positivo cada vez que logre superar las causas (sueño, ansiedad, aburrimiento) por las que se chupa el dedo.

Descubre: El refuerzo positivo en la educación de los hijos

3. Cubre el dedo

Quizás consideres necesario aplicar una medida más contundente para evitar que tu hijo se chupe un dedo. Es probable que en el dedo de tu hijo se haya formado un callo por la succión. Cubre el callo con un esparadrapo y explica a tu hijo que es necesario curar ese callo que se ha formado.

Cómo evitar que tu hijo se chupe el dedo

El esparadrapo debe estar bien pegado pero no muy apretado. Es necesario que tu hijo no pueda quitarlo por sí mismo. Cámbialo dos veces al día, déjalo día y noche por unos 15 días.

Si el niño insiste en llevarse el dedo a la boca, será desagradable sentir el sabor y la textura del esparadrapo en la boca. Muchas madres también colocan vinagre o limón en el dedo. Evalúa si eso funciona para vosotros.

Al cabo de dos semanas valora si has conseguido evitar que tu hijo se chupe el dedo. ¿Has estado también pendiente de minimizar las causas que motivan este hábito? Es muy probable que el niño ya logre modificar la conducta.

4. Busca a un especialista

Si ninguna de las opciones que te hemos dado para evitar que tu hijo se chupe el dedo ha funcionado, seguramente debas recurrir a un especialista. Un ortodoncista podrá diseñar un dispositivo que impida al niño introducir el dedo en su boca.

Pero si la frecuencia e intensidad del hábito es desproporcionada e incontrolable, será necesario que consultes con un psicólogo infantil. Una succión desbordada del dedo puede esconder un trastorno más profundo o un problema mucho mayor.

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