4 tips milagrosos para reducir la cintura en una semana

Elena Martínez 4 junio, 2016
Para reducir la cintura, debemos procurar disminuir las porciones a la hora de cenar, ya que nuestro organismo no quema la energía acumulada y esta se convierte en grasa. Además, hay otras sugerencias que pueden ser de mucha ayuda.

Reducir la cintura puede ser una tarea complicada para algunas personas. La grasa localizada es difícil de eliminar por cuestiones genéticas, metabólicas y hormonales. ¿Cómo podemos mejorar la silueta con cuidados sencillos?

Aunque podemos pensar que la solución es ponernos a dieta, hay partes del cuerpo muy rebeldes que se suelen resistir, como es el caso del abdomen. Por eso, te damos algunos tips muy efectivos para reducir la cintura en una semana y de una manera mucho más sencilla de lo que crees.

¿Por qué me cuesta reducir la cintura?

Tener una cintura de avispa es el sueño de muchas mujeres para conseguir una silueta mucho más femenina; además, potenciarían así también las curvas de la cadera. No obstante, la cintura es una parte del cuerpo en la que se puede acumular grasa con mayor facilidad, incluso en las personas delgadas.

A continuación, repasamos cuáles pueden ser las causas, además de la genética, que pueden llevar a esta acumulación:

  • Desequilibrios hormonales; por ejemplo, durante la menopausia.
  • Embarazo.
  • Trastornos digestivos.
  • Metabolismo lento.
  • Sedentarismo.
  • Alimentación rica en azúcares y refinados.
  • Consumo abusivo de alcohol.
  • Estrés.

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Consejos para reducir la cintura

1. Reduce las cenas

La cena es la comida del día que más engorda y sus efectos se notan, especialmente en la cintura. La buena noticia es que también es en este punto en el que primero notaremos los beneficios si empezamos a cambiar la dinámica de cenar mucha cantidad o demasiado tarde.

Algunas personas se quejan de que les resulta muy difícil cenar temprano por los horarios que tienen. Sin embargo, pueden buscar la manera de merendar a media tarde para, por la noche, comer algo muy ligero.

Asimismo, existen personas que lamentan que la cena es el momento de reunión familiar. Por ese motivo, sería un sacrificio demasiado grande cambiar los hábitos de todos.

En ese caso, recomendamos elegir recetas ligeras y fáciles de preparar, así como tener la fuerza de voluntad de consumir raciones más pequeñas. La merienda previa será, por lo tanto, una gran ayuda para no llegar a la cena con ansiedad.

A la mañana siguiente, ya nos sentiremos más livianos y, con el paso de los días, notaremos una cintura más fina; esto nos dará ánimo para seguir haciéndolo de este modo.

2. Controla las porciones

Controla las porciones

Lo que hemos dicho de las cantidades para la cena debe ser uno de nuestros objetivos en cada comida. No se trata de pasar hambre, se trata de encontrar el punto exacto en el que podríamos comer más pero, en realidad, ya no lo necesitamos. De hecho, si conseguimos esperar 5 o 10 minutos, esa supuesta hambre desaparecerá.

La diferencia es clave, ya que en esos momentos suele ser cuando comemos lo que menos nos conviene como, por ejemplo, pan o dulces. Un truco para habituarnos consiste en tomar una infusión digestiva después de la comida; también nos ayudará masticar bien cada bocado para saciarnos con más rapidez.

3. Aumenta las proteínas

Aumenta las proteínas

Quizá ya has oído hablar de las dietas altas en proteína, que prometen resultados milagrosos en poco tiempo. De hecho, sí que funcionan, pero son perjudiciales para el hígado y los riñones, además de producir un efecto rebote al cabo de un tiempo.

Sin embargo, es cierto que debemos destacar la importancia de consumir proteínas para perder peso y reducir la cintura. Estas pueden ser de origen animal o vegetal. Tampoco debemos olvidarnos, por supuesto, del resto de alimentos para una alimentación equilibrada.

Fuentes de proteína animal:

  • Carne.
  • Pescado y marisco.
  • Huevo.
  • Lácteos.

Fuentes de proteína vegetal:

  • Legumbres.
  • Frutos secos y semillas.
  • Cereales integrales.
  • Aguacate.

Lo ideal sería comer una ración de proteína en cada comida, combinar las de origen animal con las de origen vegetal y acompañarlas de vegetales crudos y cocinados. En último lugar deben quedar los cereales y las harinas, los cuales hemos de intentar que sean siempre integrales.

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4. Elige bien las grasas

Sí, las grasas son muy importantes. Y no por reducirlas, como dicen muchos dietistas, sino por elegirlas de manera inteligente. Las grasas saludables nos ayudan a bajar de peso, reducir la cintura y evitar la acumulación de grasa en otras partes poco estéticas.

Estas grasas van a ser usadas por el organismo para otras funciones, a la vez que lo obligan a aumentar el gasto energético. Debemos incorporar, por lo tanto, en cada comida, una ración de grasas buenas:

  • Frutos secos y semillas.
  • Aguacate.
  • Aceites vegetales de primera presión en frío (de oliva, de coco, de sésamo, de germen de trigo, de onagra, etc).
  • Pescado azul.
  • Yema de huevo.
  • Lácteos, como el yogur o el queso de cabra u oveja, o el ghee.

Como habrás notado, no hablamos de ninguna dieta milagrosa ni de sacrificios enormes para alcanzar el objetivo. Basta con corregir los hábitos cotidianos y reemplazarlos por otros más saludables; tu cuerpo te lo agradecerá y de seguro lucirás la figura que tanto buscas.

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