4 ventajas de que tu hijo juegue en solitario

10 julio, 2018
No te preocupes, que tu pequeño pase tiempo jugando solo no tiene nada de malo. Ese tiempo para él mismo permite desarrollar su creatividad y descubrir qué le gusta y qué no. Lee el artículo y aprende a entender a tu hijo.

Jugar en solitario es una de esas primeras actividades que se dan naturalmente para desarrollar habilidades motoras y la estimulación cognitiva. Con esto, se adquieren grandes beneficios, como el aumento de la independencia. No obstante, este ejercicio se puede llevar de distintas maneras, bien sea de forma individual, grupal o bajo la intervención de los padres quienes pueden ser partícipes de todas las acciones que su hijo está realizando.

Aunque suene extraño, como padre debes dejar de lado tu apego y dejar que tus hijos, de vez en cuando, jueguen en solitario para que poco a poco ellos vayan desarrollando nuevas capacidades mentales que les permitan conocerse a sí mismos.

¿Cuáles son las ventajas de jugar en solitario para tu hijo?

La rutina de juego en solitario de la que estamos hablando varía de acuerdo a las edades del niño, puesto que cuando son bebés solo se dedican a jugar con todas las cosas que lo rodean porque está bajo un proceso de descubrimiento, lo que les permite desarrollar principalmente habilidades motoras.

Mientras que, una vez que superan los tres años, entran en una fase un poco más compleja en la que, no solo su mente está mucho más activa, sino que también comienzan a interactuar con otros niños que ayudan a estimular su creatividad, a través de nuevas ideas y comportamientos que luego llevan a cabo cuando se encuentren solos.

Niño pequeño jugando.

El apego emocional padre-hijos causa que el niño tenga miedo a jugar de manera abierta sin alguno de sus padres, por esta razón, es necesario motivarlos a que pasen tiempo conociéndose a sí mismos.

1. Incentivo a la imaginación

Cuando un niño juega solo mantiene activa su imaginación. Es su mente creando el mundo que él desea sin tener que compartir las ideas de otro niño. La imaginación realiza un trabajo sorprendente, pues el niño imagina personajes, verbaliza diálogos y narra situaciones al momento de mover con sus manos un par de juguetes. Al mejor estilo de Andy, de Toy Story, tu hijo podrá dar rienda suelta a su creatividad.

Puedes intentar tomar un juguete y seguirle la corriente. Si sacas a ese niño que llevas tu dentro, tu hijo seguramente te aceptará.  En el caso de que se moleste y quiera mantener su juego solitario, acéptalo y respeta su espacio. Puedes hacer otra actividad divertida cerca de él para que se dé cuenta de lo que se perdió al no querer compartir contigo.

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2. Independencia

El hecho de que tu niño sea capaz de jugar solo, habla muy bien de él. Pues significa que no necesita de nadie más para pasar un buen momento. Hay niños que suelen ser muy dependientes a otros. E incluso, lloran cuando los separan de sus amigos. El poder jugar solo hace entender a tu hijo que es capaz de llevar a cabo lo que desea.

Muchas veces, sentirás a tu hijo muy maduro y que no necesita tanto de ti. Pero no te alarmes, esto está bien si ocurre por pocas horas al día. Claro está, si llamas a tu hijo una y otra vez y este te ignora, entonces es momento de prestar atención y quizá preguntar a un profesional. Jugar solo no debe extenderse por demasiadas horas al día.

3. Fortaleza emocional

Un niño independiente es un niño con fortaleza emocional. Al jugar solo, él es el responsable de que su juego sea feliz o no. Él es quién decide qué sucederá con los juguetes y aprenderá a ser responsable frente a sus decisiones. A tu hijo no le importan las opiniones de los demás. Y aunque no lo creas, eso está bien, porque le da seguridad y puede mantener cierto control en sus emociones.

Niño jugando con cartones.

Tu hijo quizá te ha visto estresada por situaciones externas.  Jugar en solitario hará que tu hijo se mantenga firme ante factores externos que puedan perjudicarle.

4. Desarrollo de metas personales

Jugar en solitario hace que tu hijo se conozca aún más. Tu hijo irá descubriendo qué le gusta hacer y qué no. Esto tal vez lo ayude a encontrar su pasión antes que otros niños, e incluso, antes que otros adultos. Así, con tan poco edad, tu hijo podrá establecer metas personales y comenzar a trabajar por ellas. Quizá, jugar en solitario con el balón, lo hará desear ser un futbolista profesional. No te extrañes cuando te pida que lo inscribas en alguna clase de fútbol.

Como madre, también debes observar cuáles son aquellas actividades que tu hijo suele realizar solo. Por ejemplo, si notas que pinta todo el tiempo, podrías llevarlo a algún curso de pintura. Tú puedes ayudar a que tu hijo se involucre de forma profesional con aquello que ama hacer.

Jugar en solitario no debe confundirse con aislamiento

Tu hijo debe tener buenas relaciones con otros niños

El hecho de que juegue solo no significa que no tenga amigos. Que tenga buenas relaciones con otros niños es necesario. Pregunta a la maestra si tu hijo participa en actividades en equipo y si trata bien a sus compañeros.

Zumba para niños.

Si en tu calle hay otros niños, puedes organizar una tarde de películas infantiles y así los invitas a todos. Claro está, primero pregúntale a tu hijo si quiere realizar una fiesta en casa. Si no está muy convencido, dile que habrá cosas muy ricas para comer.

Tu hijo debe comunicarse

Jugar en solitario tampoco significa ser un niño poco o nada expresivo. Si tu hijo apenas habla contigo, entonces algo está pasando. Trata de conversar con él sobre aquellos temas que podrían interesarle. Si te responde con monosílabos, puedes considerar llevarlo a un psicólogo infantil y este te asesorará en el asunto.

Sé el ejemplo en cuanto a comunicación. Exprésale a tu hijo cómo te sientes cuando pasas tiempo con él. Esto lo motivará a que él también quiera contar sus sentimientos y experiencias.

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Conclusión

La infancia es libertad. Jugar en solitario para un niño es gratificante. Al estar solos, nos encontramos con nuestro verdadero ser. Por ello, en vez de preocuparte demasiado, mira todas las ventajas que tiene para tu hijo pasar momentos consigo mismo. Sorpréndelo y regálale un rompecabezas de 1000 piezas. ¡Quizá hasta te pida ayuda!

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