4 ventajas de que tu hijo juegue en solitario

Daniela Colmenares · 25 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 25 febrero, 2019
Si tu pequeño pasa bastante tiempo jugando solo, no te preocupes: no tiene nada de malo. Ese tiempo para él mismo permite desarrollar su creatividad y descubrir qué le gusta y qué no. Lee el artículo y aprende a entender a tu hijo.

Jugar en solitario es una de esas primeras actividades que se dan naturalmente y permite desarrollar habilidades motoras y la estimulación cognitiva.

A través del juego, tanto en solitario o en grupo, el niño aprende y se desarrolla. Así que no te preocupes si tu hijo juega mucho tiempo solo. Aunque suene extraño, como padre, debes permitir que tus hijos, de vez en cuando, jueguen en solitario para que vayan desarrollando nuevas capacidades mentales que les permitan conocerse a sí mismos.

Ventajas de jugar en solitario

Niño jugando solo

La rutina de juego en solitario varía de acuerdo a las edades del niño. Cuando son bebés se dedican a jugar con todas las cosas que les rodean porque están en pleno proceso de descubrimiento. Este momento les permite desarrollar principalmente habilidades motoras.

Una vez que superan los tres años, entran en una fase un poco más compleja en la que, no solo su mente está mucho más activa, sino que también comienzan a interactuar con otros niños. Dicha interacción ayuda a estimular su creatividad, a través de nuevas ideas y comportamientos que luego llevan a cabo cuando se encuentren solos.

El apego emocional padre-hijo causa que el niño puede llegar a generar miedo a jugar de manera abierta sin alguno de sus padres. Por esta razón, es necesario motivarles a que pasen tiempo conociéndose a sí mismos.

1. Incentivo a la imaginación

Cuando un niño juega solo mantiene activa su imaginación. En su mente, crea el mundo que él desea, sin tener que compartir las ideas de otro niño.

Se trata de un trabajo sorprendente y sumamente complejo, pues el niño imagina personajes, verbaliza diálogos y narra situaciones al momento de mover con sus manos un par de juguetes. Al mejor estilo de Andy, de Toy Story, tu hijo podrá dar rienda suelta a su creatividad.

Puedes coger un juguete y seguirle la corriente. Si sacas a ese niño que llevas dentro, tu hijo seguramente estará encantado.  En el caso de que se moleste y quiera mantener su juego solitario, acéptalo y respeta su espacio.

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2. Independencia

El hecho de que tu niño sea capaz de jugar solo, habla muy bien de él. Pues significa que no necesita de nadie más para pasar un buen momento. Hay niños que suelen ser bastaste dependientes e incluso, lloran cuando les separan de sus padres o amigos. El poder jugar solo hace entender a tu hijo que es capaz de llevar a cabo lo que desea.

3. Fortaleza emocional

Niño jugando con cajas

Un niño independiente es un niño con fortaleza emocional. Al jugar solo, él es el responsable de que su juego sea feliz o no. Él es quien decide qué sucederá con los juguetes y aprenderá a ser responsable frente a sus decisiones.

Jugar en solitario enseña a tu hijo a responsabilizarse por sus decisiones, aunque más no sea en situaciones de juego. Y eso es siempre ¡positivo!

4. Desarrollo de metas personales

Jugar en solitario hace que tu hijo se conozca aún más. Tu hijo irá descubriendo qué le gusta hacer y qué no. Esto tal vez le ayude a encontrar su pasión antes que otros niños, e incluso, antes que otros adultos. Así, con tan poca edad, tu hijo podrá establecer metas personales y comenzar a trabajar por ellas.

Quizá, jugar en solitario con el balón, le hará desear ser un futbolista profesional. No te extrañes cuando te pida que le inscribas en alguna clase de fútbol.

Como madre, también debes observar cuáles son aquellas actividades que tu hijo suele realizar solo. Por ejemplo, si notas que pinta todo el tiempo, podrías llevarle a algún curso de pintura. Tú puedes ayudar a que tu hijo se involucre seriamente con aquello que ama hacer.

Jugar en solitario no es aislamiento

1. Tu hijo debe tener buenas relaciones con otros niños

Niñas bailando

El hecho de que juegue solo no significa que no tenga amigos. Que tenga buenas relaciones con otros niños es necesario. Pregunta a la maestra si tu hijo participa en actividades en equipo y si trata bien a sus compañeros.

Si en tu calle hay otros niños, puedes organizar una tarde de juegos en grupo. Claro está, primero pregúntale a tu hijo si quiere realizar una fiesta en casa.

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2. Tu hijo debe comunicarse

Jugar en solitario tampoco significa ser un niño poco o nada expresivo. Si tu hijo apenas habla contigo, quizás algo le esté sucediendo. Trata de conversar con él sobre aquellos temas que podrían interesarle. Si te responde con monosílabos, puedes considerar llevarlo a un psicólogo infantil y este te asesorará en el asunto.

Sé el ejemplo en cuanto a comunicación. Exprésale a tu hijo cómo te sientes cuando pasas tiempo con él. Esto lo motivará a que él también quiera contar sus sentimientos y experiencias.

La infancia es libertad. Jugar en solitario para un niño es gratificante. Al estar solos, nos encontramos con nuestro verdadero ser. Por ello, en vez de preocuparte demasiado, mira todas las ventajas que tiene para tu hijo pasar momentos consigo mismo.