5 alimentos perjudiciales que incluyes en tu dieta regular

Daniela Castro 17 diciembre, 2015
Lejos de reducir nuestras posibilidades, al excluir estos alimentos de nuestra dieta podemos abrirnos a un nuevo mundo de productos e ingredientes sanos y saludables sin preocuparnos por sus posibles efectos

Seguir una alimentación saludable y balanceada parece un poco complicado, en especial en estos tiempos en los que muchas compañías pretenden disfrazar los alimentos poco saludables.

Aunque en la actualidad es más fácil conocer aquellas comidas que no son tan buenas para el cuerpo, muchos aún incluyen en su dieta regular algunas que incluso pueden ser perjudiciales.

Algunos expertos en salud y nutrición están catalogando ciertos alimentos como “venenos” ya que, además de causar adicción, también tienen efectos negativos en el organismo a mediano y largo plazo.

Lo más preocupante de todo es que estos suelen incluirse en la alimentación con mucha frecuencia, ya que en muchas culturas son la base para la elaboración de diversas recetas.

Conocerlos y reducir al máximo su consumo es la forma más efectiva de evitar los riesgos a los que conllevan.  En esta ocasión vamos a revelar los 5 más comunes y por qué se consideran dañinos para la salud.

1. Arroz blanco o refinado

Arroz blanco o refinado

El arroz blanco es más atractivo en apariencia, pero no es el más saludable.

Para que quede de este color el grano integral tiene que ser sometido a un proceso de refinado en el que se le retira la capa exterior y el germen, es decir, la parte que alberga gran parte de sus propiedades.

Como resultado queda un grano con pocos nutrientes y un elevado contenido de almidón. Ingerirlo con frecuencia en la dieta se ha asociado con el incremento en los niveles de azúcar en sangre y, a largo plazo, con la diabetes.

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¿Cuál es la solución?

Aunque es un poco más costoso, el mejor sustituto es el arroz integral, ese que en su cáscara conserva todos los nutrientes que el blanco pierde al ser refinado. Aporta vitaminas del complejo B, contiene fibra, no tiene gluten  y es muy bajo en grasas y calorías.

2. Harina de trigo refinada

La harina de trigo refinada es muy pobre en nutrientes porque se le ha retirado la cáscara del cereal, que es la parte que almacena toda su fibra, vitaminas y minerales.

En lugar de esto es sometida a unos tratamientos químicos que dan como resultado la formación de un subproducto llamado aloxano, un veneno que se utiliza en las investigaciones científicas para causarle diabetes a los ratones sanos.

Al contrario de lo que ocurre con la integral, esta empeora los problemas de estreñimiento, influye en la retención de líquidos e incluso puede aumentar el riesgo de cáncer de colon.

¿Cuál es la solución?

¡Simple! Elige siempre harina integral, e inclúyela en otros alimentos a base de harina, como los panes, bizcochos o pasta.

3. Azúcar blanca

Reducir-el-consumo-de-azucar

El azúcar blanco no debería ser considerado un alimento, ya que es una sustancia química, la cual se extrae de fuentes vegetales como la caña o la remolacha.

Es muy pobre en nutrientes pero tiene un alto índice de calorías que se ha relacionado con el aumento de peso, las dificultades en el metabolismo y la diabetes.

En lugar de aportar vitaminas, minerales, fibra u otros nutrientes, le quita al cuerpo salud y causa una fuerte adicción que también conlleva a problemas en el sistema nervioso e inmunológico.

Los edulcorantes químicos también son dañinos, pues se asocian con la obesidad y el cáncer. Estos incluyen: el aspartamo, la sacarina y ciclamatos, que suelen encontrarse en los llamados refrescos light.

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¿Cuál es la solución?

Es muy difícil suprimir por completo el azúcar de la dieta, ya que, además de ser adictiva, también está presente en muchos otros productos de consumo diario.

Sin embargo, con mucha fuerza de voluntad, la puedes empezar a reducir poco a poco hasta que ya no sea necesario incorporarla. En su lugar utiliza endulzantes naturales como la estevia o la miel de abejas.

4. Sal de mesa

La sal de mesa refinada es uno de los ingredientes que más se incorporan en la alimentación diaria. Esta variedad de sal no es más que cloruro sódico a la que se le añade flúor y yodo de manera artificial.

Pese a que en cantidades mínimas no supone un riesgo para la salud, en la actualidad se desaconseja su consumo porque está presente en muchos alimentos y se suele tomar en cantidades exageradas.

Esas grandes cantidades que se van acumulando en el cuerpo están relacionadas con la retención de líquidos, la hipertensión arterial y las enfermedades inflamatorias.

¿Cuál es la solución?

Como sustituto de la sal refinada, opta por adquirir sal marina o del Himalaya. También puedes remplazarla por especias y condimentos naturales.

5. Aceites vegetales

Aceites vegetales

Uno de los grandes errores alimentarios que cometen los consumidores es creer que todos los aceites son saludables por el simple hecho de provenir de una fuente vegetal.

Lo cierto es que algunos, como el de palma o el de soja, no son tan buenos porque están cargados de grasas saturadas que incrementan los niveles de colesterol.

Además, grasas como la margarina y la manteca vegetal aumentan el riesgo coronario al ser las principales causas de obstrucción arterial.

¿Cómo solucionarlo?

Adquiere aceites monoinsaturados como el de colza (o canola), el de oliva o el de girasol.

¿Consumes con frecuencia estos alimentos? Ahora que sabes cuán dañinos pueden ser, empieza a reducir su consumo y trata de buscar otras alternativas.

 

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