5 alternativas al castigo

La comunicación con tu hijo te ayudará a que este sea amable y cumpla con sus deberes. Antes de pensar en un castigo, piensa en una forma de conversar el problema con él y buscar entre ambos solución. Lee el artículo y educa a tu hijo de la forma correcta.

¿Sabías que los castigos no son la única forma de que tu hijo aprenda una lección? Existen alternativas de crianza que permiten un mejor desarrollo del infante.  Diversos psicólogos coinciden en que los gritos o azotes solo funcionan a corto plazo. Pues estos no modifican la conducta indecisa de los niños, además, incide directamente en su salud emocional. Descubre 5 alternativas al castigo que te ayudarán a educar a tu hijo de mejor manera.

¿Recuerdas cómo te sentías cada vez que mamá o papá te gritaban por no guardar los juguetes? ¿O las veces que lloraste cuando te reprimieron físicamente? Exactamente así se siente tu hijo cuando lo castigas utilizando la agresión verbal o física.

Aunque tu intención sea cambiar una conducta errónea en tu pequeño, este tipo de castigos solo lo hace sentir humillado. Con esa estrategia no aprenderá cuál es el buen comportamiento que deseas enseñarle. Solo buscará hacer actos que eviten el regaño y verá la violencia como medio para resolver los problemas.

¿Cuáles son las mejores alternativas al castigo?

Entre las mejores alternativas al castigo para corregir los comportamientos inadecuados de los niños, está la conversación. Sin embargo, a veces no es suficiente. Se debe tomar en cuenta alternativas educativas que estén acompañadas de refuerzos positivos para que el infante sea capaz de entender por qué su comportamiento está equivocado y logre cambiarlo.

Castigar a los hijos.

Algunos libros de textos sugieren otros tipos de regaños como la negación de permisos. Estos castigos transmiten los mismos mensajes que las reprimendas físicas. Las alternativas al castigo verdaderamente eficaces son aquellas que permitirán al niño aprender de sus errores y crecer de una manera sana.

La disciplina positiva es un método más beneficioso para la relación padres e hijos. Considerando que su premisa es que esta debe basarse en el cariño y respeto mutuo. No implica que debas ceder ante los caprichos de tu hijo, pero tampoco se trata de ser excesivamente autoritario. Se trata de ser firmes, considerando los sentimientos y necesidades de tus hijos y las tuyas como padre.

1. Conversa con tu hijo y aborda el problema

A muchos padres se les complica conversar con sus hijos sin terminar en una discusión. Esto suele suceder cuando los niños necesitan ayuda, pero se niegan a conversar con sus padres.

Una alternativa al castigo es escuchar a tu pequeño y dejar que se exprese. No te adelantes diciéndole que sabes cómo se siente. Muchas conversaciones terminan en discusión porque los padres intervienen antes de tiempo, cuando su hijo aún no siente que ha dejado claro su punto de vista.

Aunque sepas qué puede estar sucediendo en la mente de tu hijo, expresa curiosidad por lo que te comente. De esta forma él se sentirá seguro y listo para comentarte lo que ocurre. Una vez que se abra contigo, ambos serán capaces de conseguir la solución al problema.  

2. Explícale las consecuencias de sus actos

Las palabras marcan la diferencia. Decirle a tu hijo frases como “si haces esto, voy a hacer que te arrepientas” solo harán que sienta miedo hacia ti y no respeto. Tampoco le enseñan cuáles son las conductas que debe cambiar.

Conversa con tu hijo. Hazle entender que sus actos traen consecuencias. Hazle entender que tales consecuencias pueden afectar a las personas a su alrededor.

Hijo rebelde con su madre.

Debes ser firme y directo, pero sin dejar la dulzura a un lado. No olvides felicitar a tu pequeño cuando esté comportándose adecuadamente, así sabrá cuál es el camino correcto  a seguir. Prémialo con tiempo de entretenimiento en familia.

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3. Exígele que haga tareas adicionales en el hogar

Una de las alternativas a los castigos es que cuando tu hijo tenga un comportamiento inadecuado, le exijas que haga tareas domésticas extras. Esta es una forma de aplicar disciplina sin necesidad de recurrir a las reprimendas físicas, y sin necesidad de alzar la voz.

4. Pídele que se disculpe

De seguro has obligado a tu hijo a decir “lo siento” cuando se porta mal, ¿pero has pensado en el verdadero poder de estas palabras? Las disculpas inmediatas, en ocasiones, no son la mejor manera de actuar.

Tu pequeño necesita reflexionar sobre su comportamiento y el conflicto. Permite que procese sus acciones y cómo estas pudieron afectar a los sentimientos de otros. Una vez que esté tranquilo, conversa con él acerca de lo ocurrido y pídele que piense sobre las otras personas a quienes puede estar lastimando.

Cuando él haya reflexionado sobre la situación, verás que la disculpa saldrá naturalmente y será mucho más honesta que una disculpa inmediata.

5. Ponle opciones y haz que él mismo escoja cómo pagar por su mal comportamiento

Dependiendo de la magnitud de sus acciones, escoge varias alternativas al castigo. Permítele que reflexione y decida cuál es la que cumplirá. Desde limitarle el acceso a los dispositivos electrónicos hasta realizar más tareas domésticas.

Niño pequeño con smartphone.

Cuando le impones un castigo a tu hijo, él se sentirá frustrado contigo y, posiblemente, llegue a tener sentimientos de rencor y rabia hacia ti. En cambio, si le explicas las consecuencias de sus actos, él será capaz de entender cuál es el mejor camino para aprender la lección.

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Conclusión

Castigar tiene consecuencias negativas que cualquier padre debe evitar. Por ejemplo, le enseñan al niño a utilizar el castigo contra los demás ¿Crees que dejándolo sin postre en la cena o quitarle su computadora le traerá algún beneficio? Lo más probable es que crea que puede arremeter contra otras personas cuando se sienta frustrado.

Además, fomenta la aparición de la culpa. Lo más común es que el castigo se levante cuando tu hijo llora. Cuando eso ocurre, el papá o la mamá suelen levantar el castigo, sin permitirle reflexionar ni saber qué hizo mal. De esta manera, el niño aprende con rapidez que cuando se siente triste por algo que no debió hacer, sus padres le perdonan y vuelven a quererlo.

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