5 beneficios de ser asertivo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 24 diciembre, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 1 diciembre, 2017 · Última actualización: 16 febrero, 2019 16 febrero, 2019
Además de mejorar nuestra relación con los demás, ser asertivo fomenta nuestra autoestima y mejora la forma en nos vemos a nosotros mismos.

Ser asertivo es una estrategia de comunicación que nos permite expresar nuestras opiniones respetando a los demás al tiempo que defendemos nuestros puntos de vista o derechos. Una de estas estrategias de comunicación más conocidas es saber decir no con total libertad, sin sentirse culpable. Esta es una de las características de las personas asertivas.

¿Quieres saber qué ventajas tiene la asertividad para las personas que la ejercitan? A continuación, te las comentamos.

1. Nos proporciona una mayor sensación de control

Ser asertivo

Tener el control nos permite sentirnos seguros. Por eso, la asertividad nos ayuda a sentir que tenemos el poder de decidir y de tomar el camino que más nos plazca. Eso nos hace ser conscientes de que no dependemos de los demás. Cuando nuestras respuestas u opiniones dependen de la aprobación de nuestro entorno, perdemos libertad y, sobre todo, control sobre nuestros actos.

Si eres una persona a la que le cuesta decir no, esfuérzate por hacerlo si así lo sientes. Enfréntate al miedo y te darás cuenta de cómo recuperas el control de tu vida poco a poco.

Si te interesa este tema, te recomendamos leer: Saber decir NO, es bueno para tu salud.

2. Ser asertivo mejora nuestra autoestima

Cuando tenemos una baja autoestima, creemos que tenemos que estar por y para los demás, someternos, agachar la cabeza y acatar todo. Lejos de hacernos bien, estas actitudes sumisas minan nuestra autoestima. Nos pone en un segundo lugar. Así, dejamos de defender nuestros derechos, nos doblegamos sin decir lo que pensamos.

En definitiva, nos reprimimos, nos ponemos límites. Y todo, por miedos e inseguridades que no hemos sabido gestionar convenientemente. Por fortuna, está en nuestra mano recuperar el control de nuestras vidas. Cuando nos permitimos decir lo que pensamos, decir no o nos expresamos con libertad, estamos alimentando nuestra autoestima.

3. Mejora nuestra comunicación con los demás

Comunicación

Para sentirnos aceptados o para que nos quieran, no siempre tenemos que decir lo que los demás quieren escuchar. Creemos que nos apreciarán más por ello, pero no es así. Nos han enseñado a complacer, pero el éxito de nuestras relaciones y la comunicación con los demás reside en la honestidad y la sinceridad. Decir lo que pensamos o expresar nuestra opinión aunque muchos no la compartan, mejorará la calidad de nuestra comunicación con los demás.

4. Nos ayuda a gestionar mejor nuestras emociones

La gestión emocional es una de las capacidades que todos deberíamos aprender, pero que nadie nos enseña: Explotar de ira, llorar por las esquinas, guardar rencor…. Todo eso es la consecuencia de no saber gestionar las emociones adecuadamente. Atender a nuestras emociones nos permitirá comunicarnos mejor y cuidar, así, de nuestras relaciones interpersonales.

Por ejemplo, ser asertivo impedirá que guardemos para nosotros todo aquello que queremos expresar o decir. Esto nos ayudará a no “estallar” y a no descargar nuestras frustraciones y nuestra mala gestión de emociones sobre quien no lo merece.

5. Evita que los problemas se magnifiquen

Mujer gritándole a un hombre

Cuando decimos lo que pensamos y somos sinceros y coherentes, se resolverán más fácilmente los conflictos que puedan surgir con los demás. En ocasiones, creemos que no ser asertivos es una opción para evitar los problemas con los demás: “Si le digo lo que quiere escuchar, evitaré que se enfade conmigo; si no me niego, no se sentirá decepcionado.”

Es importante que pensemos en nosotros primero, en lo que queremos, en lo que deseamos hacer y expresarlo. Si ponemos en práctica lo anterior, se reducirán drásticamente los problemas con los demás.

Lee: 3 claves del budismo para gestionar tu mundo emocional. ¡Empieza a practicarlas!

A modo de conclusión

Como has podido ver, ser asertivo tiene muchos beneficios que influirán positivamente en tus relaciones interpersonales y en tu manera de comunicarte. Hay muchos mitos que nos han instado a no ser asertivos, a caer en la necesidad de aprobación ajena y a complacer a los que nos rodean. Estas creencias minan nuestra autoestima y, en vez de empoderarnos, nos colocan en una posición de subordinación.

  • Hare, B. (2000). Sea asertivo. Barcelona: Gestión.
  • Fensterheim, H., and Baer, J. (2003). No diga sí cuando quiera decir no. México, DF: Grijalbo.
  • Fabra, M. L. (2010). Diez historias de mujeres que lograron ser asertivas. Barcelona: Octaedro.