5 beneficios que obtienes cuando dejas de usar tacones

Los tacones pueden ayudarnos a lucir unas piernas más estilizadas, pero lo cierto es que llegan a dificultar la circulación y son unos de los culpables de la aparición de venas várices

Los tacones son uno de los tipos de calzado más utilizados por las mujeres. Sus formas, colores y diferentes tamaños permiten destacar la figura y reflejar una parte importante de la personalidad.

No obstante, tras usarlos por tiempo prolongado o de manera continua, hay ciertos efectos secundarios en la salud que deberían ser considerados antes que lo estético.

Si bien no está mal lucirlos alguna que otra vez, lo mejor es evitarlos la mayor parte del tiempo para no correr el riesgo de desarrollar molestias en la espalda, las piernas y otras partes del cuerpo.

Como sabemos que, a pesar de todo esto, muchas los siguen usando a diario, en esta ocasión queremos revelar 5 cosas buenas que ocurren tras dejarlos de usar.

1. Evitas el dolor de espalda

Evitas el dolor de espalda

El uso de tacones inclina la pelvis, haciendo lucir mucho mejor los glúteos. El problema es que esto incrementa la presión en la zona baja de la columna vertebral y los músculos que la componen.

En casos particulares esto conlleva a sufrir una condición llamada espondilolistesis, que es el deslizamiento de una vértebra sobre otra, lo que produce daños en los nervios y un dolor intenso.

Una vez te quitas los tacones, la columna vertebral regresa a su posición inicial y, de forma casi instantánea, se alivia el dolor y la tensión.

Por lo tanto, cuanto menos utilices zapatos altos, más disminuyes el riesgo de tener molestos dolores en la espalda.

Ver también: ¿Sufres de dolor de espalda? Evita estas 8 cosas para aliviarlo por completo

2. No más talón de Aquiles

Cuando los pies se elevan con el tacón, la presión sobre el talón incrementa y se desarrolla la  condición conocida como talón de Aquiles.

En las personas con fascitis plantar ocurre una inflamación en la banda gruesa que conecta el talón hasta los dedos de los pies, agravando el dolor ya existente.

Tras dar de baja a este calzado y remplazarlo por uno más cómodo, en cuestión de semanas el tendón dejará de causar molestias y recuperará su longitud normal.

Todos los dolores en las extremidades inferiores desaparecerán, ya que el músculo se libera del exceso de tensión.

3. La rodilla de corredor desaparece

La rodilla de corredor desaparece

La rodilla de corredor es el término que utilizan muchos profesionales de la salud para referirse a las afecciones que afectan esta parte del cuerpo.

Es un tipo de lesión que se deriva de la sobrecarga que tienen los corredores, pero también puede producirse por otras actividades que impliquen flexión constante.

Con los zapatos de tacón, el centro de gravedad se desplaza hacia adelante, incrementando la tensión en los tendones y ligamentos de las rodillas.

Esto no solo supone un dolor intenso, sino que produce inflamación y dificultades en la movilidad.

Aunque hay varios factores que pueden provocar este problema, no está de más tener en cuenta que los tacones forman parte de los responsables.

4. Mejora el equilibrio

Por más experiencia que se tenga con el uso de este tipo de zapatos, existen grandes probabilidades de sufrir alguna caída o lesión.

El exceso de fuerza que se produce entre los músculos que rodean el tobillo hace que incremente su inestabilidad y, por ende, se disminuye el equilibrio.

Caminar con zapatos platos, sin embargo, mejora el estado de este grupo muscular y permite que funcionen conforme fueron diseñados.

Con esto se promueve la estabilidad y hay menos probabilidades de tener dolor y caídas recurrentes.

Te recomendamos leer: Tobillos débiles: ¿a qué se debe? ¿Qué puedo hacer?

5. Evitas las venas várices

Venas-varices

Aunque faltan pruebas científicas que demuestren la relación entre el uso de tacones y la aparición de venas várices, algunos expertos coinciden al decir que sí producen dificultades en la circulación.

El uso de este calzado, en especial el conocido como “puntilla” o “tacón de aguja”, aumenta la presión sobre las piernas y dificulta el flujo sanguíneo.

Como la sangre no se transporta de la forma correcta, a mediano y largo plazo se producen esas pequeñas arañitas y várices que suelen representar un problema.

Por supuesto, al elegir unos zapatos más planos y cómodos, la movilidad sanguínea vuelve a su estado normal y disminuye este riesgo.

En conclusión, aunque el zapato de tacón es un accesorio muy elegante y apropiado para muchas ocasiones, lo más conveniente es reducir al máximo su uso para no correr riesgos innecesarios.

Estamos seguros de que podrás encontrar otras alternativas más saludables para lucir tus estilos todos los días. ¡Piensa en tu salud!

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