5 claves para calmar la mente inquieta y encontrar la paz interior

Valeria Sabater·
14 Mayo, 2020
Aunque al principio nos puede resultar complicado controlarla, es posible aprender a manejar la mente inquieta. Te damos las pautas en el siguiente artículo.
 

La mente inquieta no deja tregua ni descanso. Salta de preocupación en preocupación, de un pensamiento a otro sin límites y poco a poco teje redes tan complejas en el cerebro que se pierde ese privilegio llamado paz interior.

Ahora bien, es posible que muchos confundan el concepto de mente inquieta con la curiosidad y la productividad. Si bien es cierto que esa energía interna en ocasiones es reflejo de las ganas de aprender, muchas otras veces dicha inquietud es, en realidad, ruido mental, confusión, cansancio e infelicidad.

A continuación, te proponemos reflexionar sobre ello para que encuentres la calma.

La mente inquieta y el océano turbulento de tu cerebro

Chica preocupada

Uno de los libros más conocidos sobre las situaciones complejas en los que el ruido mental se entremezcla con la depresión es el de Kay Jamison.

 

Esta psiquiatra de la Universidad John Hopkins de Baltimore (Estados Unidos) explica su caso particular en su libro Una mente inquieta. Una de las reflexiones que comparte la doctora con sus lectores es la siguiente:

“Desde niña, siempre fui propensa a la inestabilidad afectiva y emocional. La tristeza me acompañó en la adolescencia y, al iniciar mi vida profesional, caí en ciclos inexorables entre el miedo, la ansiedad y en esa mente inquieta que apenas me dejaba vivir“.

¿Te has sentido identificado en estas líneas? No eres el único. Se trata de un problema que cada vez afecta a más personas en ámbitos muy diversos de sus vidas.

Por ello, no dudes en tener en cuenta estas 5 dimensiones que pueden servirte de ayuda con respecto a este sentimiento.

1. Retira pesos innecesarios

Los tienes, aunque no los veas. Tan pronto como te des cuenta de todos los pesos innecesarios que acarreas en tu mente, te sentirás mejor.

  • Estás rodeado de personas que, lejos de aportarte cosas, te quitan tu energía.
  • Es posible que estés priorizando aspectos que no son beneficiosos para ti.
 
  • Entiende que a veces “menos es más“.

2. Detente un instante y toma aire, apaga el ruido mental

El ayer ya no está. El pasado no se puede editar y el futuro aún no existe. Así pues, centra toda tu atención en el aquí y ahora, ahí donde te encuentras en estos mismos instantes.

  • Deténte y toma aire. Guárdalo con fuerza y retenlo cinco segundos. A continuación, exhala de forma sonora.
  • Este sencillo ejercicio, lo creas o no, libera tu mente, la oxigena y te permite entrar en calma.
  • Cuando el cuerpo se siente bien es cuando consigue conectar consigo mismo.
  • A continuación, pregúntate con humildad qué quieres, qué buscas o cuáles son tus sueños.

Sería adecuado que practicaras este ejercicio cada día, nada más levantarte.

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3. Construye muros protectores

La mente inquieta sufre porque es muy permeable y deja que entren las preocupaciones ajenas, los egoísmos, los intereses de quienes les rodean.

Cuando esa energía negativa irrumpe en tu interior, se entremezcla con tus debilidades personales. La combinación es terrible.

 

Es necesario poner muros de la siguiente forma:

  • Aléjate de que aquello que no está en tu sintonía.
  • Alza muros para quien te traiga tormentas en días de calma.
  • Construye paredes para quienes no te respetan. Perdónales y déjales ir.

4. El silencio que repara

Una vez al día y, al menos, durante hora y media o dos horas necesitas un baño de silencio absoluto.

  • Estos momentos de tranquilidad y paz interior permiten conectar con tus necesidades para calmar la mente inquieta. La mente nerviosa que salta de agujero negro en agujero negro se ha olvidado de atenderse a sí misma. Ya no recuerda cuánto vale o lo importante que es.
  • Relájate en medio del silencio y apaga los miedos, las voces internas. Permite que te arropen emociones como la satisfacción, la paz interior y el equilibrio entre la mente y el corazón.

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5. Cultiva la gratitud

Esta dimensión es, sin duda, la más complicada de llevar a cabo. Relájate y reflexiona sobre los siguientes aspectos:

 
  • Si lo que sientes ahora es malestar, da una vuelta de tuerca a esos pensamientos negativos. Elige no encontrarte así; acepta lo que sientes y recuerda lo que mereces.
  • Agradece las cosas pequeñas que te envuelven y que, tal vez, hayas descuidado.
  • Da las gracias por estar bien físicamente, por tener a tu lado a ciertas personas que sí amas, que sí te aman.
  • Aprende apreciar la suerte que tienes por cada día nuevo. Porque son nuevas oportunidades que se abren en tu horizonte para que logres aquello que deseas.
Manos con un corazón

Pide ayuda si lo necesitas

Si consideras que estos sentimientos te impiden hacer tu vida con normalidad o se alargan demasiado en el tiempo, no dudes en ponerte en manos de un profesional. Un buen psicólogo te ayudará a elaborar estrategias para que puedas aprender a silenciar ese ruido mental. 

 

No te preocupes. Es muy común sentirse así y existen muchas personas que están pasando por mismo. De la misma forma, otras tantas han visto incrementada su calidad de vida gracias al apoyo de un terapeuta, así que no te lo pienses más: solo tienes una vida y mereces ser feliz.

 
  • Redfield Jamison, Kay. (1996). Una mente inquieta. Editorial Tusquets. https://books.google.es/books/about/Una_mente_inquieta.html?id=jPa7AAAACAAJ&source=kp_book_description&redir_esc=y