5 claves para perder el miedo a relacionarse con los demás

Para acabar con el miedo a relacionarse con los demás debemos olvidarnos de prejuicios y, simplemente, hacerlo. Así veremos que no es un hecho tan traumático y conseguiremos vencer la fobia a socializar

Relacionarse con los demás puede convertirse en toda una odisea, pues a veces nuestras experiencias nos llenan de miedos y dudas que nos limitan en el momento de comunicarnos con personas desconocidas.

Sin embargo, esto tiene varias soluciones. La primera de ellas es ser consciente de lo que nos ocurre para así empezar a abordar el problema y dejar de cohibirnos tanto.

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Todos tenemos miedos, temores y dudas, pero dejar que nos sobrepasen no nos hará crecer, sino que nos empequeñecerá a medida que pase el tiempo.

Acabar con el miedo a relacionarse con los demás

1. No intentes ser perfecto

Debido a situaciones experimentadas puede que hayas acumulado un gran miedo al rechazo por ser tal y como tú eres.

Por eso, te esfuerzas tanto en ser aquello que los demás desean, una imagen distorsionada y que no se corresponde con quien eres en realidad.

Esto cansa, agota y genera una gran frustración, pues lo más probable es que, en ocasiones, continúes siendo rechazado.

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¿Sabes por qué ocurre esto? Porque no puedes agradar a todo el mundo, así que deja de esforzarte tanto por algo que no está dando sus frutos.

Apuesta por ti, porque será una apuesta segura, y no temas ser rechazado, ya que eso no quiere decir nada sobre ti.

2. Los demás no son mejores que tú

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Quizás tengas una muy baja autoestima y creas que eres menos que los demás. Esto te frena cuando te relacionas con otras personas, pues crees que no encajarás.

Sin embargo, tienes al peor de los enemigos dentro de ti. ¿Sabes cómo se llama? Su nombre es “comparación”.

Desde pequeños nos comparan y así, cuando crecemos, empezamos a aprender a compararnos nosotros solitos con otros.

Este es un terrible error, pues compararte con alguien es un acción en vano. No somos iguales, todos tenemos defectos y cualidades.

No hay nadie que sea un modelo al que copiar, sino que nosotros mismos tenemos que buscar y potenciar a nuestro propio modelo interior.

3. La preocupación excesiva que paraliza

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Tanto el miedo al rechazo como intentar dar una imagen que no se corresponde con quien eres o ese temor a no encajar en un grupo provocan pensamientos que pueden derivar en ansiedad.

Cuando la ansiedad te acecha empiezas a notar cómo te paralizas. Comienza ese sudor frío, tu temor se incrementa y tan solo deseas huir.

No te estás ayudando, te aferras a esas ideas que consideras ciertas y que, en realidad, son fruto de experiencias negativas que no has conseguido superar.

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Suelta, no permitas que lo vivido o experimentado te defina. Tú sabes quién eres, tan solo tienes que comenzar a volver a verte tal y como eres.

4. Aislarse no es una solución

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Cuando el miedo a relacionarte con los demás te aborda y la ansiedad hace acto de presencia puedes pensar que es una buena idea aislarse de las personas.

De esta manera, no tendrás que lidiar con todos los miedos mencionados hasta este momento. Sin embargo, lo que ganas también lo pierdes.

Si te aíslas perderás todas las herramientas que te ayudan a relacionarte con los demás y, cuando no te quede otra que hacerlo, no sabrás comunicarte con alguien, habrá silencios incómodos y empezarás a sentir cierta “fobia”.

Lo que no se practica se pierde, así que no escapes de tus miedos porque, al final, tendrás que enfrentarte a ellos. ¿Lo harás ahora o permitirás que se vayan fortaleciendo?

5. Vuelve a confiar

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Seguro que, en alguna ocasión, una de las barreras que te dificultaba relacionarte con las demás personas fue la falta de confianza en ellas.

Un amigo que te dio la espalda cuando más lo necesitabas, una pareja que te fue infiel… Son varios los ejemplos que te han podido dañar y que te hicieron perder la fe en los demás.

No obstante, esto no significa nada. Existen buenas personas a las que podrás abrir tu corazón y que no te harán daño.

Sin embargo, para darte cuenta de esto, no puedes cerrarte en banda. Ese miedo a relacionarte con los demás evitará que descubras a personas maravillosas.

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Todo miedo siempre se volverá en nuestra contra; por eso es importante mirarlo a los ojos, enfrentarlo y vencerlo.

Somos seres sociables, así que para nosotros es importante establecer relaciones sanas y que nos llenen.

Para superar el miedo a relacionarnos con los demás debemos empezar a hacerlo. A pesar de los temores, de las preocupaciones, de la ansiedad.

Cuando ese miedo se dé cuenta de que no te está influyendo, de que haces lo que tanto te grita que ¡no!, entonces, perderá fuerza y tú ganarás la batalla.

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