5 claves con las que saber si tu pareja afectiva aplica una adecuada empatía

Si en nuestra pareja existe esa empatía tan necesaria podremos ser nosotros mismos en todo momento y no temeremos los posibles reproches que pueda haber al exponer nuestro parecer

Sin una adecuada empatía no hay contacto emocional, no hay reconocimiento y no se conforma una reciprocidad auténtica en la pareja.

La mayoría de nosotros manejamos a diario una gran cantidad de términos psicológicos y, por tanto, es extraño que haya alguien que no sepa qué es la empatía o que no haya oído hablar de este término tan básico en el campo de las relaciones.

Sin embargo… ¿Y si te dijéramos ahora que hay algunas personas que tienen un concepto distorsionado o incluso erróneo sobre el tema?

Para empezar, podemos decir algo tan simple como que empatizar con alguien no significa en exclusiva “ponerse en los zapatos de los demás”.

Es algo mucho más complejo, más íntimo y que, a su vez, requiere de un tipo de actuaciones y comportamientos donde uno no se quede solo con el sentimiento, con la emoción percibida.

Además de eso, se debe aplicar una conducta, debe ponerse en marcha la acción.

Porque, a nivel de pareja, no basta con saber que el cónyuge sufre. Empatizar es también saber dar una respuesta efectiva, útil y acorde a una necesidad puntual.

Por ello, hoy en nuestro espacio queremos darte 5 claves básicas con las que saber qué nivel de empatía existe en tu relación afectiva, y si esta es realmente útil para fortalecer el vínculo, la confianza y las necesidades de cada miembro.

1. Existen 3 tipos de empatía: ¿las aplicáis todas?

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Pasemos de los grandes términos a los conceptos concretos. Para entender la empatía de una forma integral hay que descubrir cuáles son sus componentes principales, y qué dinámicas la caracterizan.

Así, nos será de gran utilidad descubrir qué 3 tipos de empatía debemos poner en práctica en el día a día con nuestras parejas afectivas.

  • Empatía emocional: “Yo siento lo que tú sientes”. Es percibir el sufrimiento en el otro, es notar su alegría, es leer sus preocupaciones, es ponerse en la piel ajena y saber qué cosas le hacen daño.
  • Empatía cognitiva: “Yo entiendo por lo que estás pasando”. Se trata no solo de sentir, sino demostrar al otro una comprensión auténtica, entendiendo qué ha desencadenado tal cosa y porqué ha causado en ti ese efecto.
  • Empatía compasiva: “Yo sé que sufres, sé por qué sufres y deseo ayudarte, quiero que te sientas bien”. En este caso hay un deseo real de que el cónyuge esté bien, feliz, en calma, satisfecho.

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2. Siento lo que tú sientes pero no te juzgo

Pongamos un ejemplo para entender mucho más esta idea. Elena ha llegado a casa muy tarde del trabajo, ha tenido un mal día y se siente agotada, con ganas de llorar.

  • Cuando Carlos, su pareja, ve la expresión de su rostro, sabe que las cosas no le han ido bien, siente su ansiedad, su abatimiento…

Sin embargo, cae en el juicio fácil: “es que te lo tomas todo a la tremenda”, “es que todos se aprovechan de ti”, “es que no sabes imponerte”…

  • En este caso, tenemos a uno de los miembros de la pareja que aplica la empatía emocional, pero no es capaz de desarrollar una empatía compasiva útil y efectiva que confiera alivio y ayuda a la otra persona.

3. Me pongo en tu piel pero sin dejar  de ser “yo”

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Lo señalábamos al inicio: no basta con calzarse los zapatos de la otra persona, no basta con ponernos en otra piel.

  • Debemos hacer este proceso de proyección y sensibilización, pero sin dejar de ser nosotros mismos, sin perder nuestra perspectiva personal, nuestra identidad.
  • Por ejemplo, si yo veo sufrir a mi pareja y no mantengo mi fortaleza y mi equilibrio interior, lo más probable es que intensifique aún más el sufrimiento y no sirva de ayuda.

La empatía real, la que es útil es aquella capaz de ponerse en el interior de un corazón ajeno manteniendo a buen recaudo el propio.

4. Empatía es también comprender los errores del otro, aceptar que es falible, al igual que yo

La pareja feliz, estable y que sabe crecer en un proyecto común es también la que sabe entender y empatizar con los fallos del otro.

  • Yo comprendo que hayas fallado en ese proyecto que tenías en mente, sé lo que te has esforzado y entiendo cómo te sientes. Te has equivocado al confiar en esas personas, y puede que hasta yo mismo hubiera fallado en lo mismo.

Este tipo de empatía, la que sabe entender que las personas no somos perfectas o que las relaciones no van a ser siempre fáciles, es la que más útil resulta, la que más ayuda a la hora de invertir en ese proyecto entre dos personas.

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5. Soy receptivo a todas tus emociones

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Hay personas que no se atreven a llorar ante la pareja, no expresan sus miedos para no preocuparles, no les cuentan determinadas cosas por temor a cómo pueden reaccionar, a cómo se lo puedan tomar…

  • Debemos tenerlo claro, siempre que exista el factor “miedo” en una relación ese vínculo no es auténtico, ni satisfactorio ni saludable.
  • Una persona debe tener una confianza total y absoluta para mostrar todo lo que siente en cada momento con su pareja afectiva.
  • Una pareja es la unión de dos compañeros de vida que juntos pueden afrontar cualquier cosa, momentos malos y momentos buenos.

Por tanto, una persona que muestra una adecuada empatía es aquella con la que podemos ser nosotros mismos en todo momento, sin temor a compartir cualquier pensamiento o emoción.

Valora ahora cada punto aquí expuesto y piensa si, en tu relación, hay algún aspecto que convendría mejorar o potenciar…

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