5 claves para superar una infancia difícil

Para superar los traumas del pasado podemos recurrir a la ayuda de un psicólogo que nos ayude a ver los problemas con objetividad y a gestionarlos de la mejor manera

Algunas personas han tenido que pasar por el duro trance de experimentar una infancia difícil. Quizás, han vivido en un entorno disfuncional, con unos cuidadores que mantenían una relación tóxica o que no supieron brindarle el apego seguro que tanto necesitaban.

El problema de todo lo experimentado en la infancia es que no se olvida. A lo largo de los años podemos creer que sí, pero es en la edad adulta cuando todos los traumas, miedos, inseguridades y problemas afloran.

Lee: 5 consejos para incrementar la confianza en ti mismo

Es, entonces, cuando hay que mirar hacia el pasado y empezar a pensar en superar esa infancia difícil que hemos, hasta el momento, arrastrado con nosotros.

1. Deja de intentar buscar culpables

Mujer triste sentada sola

Cuando pensamos en que hemos tenido una infancia difícil, nuestra tendencia es empezar a buscar culpables. ¿Nuestro padres? ¿Primos? ¿Abuelos? ¿Un tío? La lista puede ser larga; sin embargo, culpar no nos brindará ninguna solución.

Aunque en ese momento de nuestra vida no hayamos podido tomar ninguna decisión al respecto, hoy, en la edad adulta, los responsables de nuestra vida somos nosotros.

Culpar a los demás no nos ayudará. Pues las personas que formaban parte de nuestro entorno hicieron lo mejor que pudieron.

2. Aléjate de quienes aún hoy en día te hacen daño

La familia es algo muy importante para todos nosotros, sin embargo, esto no quiere decir que dentro de este ámbito no existan personas tóxicas.

Si el hecho de haber tenido una infancia difícil ha sido fruto de una relación tóxica en la que uno de nuestros progenitores manipulaba, agredía y maltrataba verbalmente, tenemos que ver cómo actuaba con nosotros y sí aún hoy en día esta es su forma de proceder.

Descubre: Familiares tóxicos: ¿cómo podemos defendernos?

En el caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿qué hacemos manteniendo a esa persona en nuestra vida? La familia la conforman aquellas personas que elegimos, que nos hacen bien.

Es mejor mantener las distancias con quien sabemos que revivirá esa infancia difícil que hemos tenido.

3. Rompe con los pensamientos obsesivos

Pensamientos obsesivos

Las lamentaciones y revivir una y otra vez el pasado es un mecanismo que a muchas personas nos tortura. Por eso, mantenernos ocupados, hacer cosas que nos gustan y, en definitiva, ponernos en acción, nos ayudará a estar más presentes.

El pasado ya ha sucedido y de nada sirve malgastar nuestro presente con pensamientos que ya no forman parte del ahora.

4. Acude a un profesional de la psicología

El pasado es un arma muy poderosa que puede hacernos la vida imposible, sobre todo cuando hemos tenido una infancia difícil. Superar todo lo experimentado en esa etapa puede parecernos algo inalcanzable. Sin embargo, un psicólogo puede ayudarnos.

Podemos escoger el psicólogo que practique el tipo de terapia con el que nos sintamos más cómodos: cognitivo-conductual, gestalt, breve, transpersonal, etc.

Lee: ¿Necesitas un psicólogo? 4 razones que responderán tu pregunta

El psicólogo nos ayudará a ver cómo se han gestado todos nuestros problemas actuales en el pasado, verlos con objetividad y darnos herramientas para deshacernos de todo eso y ayudarnos en nuestra gestión emocional.

5. Empieza a cuidar de ti

Mujer besando corazón en el espejo

Las lamentaciones, el pesimismo, ser incapaz de ver una salida, puede llevarnos a sentirnos no merecedores de vivir una vida feliz y plena.

Lo habitual tras una infancia difícil es que suframos de una baja autoestima. Por eso, es importante que aprendamos a sentirnos merecedores de darnos cariño, de regalarnos cosas, de desearnos lo mejor.

Aunque durante mucho tiempo hayamos buscado todo esto en el exterior, ¿qué hemos logrado? ¿Nos hemos sentido mejor? La respuesta es “no”, y es totalmente normal. Porque no podemos buscar en el exterior lo que nosotros mismos no nos sabemos dar.

A pesar de que en un principio no nos apetezca, de que sintamos ciertas reticencias de tomar acción, forzarnos a hacerlo acarreará consecuencias muy positivas para nosotros.

Total, por probar… no perdemos nada.

Antes de irte no te pierdas: Nunca es tarde para darte cuenta de que mereces algo mejor

¿Has tenido una infancia difícil? ¿Las vivencias que has experimentado aún te atormentan? Las claves mencionadas pueden ayudarte a cerrar esa puerta del pasado, aprender de lo que hay detrás y seguir adelante con tu vida.

Porque, recuerda, ahora eres tú el responsable.