5 claves para tener un embarazo sano

Utilizar ropa cómoda durante el periodo de gestación puede ayudar a prevenir problemas circulatorios y dolencias. Además, para tener un embarazo sano resulta esencial comer bien y descansar.

Para tener un embarazo sano es esencial mejorar el estilo de vida y adoptar prácticas que permitan mantener el bienestar general. Aunque los controles médicos regulares ayudan a vigilar el estado de salud de la mamá y el feto, seguir otras precauciones es determinante para que no surja alguna dificultad.

Y es que, inevitablemente, se trata de un periodo lleno de grandes cambios tanto a nivel físico como emocional. Por eso, tratar de estar en armonía con el cuerpo y tener claridad mental permite afrontar todo lo que implica la gestación hasta el día del parto. ¿Deseas tener un embarazo sano y feliz?

En realidad son muchos los hábitos que pueden contribuir al disfrute de esta nueva etapa. Si bien es normal que en algún momento haya “bajones”, aplicar algunas recomendaciones sirve para superarlo. Dado que algunas tienen dudas, a continuación queremos compartir 5 sencillas claves para tener en cuenta.

Claves que te permiten tener un embarazo sano

Asegurar un embarazo sano no solo es preparar el cuerpo para cuando llegue el momento de dar a luz. Dado que tanto la nutrición como la salud mental intervienen en todo el proceso de gestación, esto también incide en la adecuada formación y crecimiento del bebé.

Mujer embarazada entre comida buena o mala.

Si bien las recomendaciones pueden variar en cada caso, en función del estado de salud, peso y edad de la madre, hay algunas generalidades que todas pueden aplicar. En el siguiente espacio repasamos las más importantes.

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1. Adoptar una alimentación saludable

En la etapa de gestación no hay que caer en ningún extremo en cuanto a la alimentación. No se trata de comer por dos, y tampoco de limitarse en las comidas por temor a ganar peso. Entendiendo el papel que desempeña la nutrición, es esencial seguir una dieta balanceada y completa.

Además, hay que asegurar un aporte significativo de nutrientes como el ácido fólico, hierro, vitamina D y calcio, que son claves para el desarrollo del bebé y la salud de la madre. De igual forma se recomienda limitar el consumo de procesados y azúcares, que suman muchas calorías a cambio de pocos nutrientes.

2. Consumir abundante agua

El consumo de agua es un hábito esencial para tener un embarazo sano. Este líquido vital asegura la hidratación del cuerpo y previene la retención de líquidos. Además, es clave para estimular la producción de leche materna y prevenir infecciones urinarias.

Debido a las necesidades de esta etapa, lo ideal es ingerir entre 8 y 10 vasos al día. Por supuesto, es válido tomar infusiones de frutas, caldos y licuados de vegetales. No se aconseja el consumo de bebidas azucaradas, gaseosas y alcohol.

3. Hacer ejercicio regular

Mantener una rutina de ejercicio físico de bajo impacto tiene muchos beneficios durante el embarazo. Estas actividades no solo inciden de forma positiva sobre el peso, sino que promueven el bienestar y preparan el cuerpo para cuando tenga que enfrentarse al trabajo de parto.

Mujer embarazada ejercitándose.

Por otro lado, ayuda a deshacerse de las tensiones propias de esta etapa y estimula la segregación de las hormonas de la felicidad. Así pues, practicar natación, caminar o hacer yoga o pilates puede ser un excelente aliado para disfrutar un embarazo sano y tranquilo.

4. Utilizar ropa adecuada

Hay que saber aceptar que el cuerpo cambia conforme avanza el embarazo. Por eso, para estar cómodas y evitar problemas circulatorios, es esencial elegir la ropa para embarazada. Estas prendas están diseñadas para adaptarse al cuerpo sin afectar los movimientos ni presionar la piel.

Además, la mayoría se adaptan a las tendencias actuales, pues vestir bien favorece el bienestar psíquico en estos momentos. ¿Y también hay que cambiar los zapatos? La respuesta es sí. Un calzado cómodo disminuye el dolor en los pies y el riesgo de caídas.

5. Dormir bien

Los dolores de espalda, las preocupaciones por los cambios y el aumento del tamaño del vientre son factores que inciden en los problemas de sueño en la gestación. Sin embargo, para tener un embarazo sano es esencial tratar de descansar lo adecuado.

Mujer embarazada durmiendo.

Durante el periodo de sueño se cumplen procesos que son determinantes para reducir la fatiga, el estrés y los mareos. De hecho, una buena calidad de sueño es beneficioso para controlar el peso corporal y reducir la fatiga.

Como puede ser difícil descansar sin interrupciones, lo ideal es practicar técnicas de relajación que ayuden a inducir al sueño. Hacer ejercicios de respiración, poner música suave o tomar duchas de agua caliente son algunas prácticas que pueden servir.

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Para finalizar, no olvides que debes resolver cualquier duda con el médico encargado de los controles prenatales. Estos tienen la experiencia y las herramientas necesarias para determinar cómo se está desarrollando el bebé  y qué otros hábitos te pueden ayudar.

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