5 consecuencias de obsesionarse con algo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 11 marzo, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 6 septiembre, 2017
Obsesionarse con algo es mucho más común de lo que parece. Las obsesiones alteran nuestra vida personal, el trabajo y el sueño. Aprende a lidiar con ellas.

Obsesionarse con algo es algo mucho más habitual de lo que pensamos. Sin embargo, el problema radica en que no sabemos lidiar con esto de una manera saludable. Esta realidad nos provoca un gran desgaste que puede debilitarnos y hacernos mucho daño.

Por eso, es importante ser conscientes de si nos suelen obsesionar las cosas y cuál es su finalidad. Una vez tengamos esto claro, podemos empezar a observar las consecuencias que esto tiene para conseguir reconducirlas hasta una posible solución.

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Consecuencias de obsesionarse con algo

1. Obsesionarse con algo distrae

Obsesionarse con algo nos distrae

Cuando algo nos obsesiona, es muy difícil que podamos centrarnos en otra cosa.  No importa si estamos trabajando, jugando con nuestro hijos o, incluso, realizando algún tipo de deporte. La cabeza está focalizada en aquello que nos obsesiona.

Lo cierto es que las obsesiones pueden hacer que una actividad que antes disfrutábamos se transforme en algo que no nos da placer.

Realizar algún tipo de meditación o de práctica como el mindfulness puede ser de ayuda. Así podremos ver todas esas obsesiones sin juzgarlas y sin permitir que nos afecten en nuestra vida diaria.

2. Obsesionarse nos impide ver la solución

La mayoría de los problemas que tenemos tienen una solución. De hecho, es muy posible que, si algo nos obsesiona, siempre haya alguien de nuestro entorno que nos diga una posible salida. Sin embargo, solemos responder con un «desde tu punto de vista es muy fácil decirlo».

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Es verdad que desde otra óptica las cosas se ven mucho más sencillas. Por eso, es importante hablar con otras personas y tomar otras perspectivas sobre la situación que estamos viviendo.

Hacerlo nos permitirá ver esa decisión que teníamos ya que haber tomado hace tiempo. O bien terminar con esa relación que tanto daño nos estaba haciendo. Rumiar en esos pensamientos catastrofistas y sentirse víctima no es una opción. Podemos tomar decisiones que lo cambiarán todo.

3. Obsesionarse evita que seamos productivos

Obsesionarse evita que seamos productivos

Obsesionarse con algo tiene otra terrible consecuencia y es que evitará que seamos productivos. No aprovecharemos bien el tiempo que tenemos para dedicarle a nuestro trabajo, proyecto e, incluso, nuestra familia.

La productividad es esencial. Para no sentir que el tiempo se escapa a través de nuestras manos sin sentido y sin haberlo exprimido.

Podemos terminar una tarea en una hora si somos productivos. Sin embargo, si no lo somos, podemos tardar incluso un día entero o dejarlo para otro momento. Obsesionarse con algo puede hacer que dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy.

4. Nuestra ansiedad aumentará si nos obsesionamos

El mundo en el que vivimos ya nos genera suficiente ansiedad y estrés como para que nosotros mismos potenciemos todo esto. Obsesionarse con algo puede convertirse en una constante que puede llevarnos a sufrir depresión.

Cuando los pensamientos giran en nuestra cabeza una y otra vez se convierten en rumiantes, ya que no logran encontrar una salida. ¿Hay solución para lo que estamos pensando? Tanto si la respuesta es afirmativa como negativa, la salida existe. De nada sirve preocuparse.

Empecemos a transformar en decisiones y actos nuestros pensamientos. No dejemos que se queden solo en eso que no nos está sirviendo para nada. Esto no es útil. Acrecienta nuestra ansiedad.

5. Obsesionarse nos impide descansar bien

Obsesionarse nos impide descansar bien

Como no podría ser de otra manera, obsesionarse con algo tiene una terrible consecuencia. Evita que descansemos de manera adecuada. Y poder dormir bien es imprescindible para ser productivos y tener energía durante el día.

Además, si no dormimos bien es muy probable que nos sintamos mal. Por lo tanto, nuestra ansiedad aumentará. No importa las horas que durmamos: lo fundamental es que las aprovechemos de la manera adecuada.

No vale la pena amargarnos los días

Obsesionarse con algo no nos hace ningún bien. Sin embargo, muchas veces tendemos a darle vueltas a una misma idea, pensamiento o preocupación que no sirve en realidad para nada. Tan solo nos amarga los días.

Practicar mindfulness, adoptar nuevas perspectivas o pedirle ayuda a un profesional serán pasos importantes. No debemos dejarlos de lado si por nosotros mismos no somos capaces de lidiar con todas esas obsesiones.

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