5 consejos para visitar a un paciente hospitalizado

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Maricela Jiménez López el 10 diciembre, 2018
La higiene es una de las máximas fundamentales a la hora de visitar a un paciente, puesto que el entorno del hospital ya está lo suficientemente lleno de microorganismos

Cuando vamos a visitar a un paciente de hospital, nos podemos encontrar con frases como: “baje la voz”, “espere afuera” y la popular “las visitas son hasta las seis de la tarde”.

Quizás el hospital sea una de las instituciones humanas con más exigencias reglamentarias, pero cada disposición tiene un motivo lógico. ¿Cómo visitar a un paciente en el hospital?

Los centros de atención médica establecen bajo sus normas una forma de convivencia armónica entre médicos, enfermeros, pacientes y familiares.

La finalidad: mantener un orden en medio de momentos angustiosos.

Lo que muchos olvidan es que algunas de esas normas para visitar a un paciente buscan el cuidado físico y psicológico de los ingresados y también de los visitantes.

Los siguientes consejos serán de ayuda al momento de visitar a un pariente o amigo hospitalizado.

1. La mejor forma de visitar a un paciente: Hablar en voz baja

El silencio es incalcanzable

Parece algo simple, pero el silencio de las clínicas es fundamental para la recuperación de los enfermos y, la ejecución de los médicos.

  • Un solo grito puede ocasionar un mal corte por parte del especialista cirujano y causar terribles daños en el enfermo.
  • Esto sin contar con el hecho de que algunos pacientes hospitalizados entran por consecuencia de fallos cardíacos.
  • Cualquier alteración del ambiente de quietud podría ser letal para terceros.

Al ser esta una regla general de todos los centros asistenciales, lo mejor es entrar con una actitud prudente y cooperativa desde el principio.

Asimismo, es fundamental contribuir con la armonía dentro del recinto.

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2. Extremar la higiene

Hospital

Las clínicas son espacios cerrados que albergan a una gran cantidad de personas afectadas por virus, infecciones y bacterias de diferentes tipos.

La pulcritud es su sello distintivo, pero la naturaleza de estos sitios se presta para el posible contagio de enfermedades.

Lo prudente es tomar ciertas medidas higiénicas durante la visita.

  • En principio, es vital desinfectarse las manos con alcohol o un jabón líquido de bolsillo antes de tocar a un paciente.
  • Posteriormente, debemos evitar llevarnos esta parte del cuerpo a la cara, boca o nariz sin antes volverlas a limpiar.
  • Además, no es mala idea desinfectar nuestro teléfono móvil en el momento en que llegamos.
  • Es recomendable esperar a salir de la clínica para ingerir alimentos.
  • El objetivo de todas estas estrategias es impedir la transmisión o recepción de afecciones contagiosas.

3. Evite las controversias

Las salas de espera están llenas de cientos de conversaciones que iniciamos con el fin de sobrellevar la angustia.

Es necesario saber mantener cada interacción en un tono amistoso y evitar las temáticas que puedan llevarnos a tensiones.

Una regla de oro al visitar a un paciente es evitar tocar temas políticos, religiosos y otros de naturaleza similar, que puedan despertar debates y reacciones conflictivas dentro del recinto hospitalario.

Las controversias familiares también pueden originar conatos de peleas que no serán aceptados en una clínica.

  • Preocuparnos por la salud de un ser querido implica ira, miedo, frustración y nerviosismo.
  • Lo adecuado en estos casos es realizar charlas sencillas y mantener la escucha activa.

4. La clínica no es un buen lugar para niños

La clínica no es un buen lugar para niños

Los centros médicos son fríos, aburridos y callados. Por lo general, los niños escapan de los sitios que presentan estos tres atributos.

Así pues, las cosas tienden a complicarse cuando se les obliga a permanecer durante horas en ambientes tan rígidos.

A menos que el pequeño sea el paciente, lo recomendable es dejarlo en casa bajo el cuidado de una niñera o un familiar.

  • El riesgo que corre un pequeño de contraer un virus es mucho más elevado que el de un adulto.
  • Además, el chiquillo no estará pendiente de lavarse las manos por precaución cada vez que toque algo.

Añadido a esto, hay una alta probabilidad de que el pequeño se aburra. Entonces comenzará a mostrar comportamientos que no son los adecuados en una sala de espera o, peor aún, en la habitación de un enfermo.

  • Gritar, correr y saltar son algunos ejemplos.

5. La paciencia para visitar a un paciente

Una cosa es estar preocupados y otra muy distinta es molestar. Consultar cada 20 minutos el estado de salud de nuestro ser querido no agilizará su mejoría.

Contrario a esto, generamos nerviosismo en los médicos. Precisamente necesitamos su serenidad y claridad.

Un solo médico puede estar a cargo de ocho o diez pacientes en una misma noche. Esta es la razón por la cual se encuentran dando vueltas constantemente de allá para acá.

Otra práctica indebida es presionar a diferentes enfermeras para agilizar un tratamiento o trámite.

Lo que requiere una clínica de sus visitantes es un poco de paciencia para que la armonía y metodología de trabajo no se quebrante.

Cumplir con estas pautas nos permitirá contribuir con el orden que necesitan los enfermos para ser tratados.

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