5 cosas sorprendentes que generan ansiedad

Okairy Zuñiga·
10 Junio, 2020
Aunque no lo relacionemos, hay muchas actividades y hábitos de la vida diaria que pueden generar ansiedad. Es conveniente aprender a identificarlos para encontrar una solución al problema.
 

La ansiedad es miedo, es incertidumbre y es angustia. Esta condición psicológica se caracteriza por un estado mental y físico de mucho desgaste, que no siempre sabemos cómo gestionar.

Una de las características más comunes de la ansiedad es pensar que se sucederán desgracias futuras. Así, y aunque se trate de una respuesta normal del cuerpo en momentos de emergencia, a menudo esta emoción se nos escapa de las manos.

Ante la sospecha de estar transitando por este complejo universo personal, lo mejor es pedir ayuda experta. Hay prácticas que pueden servir para tratar este trastorno; terapias como la cognitivo-conductual, por ejemplo, pueden ser de ayuda en estos casos.

Asimismo, es importante cambiar los hábitos de vida, mejorar el enfoque mental y tener claros esos disparadores o estados que, en un momento dado, pueden generar ansiedad. A continuación, hablaremos de algunos de los más frecuentes.

1. La actitud pasiva y la ansiedad

mujer cansada debido a la ansiedad
 

A veces, cuando la vida se vuelve compleja, demandante y caótica, optamos por la respuesta más fácil: la pasividad. Ahora bien, debemos tener claro que estas actitudes pasivas acaban conformando lo que se conoce como indefensión aprendida. Tarde o temprano, acabamos pensando que, por mucho que nos esforcemos, nada va a cambiar.

Los comportamientos sedentarios aumentan el riesgo de desarrollar la ansiedad. Debemos tenerlo claro: la no acción, la rendición y la pasividad intensifican el malestar y nos podrían acabar enfermando.

Debemos actuar. Es necesario afrontar los problemas, aplicar un enfoque mental más activo. Un aspecto clave que no se puede dejar de lado es que el ejercicio físico es muy adecuado para reducir la sintomatología de la ansiedad.

Por ejemplo, un estudio publicado por Clinical Psychology Review ratifica el efecto ansiolítico del ejercicio aeróbico. Ya lo sabes: sal de la rutina sofá-cama, ¡hay un mundo por recorrer y muchas cosas por hacer!

 

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2. El rumor de la ansiedad y sus presiones

Vivir en la ciudad y la ansiedad

La urbanidad, la aglomeración y el ajetreo de las grandes ciudades son desencadenantes del estrés y la ansiedad. Si el ruido y la gente no te afectan, debes cuidarte del aire de ciudad, ya que la contaminación ambiental también induce agotamiento físico y emocional.

Según estudios como el publicado en Nature en 2011, quienes viven en la ciudad son más propensos a sufrir este problema que las personas que viven en zonas rurales. Las ciudades, tanto si lo queremos como si no, suelen ser escenarios que afectan a la salud.

Los investigadores consideran que los factores ambientales pueden influir sobre la actividad cerebral, principalmente en la amígdala, y así intensificar la ansiedad. Una buena opción podría ser establecer escapadas regulares a entornos naturales, donde desconectar de la ciudad y su ambiente. 

 

3. Problemas económicos, género y entorno

Tal y como nos releva una investigación realizada por el Colegio Europeo de Neuropsicofarmacologíalas mujeres que viven en ciudades con economías afectadas tienen más posibilidades de sufrir trastornos de ansiedad.

Los entornos desfavorecidos y los problemas económicos son esos disparadores que suelen afectar en mayor grado al género femenino. Esto no significa, sin embargo, que los hombres no sientan el impacto de estos factores.

La conclusión del estudio citado implica solo que, por lo general, la mente de la mujer tiende a experimentar mayor preocupación. A su vez, y más allá de que resulte injusto en muchos casos, es normal que tenga sobre sí misma más tareas y responsabilidades: el cuidado de los hijos, los familiares dependientes, el trabajo, etc.

4. Demasiada comida rápida

Es irónico pensar que la comida rápida puede generar ansiedad y, aún más extraño, depresión. No obstante, en un estudio publicado en el Journals of Fundamentals of Mental Health se encontró que las probabilidades de padecer ansiedad de un grupo de estudiantes que consumía comida rápida con regularidad fueron siete veces mayores que las de los jóvenes que se alimentaban mejor.

 

Si sueles recurrir a estos alimentos, reduce su consumo y sigue una dieta saludable. Es sumamente recomendable consultar con un nutricionista para planificar una alimentación equilibrada. Verás cómo los nervios disminuyen a medida que te alimentas mejor.

5. Vivir en zonas ruidosas

La ansiedad se genera también por los ruidos cotidianos, como los de una fábrica, los gritos de los niños de una escuela, el sonido de las obras en las calles… Aunque no lo creas, esto puede generar estrés y dolores de cabeza.

Si trabajas en sitios así, busca un espacio para estar en paz y sin ruido. En tanto, si acabas de mudarte a una casa nueva muy cercana a una vía transitada, el aeropuerto o el metro y has comenzado a tener problemas, quizás esta sea la causa, como indica un estudio publicado por Environmental Health Perspectives.

Probablemente no puedas mudarte, pero sí es recomendable que busques alguna opción. ¿Qué te parece practicar yoga en algún parque sin tanto ruido? De acuerdo con una investigación publicada por Complementary Therapies in Clinical Practice, la práctica regular de yoga puede disminuir “significativamente” el nivel de ansiedad.

 

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Busca la forma de llevar una vida más tranquila

mujer relajándose para lidiar con la ansiedad

El colapso laboral, atender a los hijos o cumplir con la diversas obligaciones de la vida cotidiana son suficiente como para que, encima, todo esto vaya acompañado de un entorno con contaminación acústica o ambiental. 

No siempre es fácil lidiar con todos estos enemigos diarios, lo sabemos, pero muchas veces estamos obligados a integrarlos y aceptarlos. Debemos ser creativos para hallar vías de escape y cuidar del cuerpo y la mente.

En resumen, lo queramos o no, la ansiedad es una dimensión que forma y formará parte de la vida. Debemos aceptarla, lidiar con ella, manejarla y utilizarla siempre a favor. En este sentido, la consulta con un psicólogo o psiquiatra es más que recomendable.

 

Cuida tu salud, vive con calma y mantén una dieta balanceada; para esto último, visitar a un nutricionista puede ser una excelente medida. Recuerda que las reacciones del cuerpo son producto de lo que ocurre en el interior de este.

Finalmente, si los nervios aparecen con frecuencia, es posible que el problema sea mayor: toma las medidas necesarias y no olvides consultar a tu médico.

 
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