5 cosas sorprendentes que generan ansiedad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Valeria Sabater el 20 noviembre, 2018
Aunque no lo relacionemos, hay muchas actividades y entornos de nuestra vida diaria que pueden generarnos ansiedad. Es conveniente aprender a identificarlas para encontrar una solución a nuestro problema

La ansiedad es miedo, es incertidumbre y es angustia. Esta condición psicológica se caracteriza por un estado mental y físico de gran desgaste que no siempre sabemos cómo gestionar.

Una de las características más comunes es pensar que se sucederán desgracias futuras. Así, y aunque la ansiedad sea una respuesta normal del cuerpo en momentos de emergencia, cabe señalar que a menudo, esta emoción se nos escapa de las manos.

Si tenemos la sospecha de que en la actualidad estamos transitando por este complejo universo personal, lo mejor es pedir ayuda experta.

Hay prácticas que pueden ayudarnos a tratar este trastorno. Terapias como la cognitivo-conductual, por ejemplo, pueden ser de gran ayuda en estos casos.

Asimismo, es importante cambiar nuestros hábitos de vida, mejorar nuestro enfoque mental y tener claros esos disparadores o estados que en un momento dado, pueden generarnos ansiedad.

1. La actitud pasiva y la ansiedad

mujer cansada debido a la ansiedad

A veces, cuando la vida se vuelve compleja, demandante y caótica, optamos por la respuesta más fácil: la pasividad.

Ahora bien, debemos tener claro que estas actitudes pasivas acaban conformando lo que se conoce como indefensión aprendida. Tarde o temprano acabamos pensando que por mucho que nos esforcemos, nada va a cambiar.

Los comportamientos sedentarios aumentan el riesgo de desarrollar la ansiedad. Debemos tenerlo claro, la no acción, la rendición y la pasividad intensifica el malestar y nos acaba enfermando.

Debemos actuar. Es necesario que afrontemos los problemas, que apliquemos un enfoque mental más activo. Además, no podemos de lado un aspecto: el ejercicio físico es muy adecuado para reducir la sintomatología de la ansiedad. Estudios como el llevado a cabo en la  Universidad de Wisconsin nos revelan este beneficio tan significativo.

 Sal de la rutina sofá-cama. Hay un mundo por recorrer y muchas cosas por hacer.

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2. El rumor de la ansiedad y sus presiones

Vivir en la ciudad y la ansiedad

La urbanidad, la aglomeración y el ajetreo de las grandes ciudades son grandes desencadenantes del estrés y la ansiedad.

Si el ruido y la gente no te afectan, debes cuidarte del aire de ciudad. Porque la contaminación ambiental también induce agotamiento físico y emocional.

Según estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Heidelberg, quienes viven en el campo son menos propensos a sufrir de este problema que las personas urbanas. Las ciudades, tanto si lo queremos como si no, son esos escenarios que afectan a nuestra salud.

Los investigadores consideran que los niveles de radicales libres causados por la contaminación pueden influir a la hora de intensificar nuestra ansiedad.

Una buena opción podría ser establecer escapadas regulares a entornos naturales donde desconectar. 

3. Problemas económicos, género y entorno

Tal y como nos releva una investigación realizada por el Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, las mujeres que viven en ciudades con economías afectadas tienen más posibilidades de sufrir trastornos de ansiedad. 

Los entornos desfavorecidos y los problemas económicos son esos disparadores que suelen afectar en mayor grado al género femenino. Ello no significa que los hombres no sientan el impacto de estos factores.

Implica solo que por lo general, la mente de la mujer tiende a experimentar mayor preocupación y a su vez, tiene sobre sí misma más tareas y responsabilidades: cuidado de los hijos, familiares dependientes…

4. Demasiada comida rápida

Es irónico pensar que la comida rápida puede generar ansiedad y, aún más extraño, depresión.

En un estudio publicado en el British Journal of Pharmacology, se encontró que, después de 4 meses de alimentar a un grupo de roedores con una dieta alta en grasas, en comparación con un segundo grupo alimentado con una dieta estándar, los primeros mostraron mayor alteración en los nervios y apatía

Posteriormente se les hizo una dieta estándar a los ratones que digerían altos contenidos de grasa. Sus síntomas ansiosos y depresivos fueron invertidos.

Así, hay posibilidades de mejorar tu estado de ánimo.

Si ahora comes grasa, reduce los niveles y sigue una dieta saludable. Verás cómo los nervios se irán desvaneciendo a medida que te alimentas mejor.

5. Vivir en zonas ruidosas

La ansiedad se genera también por los ruidos cotidianos, como los de una fábrica, los gritos de los niños de una escuela, el sonido de las obras en nuestras calles… Aunque no lo creas, esto puede generar estrés y dolores de cabeza.

Si trabajas en sitios así, busca un espacio para estar en paz y sin ruido.

Si acabas de mudarte a una casa nueva muy cercana a una vía transitada, el aeropuerto o el metro y has comenzado a tener problemas quizás esta sea la causa.

Sabemos que tal vez no puedes mudarte pero sí te recomendamos que busques alguna opción. ¿Practicar yoga en algún parque sin tanto ruido?

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Busca la forma de llevar una vida más tranquila

mujer relajándose para lidiar con la ansiedad

El colapso laboral, atender a tus hijos o a la pareja es suficiente trabajo diario como para que, encima, todo esto vaya acompañado de un entorno con contaminación acústica o ambiental. 

No siempre es fácil lidiar con todos estos enemigos cotidianos, lo sabemos, sin embargo estamos obligados no solo a integrarlos y a aceptarlos. Debemos ser creativos para hallar vías de escape y cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente.

En resumen, la ansiedad es lo queramos o no, esa dimensión que forma y formará parte de nuestra vida. Debemos aceptarla, lidiar con ella, manejarla y utilizarla siempre a nuestro favor.

Cuida tu salud, vive con calma y mantén una dieta balanceada. Las reacciones de tu cuerpo son producto de lo que ocurre en el interior de él.

Si son nervios muy frecuentes, es posible que tengas un problema. Toma las medidas necesarias y no olvides consultar a tu médico.

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