5 ejercicios tibetanos para rejuvenecer

Se recomienda realizar esta rutina antes del desayuno, pero se pueden practicar a cualquier hora. Es conveniente que, si no estamos acostumbrados al ejercicio, hagamos un entrenamiento previo

Sabemos que no hay un secreto mágico para la “eterna juventud” y que en algún momento de nuestra vida vamos a tener que aceptar la vejez con todos sus signos.

Sin embargo, en la actualidad hay muchas formas para rejuvenecer y vivir una vida más plena durante más tiempo, tanto en lo físico como en lo emocional.

Sumado a los tratamientos estéticos y remedios de rejuvenecimiento, hay una serie de ejercicios tibetanos que se están popularizando por tener un efecto muy positivo en todo el cuerpo tanto, en la salud como en la belleza.

Se trata de 5 ejercicios tibetanos para rejuvenecer que fueron publicados en 1985 en un libro llamado El Antiguo Secreto de la fuente de la juventud escrito por Peter Kelder, quien afirma que las personas que los han seguido disciplinadamente han gozado de mejor calidad de vida y más juventud.

¿Cuáles son los beneficios de estos 5 ejercicios tibetanos para rejuvenecer?

Desde mucho antes de ser publicados, los autores estudiaron los ejercicios tibetanos para rejuvenecer, con el fin de descubrir sus beneficios y el impacto que tienen en las personas que los ponen en práctica con regularidad.

Reuniendo los datos reales de quienes los practicaron, se determinó que estos 5 ejercicios tienen los siguientes beneficios:

  • Contribuyen a tener un aspecto físico más joven.
  • Mejoran la calidad del sueño.
  • Contribuyen a despertarse renovado y lleno de energía.
  • Previenen y trata problemas en las articulaciones.
  • Ayudan a liberar el dolor
  • Mejoran la memoria y previenen daño cerebral.
  • Alivian algunos síntomas de la artritis.
  • Contribuyen a bajar de peso.
  • Ayudan a mejorar la visión.
  • Mejoran la fuerza física, resistencia y vigor.
  • Mejoran la salud emocional y mental.
  • Proporcionan sensación de bienestar y armonía.
  • Liberan del estrés.

Recomendaciones antes de comenzar el programa de ejercicios

Caminar

  • Si eres una persona activa y saludable, realiza cada ejercicio tres veces durante la primera semana.
  • Si estás inactivo, con sobrepeso o con algún problema de salud, empieza haciendo uno de los tres primeros, cada día de la semana.
  • Si tienes sobrepeso, evita los ejercicios 4 y 5 hasta que hayas desarrollado algo de fuerza y resistencia.
  • Si hace tiempo que no haces actividad física, prepárate para los ejercicios tibetanos caminando todos los días durante media hora.
  • Para óptimos resultados, trata de hacer los ejercicios antes del desayuno si te es posible, de lo contrario, hazlos en otro momento del día.

Programa de 5 ejercicios tibetanos que ayudan a rejuvenecer

Ejercicio N.º 1

  • Ponte de pie, erguido, con los brazos extendidos en horizontal al suelo, las palmas hacia abajo y los brazos en línea con los hombros.
  • Gira en el sentido de las agujas del reloj hasta que empieces a sentirte un poco mareado.  De forma gradual, aumenta el número de vueltas de 1 giro a 21 giros.
  • Para evitar el mareo, haz lo que hacen lo que los bailarines y patinadores artísticos: antes de empezar a girar, enfoca tu visión en un solo punto en línea recta.
  • A medida que comiences a girar,  trata de mantener tu visión sobre este punto durante el tiempo que te sea posible.

RespiraciónInhala y exhala profundamente mientras haces los giros.

Te recomendamos leer: Ejercicios de respiración para relajarse

Ejercicio N.º 2

Ejercicio-matinal

  • Acuéstate en el suelo boca arriba, con los brazos extendidos a los lados de tu cuerpo y las palmas de las manos apoyadas en el suelo.
  • Levanta la cabeza del suelo metiendo la barbilla hacia el pecho, y al hacerlo, levanta las piernas, con las rodillas rectas, en una posición vertical. No dejes que las rodillas se doblen por ningún motivo.
  • Luego, baja con cuidado las piernas y la cabeza al piso, manteniendo siempre las rodillas rectas. Relaja los músculos y repite.

Respiración: Respira hondo mientras levantas la cabeza y las piernas y exhala a medida que bajas la cabeza y las piernas.

Ejercicio N.º 3

  • Arrodíllate en el suelo con el cuerpo erguido y las manos sobre la parte trasera de los músculos del muslo.
  • Inclina la cabeza y el cuello hacia delante, metiendo la barbilla hacia el pecho.
  • Luego, envía la cabeza y el cuello hacia atrás, arqueando la columna vertebral y, al mismo tiempo, asegúrate de que los dedos de los pies estén doblados. Apoya las manos y los brazos contra el muslo para mantener el equilibrio.

Respiración: Inhala mientras arqueas la columna vertebral y exhala mientras vuelves a la posición inicial.

Ejercicio N.º 4

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  • Siéntate en el suelo con las piernas estiradas hacia adelante y los pies ligeramente separados. El tronco del cuerpo debe estar erguido, las palmas de las manos apoyadas en el suelo y la barbilla hacia adelante contra el pecho.
  • Luego, envía la cabeza hacia atrás tanto como puedas y al mismo tiempo levanta de modo que las rodillas queden flexionadas con los pies apoyados en el suelo, y los brazos rectos derechos con los hombros.
  • Tensa los músculos del cuerpo y luego descansa mientras regresas a la posición inicial.

Respiración: Inhala mientras levantas, contén la respiración mientras tensas los músculos y exhala a medida que vuelves a la pose inicial.

Ver también: Evitar dolor en los músculos después del ejercicio

Ejercicio N.º 5

  • Acuéstate boca abajo, apoyándote con las manos y los pies rectos en el suelo, mientras levantas el torso, arqueas la espalda y envías la cabeza hacia atrás tanto como puedas.
  • Luego, dobla las caderas manteniendo los pies y las manos en el suelo, de tal forma que el cuerpo forme un triángulo y la barbilla quede contra el pecho.
  • Respiración: Respira hondo mientras elevas el cuerpo y exhala completamente a medida que lo bajas.

Contraindicaciones

Evita hacer estos ejercicios si sufres alguna de las siguientes condiciones de salud:

  • Problemas del corazón
  • Esclerosis múltiple
  • Enfermedad de Parkinson
  • Artritis severa de la columna vertebral
  • Presión arterial alta no controlada
  • Una condición de hipertiroidismo
  • Vértigo

Algunos problemas también pueden surgir si estás tomando medicamentos. En todos estos casos o ante cualquier duda, lo mejor es consultar al médico.

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