5 errores a la hora de castigar a los niños

Lucía Ramírez · 4 junio, 2018
No existen reglas sobre cómo disciplinar a los hijos. Por esa razón, puede que, como padres, cometamos algunos errores a la hora de castigar a los niños. A continuación te compartimos 5 equivocaciones que debes evitar.

Una de las estrategias dentro del ámbito de la disciplina es la aplicación de los castigos. Sin embargo, el tema de la aplicación de castigos suele crear preocupación entre los padres puesto que no existen estándares sobre cómo administrarlos. Por esa razón, en este artículo te compartimos 5 errores a la hora de castigar a los niños.

La disciplina es necesaria

Tanto los niños como jóvenes necesitan de la disciplina para desarrollar sus talentos y aprender capacidades productivas. Justamente es la familia quien le enseña a los niños a socializar.

De hecho, los padres son ese punto de unión entre el sujeto y la sociedad. Este entorno le permite sentar las bases de su personalidad y absorber los elementos básicos de la cultura.

Disciplina entre padres e hijos.

No obstante, su desarrollo social va de la mano con la formación de la conducta. Esto implica que, en algunas ocasiones, los niños tengan que ajustarse a las normas y valores morales necesarios para vivir dentro de la familia y comunidad de manera armoniosa.

En este punto es en el que algunos padres hacen uso de medidas disciplinarias como los castigos. ¿En qué consiste dicha estrategia? A continuación te explicamos.

Qué es el castigo parental

Es considerado como un grupo de medidas disciplinarias. Estas estrategias persiguen la corrección o amonestación para regular el comportamiento; en este caso, de padres a hijos. Asimismo, los castigos también pueden ayudar en el control e intervención de las conductas negativas.

Errores a la hora de castigar a los niños

Antes de señalar algunos errores a la hora de castigar a los niños, es necesario subrayar que los castigos deben tomarse como medios educativos.

En otras palabras, las medidas disciplinarias tienen que promover el desarrollo personal. Esto se puede lograr a través del aprendizaje de las conductas negativas para así evitarlas.

Lo anterior no quiere decir que la meta de los padres sea imponer en sus hijos el sentido de la obediencia a través de recompensas o castigos; o sea, de manera pragmática.

Más bien, el objetivo de la disciplina es que los hijos puedan interiorizar los valores morales y sociales; preferentemente sin la necesidad de la presión que supone merecer un castigo.

Por otra parte, es importante aclarar que los buenos castigos no dañan emocional, física, intelectual o socialmente a las hijas o hijos.

Niño enfadado porque no consigue lo que quiere.

Al contrario, tal como indica el Dr. Antonio Rodríguez Pérez en su artículo “Principales modelos de socialización familiar, la meta de la disciplina es estimular “la independencia y la individualidad del niño”, valorar la comunicación abierta y reconocer “los derechos de unos y otros”.

Ahora bien, ¿cuáles son algunos errores a la hora de castigar a los niños? Sigue leyendo.

1. No respetar ni establecer límites y reglas precisos

Como primer paso, es esencial hablar con los hijos sobre las normas y valores tanto sociales como morales, así como la importancia y punto de vista práctico en su vida.

Asimismo, los hijos deben conocer el comportamiento específico que esperan los padres dependiendo de la ocasión para no ser castigados en desconocimiento.

2. Imponer castigos al instante

Es necesario dar advertencias para enseñar autocontrol al pequeño. De este modo les permitiremos desarrollar su razonamiento. También aprenderán a ser conscientes de sus acciones y de las repercusiones que conlleva faltar a las normas.

Aplicar castigos en el momento no es un acto amoroso y tampoco promueve la interiorización de los valores sociales y morales. Por lo tanto, da advertencias a tus pequeños en tiempo y forma.

3. No cumplir los castigos o aplicarlos a deshora

Frecuentemente, este es otro de los errores a la hora de castigar a los niños. Hay padres que utilizan los castigos como amenaza para que los hijos se tranquilicen; dejan pasar el tiempo y simplemente no cumplen con su palabra.

De igual manera, es probable que el aplicar el castigo a deshora confunda a los niños. Puede ser por descuido o permisividad. Sin embargo, estos comportamientos no benefician a los pequeños.

Esto se debe a que no tomarán en serio la autoridad del padre o de la madre en las siguientes ocasiones o sentirán cierta incertidumbre con respecto a sus acciones. Así que, si tus hijos son merecedores de un castigo, sé consecuente y actúa en el momento dejando muy en claro la razón.

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4. Aplicar castigo inadecuado o desproporcionado

El castigo debe ser coherente y estar relacionado con la norma o límite establecido que el niño ha pasado por alto. Por ejemplo, si el conflicto fue generado por el balón de fútbol, el castigo debe estar relacionado con el uso de este. Es otras palabras, el castigo debe ajustarse a la falta.

Niño castigado.

Por otra parte, se debe poner atención en que el castigo sea lo más justo posible. Este tiene que ir en función del nivel de gravedad de la transgresión.

Pero si el castigo sobrepasa en magnitud a la falta, el niño no podrá cumplirlos, este se frustrará y los padres se sentirán culpables.

5. Implementar el castigo corporal

En algunos entornos, este tipo de castigo se continúa ejerciendo debido a su supuesta efectividad. Sin embargo, se ha encontrado que el castigo corporal modifica las conductas del niño.

El castigo físico incrementa los comportamientos antisociales o disruptivos así como el uso de la disciplina agresiva; lo que a su vez, les afectará más adelante, en su juventud y adultez.

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Conclusiones

Es cierto que el castigo no es una acción prohibida. De hecho, la sanción está presente en muchos ámbitos de la vida adulta. Sin embargo, debe tenerse cuidado con la manera en cómo se lleve a cabo; cometer errores a la hora de castigar a los niños puede perjudicar más que beneficiar.

Recuerda, la disciplina no debe rebasar los límites que supone el respeto a la integridad física o emocional de tus hijos. Por ende, al disciplinar, concéntrate en formar su conciencia, no tanto en que obedezca reglas.

Verás que de esta manera no solo lo estarás educando; también le ayudarás a construir cimientos que le servirán de guía a lo largo de su vida.