5 errores que cometemos en la ducha todos los días

8 septiembre, 2017
Muchos de nosotros relacionamos la presencia de espuma en la ducha con una mayor limpieza, cuando esta es totalmente innecesaria y, además, puede resecar la piel en exceso

Todos nos duchamos, al menos, una vez al día. Sin embargo, la práctica no ha hecho que dejemos de repetir una serie de errores que se dan constantemente en la ducha.

Toma nota de ellos y evítalos en la medida de lo posible.

1. Elige la temperatura óptima

La temperatura óptima a la hora de darse una ducha no ha de superar los 35 ºC, ya que este es el valor más adecuado. A menudo optamos por darnos duchas que están excesivamente calientes, pero esto no es lo más recomendable.

Debemos de tener en cuenta que al estar a temperaturas muy elevadas puede deshidratar la piel, provocar sequedad y descamación.

Además, el agua que está muy caliente puede eliminar grasa de la piel en exceso. Esto hará que al final la dermis esté indefensa frente a las bacterias y sustancias nocivas.

Por otro lado, el agua demasiado caliente provoca un flujo sanguíneo excesivo, que acaba derivando en enrojecimiento prolongado, inflamaciones y espinillas.

¿Quieres conocer más? Lee: ¿Cantas bajo la ducha? ¡Descubre sus beneficios!

2. No tomes duchas demasiado largas

Tomar-duchas-de-agua-caliente

Tampoco es bueno tomar duchas que sean demasiado largas. Como ocurre con las de agua demasiado caliente, una ducha prolongada también reseca la piel.

Así pues, si te das una ducha muy larga al final puedes autoprovocarte la aparición de espinillas, irritación, etc. Intenta que no dure más de 10 minutos.

3. Los productos espumosos no son tan buenos como crees

Los jabones que son muy espumosos lo son porque contienen tensioactivos. De este modo, su funcionamiento consiste en pegar las moléculas de grasa a las del agua.

Si observas que tu gel de ducha genera demasiada espuma es porque tiene este tipo de sustancia en exceso.

  • Ten en cuenta que, cuanta más espuma produzca un gel o jabón, más capa protectora de grasa eliminará, lo que derivará en una piel seca y áspera.
  • Tampoco es recomendable usar jabones antibacterianos al no ser que tu medico así te lo haya indicado específicamente.
  • Intenta adquirir siempre jabones que reflejen en sus etiquetas un PH de 5.5 que, puesto que es el nivel alcalino más adecuado para el cuidado del cuerpo.

Además, en el caso de que realices más de una ducha al día, recuerda que la segunda la puedes hacer solo con agua para intentar no resecar tanto la piel y acabar por dañarla.

4. Uso de esponjas viejas

Hidrátate con aceites en la ducha

Las esponjas viejas quizá sean más suaves, pero no son lo más recomendable si te vas a dar un baño. Aunque no lo creas, usar la misma esponja durante mucho tiempo puede suponer gran riesgo para la salud.

Debes tener en cuenta que las esponjas húmedas se convierten en el lugar perfecto para el desarrollo de las bacterias y hongos.

Así que no uses la misma esponja más de 4 semanas seguidas.

Lo más recomendable es usar un guante de felpa o una pequeña toallita en lugar de una flor de baño.

Visita este artículo: Rutina diaria y natural para una piel suave e hidratada

5. Sécate lo justo

Aunque, por supuesto, es bueno secarse tras la ducha, hacerlo en exceso tampoco es lo adecuado. Ten en cuenta que secar la piel correctamente es tan importante como lavarla bien.

Para ello lo más recomendable es que no uses toallas ásperas y que dejes el cuerpo ligeramente húmedo. Tras la ducha no olvides aplicarte tu crema o loción corporal para mantenerla sana e hidratada en todo momento.

Eso sí, debes tener muy en cuenta que hay zonas que sí se han de secar prácticamente a conciencia. Estas son:

  • Las axilas
  • Los pies, especialmente entre los dedos
  • Las ingles

No frotes la piel con fuerza para quitar la humedad; bastará simplemente con golpes suaves.

Algunas recomendaciones

Y, si importante es conocer los errores que cometemos al darnos una ducha, no lo es menos conocer los puntos que sí hay que seguir para que esta sea lo mejor posible.

En este sentido encontramos los siguientes pasos:

Cuida tus orejas

orejas

Tanto las personas adultas como los niños no pueden descuidar la limpieza de las orejas y el oído externo.

  • Haz una correcta limpieza con agua y jabón, y evita que entre el agua en el interior de la oreja.

En el caso de los bebés, la limpieza debe limitarse a la zona externa. Para ello necesitarás poco de agua con jabón, o pasar suavemente un paño humedecido por el pabellón auricular.

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