5 errores que cometemos en la educación de nuestros hijos

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 12 junio, 2015 · Última actualización: 3 marzo, 2019 3 marzo, 2019
La educación de los hijos es una tarea difícil de gran responsabilidad en la que tenemos aciertos y también cometemos errores. Examina estos errores y si te suceden busca aprender de ellos y corregirlos.

La idea de traer un niño al mundo conlleva una gran responsabilidad. Todos queremos ser los mejores padres y madres. Queremos que sean educados, estudiosos y respetuosos. Invertimos en la educación de los niños, los apuntamos en actividades extraescolares con la idea de que sean los mejores, los más listos. Les marcamos límites y también los premiamos.

Pero, en el transcurso de nuestra vida ajetreada también cometemos errores en la crianza de nuestros hijos. Hay que estar atentos a múltiples factores que influyen en la educación de los más pequeños.  A medida que aprendemos más sobre los niños, y los conocemos mejor, nuestras convicciones sobre cómo educarlo van cambiando. Por ello, siempre tenemos que aprender de nuestros errores.

A continuación, vamos a repasar algunos de los errores que puedes cometer en la educación de nuestros niños.

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1. No escuchar a tu hijo

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Lo sabemos. Los niños se pasan el día haciéndonos preguntas, contándonos cosas y haciendo imaginativos comentarios que, en ocasiones, no acabamos de comprender. Ten paciencia y escucha cada palabra de tu hijo como si fuera lo más importante del mundo porque, en realidad, lo es.

Si no lo atiendes, si a cada instante le dices que estás ocupado y no tienes tiempo, llegará un día en que el niño ya no acuda a ti para contarte cosas. En cambio, preferirá encerrarse en su cuarto con el ordenador. Eso es riesgoso.

2. Sancionarle cada cosa que hace mal

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Los niños necesitan saber donde están los límites, tienen que comprender qué está bien y qué está mal. De ese modo, podrán actuar con seguridad conociendo qué se espera de ellos en cada momento. Ahora bien, para crecer y madurar es necesario cometer errores. Es normal que los niños cometan erroees, que se porten mal de vez en cuando y que tengan reacciones inadecuadas.

Nosotros debemos aprender que en la educación de nuestros hijos después de una sanción, debe aportarse una lección. Es decir, si hace algo mal, enséñale a hacerlo bien. Si suspende una asignatura, pregúntale qué ha ocurrido. Si, por ejemplo, le pega a otro niño, explícale que eso no está bien, pero también pregúntale qué le ha llevado a actuar de ese modo.

Educar no es solo sancionar, sino que es crear puentes de aprendizaje. Así pues, no olvides reforzar cada cosa que hace bien y guiarlo en cada uno de sus errores.

3. Hacer las cosas por ellos

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Es posible que le cueste mucho hacerse el nudo de los zapatos o resolver esos problemas de matemáticas. No pasa nada, dale tiempo. No te preocupes si sus hermanos u otros niños terminan sus tareas antes que él. Debes comprender que cada niño es único y hay que respetar sus particularidades.

Si resolvemos nosotras sus cosas para hacerles la vida más fácil, estaremos cometiendo un error. La sobreprotección es un modo de educar a niños inmaduros e inseguros. Entonces, dales tiempo, dales responsabilidades cada día para que aprendan que la vida es esfuerzo y dedicación. Cuando consigan las cosas por sí mismos, se sentirán más orgullosos.

4. Querer que tu hijo sea como tú deseas

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¿Tu hijo es algo introvertido? ¿Le gustan cosas que no entiendes? ¿Es más independiente de lo que te gustaría? Respeta su personalidad y apóyalo en cada cosa que haga. Cada niño tiene su propio carácter y eso es algo que debemos entender. De ahí que sea bueno que tenga siempre sus propias ideas, esas que apoyar, que te ayudarán a guiarlo mejor por el mundo para que sea feliz.

La educación no se trata de crear niños iguales, mentes que pienses igual y personas que se comporten del mismo modo. Orienta a tu hijo para que encuentre su propio camino y para que sea una persona madura de acuerdo con su forma de ser, de acuerdo con su personalidad.

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5. Compararlo con otros niños

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Comparar a nuestros hijos con otros niños del colegio o con sus propios hermanos es un error que no debemos cometer. Hay padres y madres que caen en el descuido de decir frente a ellos frases como “mi hijo no es tan listo como el tuyo”, “mi hijo mayor es más tímido que el pequeño, por eso no tiene amigos”. 

Debemos cuidar mucho nuestras palabras, ya que los niños se dan cuenta de muchos más detalles de los que pensamos. Eso, a largo plazo, pueden convertirse en traumas para ellos. El compararlos con otros les trasmite un sentimiento de inferioridad y una posible baja autoestima que puede perjudicar mucho  su madurez emocional.

Nunca lo hagas, no compares. Haz que cada uno de tus hijos sea único y especial dentro de sus particularidades. Quiérelos por igual y propicia su madurez, su responsabilidad y su autonomía, para educar personas felices.

La educación de padres e hijos

Los niños nunca te van a pedir que seas la mejor madre o el mejor padre del mundo. Lo que toda criatura necesita es que sus padres estén con él, que lo ayuden a madurar con seguridad para tomar sus propias decisiones y elegir su propio camino.La educación de nuestros niños nos exige cuidar sin sobreproteger, poner límites con amor y corregir reconociendo el esfuerzo. Y si cometes errores, puedes corregirlos. La educación es na tarea conjunta de padres e hijos.