5 errores que cometemos a la hora de tomar un baño

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 13 mayo, 2015 · Última actualización: 2 febrero, 2019 2 febrero, 2019
Tomar un baño es una de las actividades más relajantes del día, pero debemos seguir algunas pautas para que no sea contraproducente para nuestra salud.

Tomar un baño es una de las manera más relajantes de terminar el día. No obstante, ¿sabías que, en ocasiones, hay cosas que hacemos mal sin darnos cuenta y que no son buenas para nosotros?

Puede resultarte curioso, porque no hay nada más placentero, relajante e higiénico que tomar un baño con adecuados aceites esenciales a última hora del día para irnos bien relajados a la cama.

Entonces, ¿qué es lo que podemos estar haciendo de modo incorrecto?  ¡Descúbrelo a continuación!

1. Cuidado con las duchas o los baños muy calientes

Tomar un baño demasiado caliente no es del todo saludable

Pocas cosas son tan agradables como tomar un baño bien caliente al llegar a casa para relajarnos. No obstante, ¿qué pasa si la temperatura es muy elevada y estamos por ejemplo debajo de la ducha unos 15 o 20 minutos?

Al salir de la ducha, debido a la diferencia térmica puedes sentir cierta debilidad. Además, el agua muy caliente puede hacer que perdamos parte de nuestros aceites esenciales, que la piel necesita para mantenerse tersa e hidratada.

Lo mejor es que no estemos mucho tiempo con el agua caliente. Es suficiente con unos 5 o 6 minutos. Después, sigue tu baño con una temperatura más tibia. ¡Nunca debe quemarte!

2. Cuidado a la hora de secarte

Hay quien, al terminar su baño, coge la toalla y se seca de un modo muy enérgico y vigoroso. Si la toalla en sí es además algo seca, entonces dañaremos nuestra piel. Solo conseguiremos irritarla y secarla aún más.

Lo ideal es utilizar una toalla suave y secarte  mediante movimientos circulares delicados, eliminando el exceso de humedad pero siempre sin frotar. Los albornoces son muy cómodos y adecuados, ya que nos mantienen cálidos y la piel se seca casi sin darnos cuenta.

3. ¡Cuidado con tus toallas!

Cuidado con las toallas tras tomar un baño

Otro de los peligros de las toallas es ser un escenario más que propicio para el cultivo de las bacterias y los gérmenes. ¿La razón? La humedad que suele quedarse en sus fibras si no las secamos bien.

Lo más adecuado es renovar las toallas regularmente. Si son ya demasiado viejas, pueden estar saturadas de los productos químicos de los detergentes, lo que puede ocasionar reacciones alérgicas.

4. El riesgo de utilizar demasiado jabón

Utilizar demasiado jabón puede ser contraproducente a la hora de tomar un baño

La cantidad de jabón debería variar en función de nuestras necesidades. Algunos jabones con aromáticos perfumes contienen una alta cantidad de alcohol y otros químicos que alteran el pH de nuestra piel.

Mantener el pH natural de la piel es muy importante, ya que se encarga de defendernos de agentes externos como ácaros, bacterias u otros microorganismos.

¿Lo más recomendable? Utilizar la cantidad justa de jabón mezclada siempre con agua. Y otro apunte: si son jabones naturales, mucho mejor.

5. Cuidado con las esponjas

Las esponjas pueden dañar nuestra piel al tomar un baño

Según los dermatólogos, lo más adecuado y saludable para nuestra piel sería utilizar esponja en nuestros baños solo dos veces por semana. Lo más recomendable es aplicarnos jabón con la mano y la cantidad justa.

Unos dos días a la semana, podemos exfoliarnos con una esponja adecuada, como la esponja lufa. De ese modo eliminamos células muertas y restablecemos el equilibrio de nuestra epidermis.

Después de usar la esponja, déjala secar al sol para evitar así la colonización con mohos que pueden causarnos infecciones, hongos o foliculitis.