5 formas sencillas de mejorar la circulación sanguínea

15 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Además de llevar una dieta equilibrada, rica en vitaminas y ácidos grasos saludables, el ejercicio físico es fundamental para mantener el corazón en forma y evitar problemas cardiovasculares.

Existen cinco formas muy sencillas de mejorar la circulación sanguínea. Se trata de un conjunto de buenos hábitos que se puede incluir fácilmente en la rutina y que de además complementan muy bien entre sí. Por tanto, es importante mantenerlos todos a la vez para que surtan efecto.

Ahora bien, vale la pena recordar que, además de poner en práctica buenos hábitos de vida, es fundamental que consultes primero con el médico acerca de cualquier medida adicional que desees tomar para que te indique si es acertada para ti y si realmente podría beneficiarte como deseas. Recuerda, debes pensar siempre en tus particularidades y evitar recurrir  a soluciones generalizadas de forma impulsiva.

1. Cuida tu alimentación para mejorar la circulación sanguínea

Reducir el consumo de azúcar comiendo menos
Aunque parece obvio, limitar la ingesta de alimentos diaria contribuye a minimizar el consumo total de azúcar. Esto, entre otras cosas, aporta beneficios a la salud y el peso.

La primera forma de mejorar la circulación sanguínea consiste en corregir todos aquellos aspectos de la dieta que no suman beneficios. Por ejemplo, se debe reducir el consumo de grasas saturadas y golosinas; y eliminar la ingestión de bebidas carbonatadas y alimentos ultraprocesados.

Los estudios demuestran que la dieta mediterránea es la mejor opción. Por ende, puedes tomarla como fuente de inspiración para mejorar la tuya, o directamente adoptarla. Para ello, puedes hacer lo siguiente:

  • Prioriza el consumo de frutas, vegetales y legumbres, por encima de cualquier comida preparada o congelada.
  • Modera el consumo de carne roja. Lo ideal es consumirla una o dos veces por semana y, a ser posible, magra. En este sentido, las carnes blancas son las más recomendadas para el consumo regular. En especial, el pollo y el pavo.
  • Las bollerías, los dulces y similares son alimentos procesados con alto nivel calórico. El azúcar es un enemigo de tu salud, al igual que la sal, así que evítalos. No se trata de eliminarlos por completo, sino de aprender a vivir sin depender de ellos y consumirlos de forma moderada.
  • Cada vez que sientas sed, bebe agua. Evita recurrir a bebidas comerciales, incluso las que tengan la etiqueta de “light” y afines. 
  • A pesar de que es fundamental de que te mantengas hidratado, evita caer en la sobrehidratación, ya que esto puede descompensar tu organismo.

Descubre: Tips para reducir el consumo de sal

2. Dile sí a la vitamina C

La vitamina C  juega un papel importante en la salud del corazón y del sistema circulatorio. Según datos de la Universidad Estatal de Oregon (Estados Unidos), ayuda a prevenir la hipertensión, la enfermedad coronaria y los accidentes cerebrovasculares.

Por otra parte, esta vitamina mejora el metabolismo del colágeno, un elemento esencial para la formación y fortalecimiento de las paredes arteriales, como lo indican algunos estudios.

Es importante que recuerdes que el ser humano no es capaz de producir vitamina C por sí mismo. Así pues, debemos obtenerla de los siguientes alimentos, los cuales no deberían faltar nunca en la dieta: naranjas, pomelos, limones, kiwis, fresas, papayas, guayabas, así como también, brócoli y pimiento.

Descubre: Cómo la vitamina C puede protegernos de problemas cardíacos

3. Come ajo dentro de una dieta equilibrada

Cuchara de madera con dientes de ajo pelados.

Según la Organización Mundial de la Salud, consumir de dos a cinco gramos de ajo fresco todos los días es aconsejable. Sin embargo, esto no quiere decir que este alimento produzca efectos milagrosos sobre la circulación o la salud en general.

Una investigación publicada en la revista The Cochrane Database of Systematic Review señala que no hay pruebas suficientes de su efecto sobre el sistema cardiovascular. Así mismo, otro estudio publicado en la revista Nutrition señala que los efectos del ajo no son suficientemente relevantes en la salud.

Conviene incluirlo en la dieta, como lo sugiere la OMS, pero no esperemos que este alimento, por sí solo, nos garantice una buena circulación sanguínea.

4. Consume más fuentes de omega 3 y 6

Sabemos que solo con pronunciar la palabra “grasa” nos asustamos. Ahora bien, existen un tipo de ácidos grasos que el corazón necesita para funcionar de modo óptimo y tener una buena circulación sanguínea.

Se trata de los ácidos grasos omega 3 y 6, que forman parte de una dieta saludable por todos los beneficios que aportan:

  • Bajan la presión arterial.
  • Ayudan reducir el riesgo de arritmias.
  • Ayudan a bajar el nivel de triglicéridos.
  • Reducen la acumulación de placa grasa en las arterias.

Algunas investigaciones han señalado que el consumo de los ácidos grasos de la línea omega 3 contribuyen a reducir los riesgos de enfermedad cardiovascular. Por ello, sería muy recomendable que durante la semana introdujeras, con moderación, los siguientes alimentos en tu dieta:

  • Atún
  • Nueces
  • Caballa
  • Salmón
  • Aguacates
  • Almendras
  • Cacahuetes
  • Aceite de girasol
  • Sardinas en aceite
  • Aceite de lino o linaza

5. Haz ejercicio a diario

Caminar
Una caminata diaria de 30 minutos puede contribuir a mejorar la circulación sanguínea y el peso. Por eso, es una actividad sana contra las varices

Para gozar de una buena circulación sanguínea es necesario despedirse del sedentarismo. Muchas investigaciones demuestran que el ejercicio físico es fundamental para la buena salud cardiovascular.

A diferencia de lo que se suele pensar, no hace falta apuntarse a las rutinas más intensas del gimnasio. Con cumplir lo siguiente, es suficiente para empezar y acostumbrarse a mantener un estilo de vida activo:

  • Camina, media hora, todos los días a paso rápido.
  • Realiza una hora de yoga todos los días.
  • Acude a natación, si te es posible, una o dos veces por semana.

Lee: Riesgos del sedentarismo para tu cerebro

Los hábitos que te hemos comentado aquí pueden serte de ayuda para comenzar a llevar un estilo de vida más saludable, pero recuerda que deberás atender tus particularidades, según lo que te indique el médico. Por otra parte, no está de más que le comentes al profesional cualquier duda que puedas tener para que te la resuelva. ¡Nunca te guardes ninguna inquietud! Respecto a tu salud, todo debe quedar lo más claro posible.

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