5 consecuencias graves de aguantar las ganas de orinar

Este artículo fue redactado y avalado por Valeria Sabater
· 25 mayo, 2015 · Última actualización: 29 enero, 2019 29 enero, 2019
¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las consecuencias de aguantar las ganas de orinar? En este artículo te las explicamos.

¿Cuántas veces habremos aguantado las ganas de orinar a lo largo de nuestra vida? De seguro, muchas.

Pongamos por caso: estás muy ocupada y no te es oportuno interrumpir lo que estás haciendo para ir al baño. También podría ocurrir que no te apetece ir a otro baño que no sea el tuyo. Y, aguantas los deseos de orinar durante tres horas e, incluso, por más tiempo. Tu cuerpo, sin embargo, no consiente esas razones. Sencillamente, necesita eliminar toxinas y desechos.

Es posible aguantar las ganas de orinar a veces, pero ¿qué ocurre cuando esta práctica se convierte en una costumbre? A continuación, te explicamos 3 consecuencias graves que este mal hábito puede traer consigo.

Normalmente, la vejiga admite entre 150 ml y 220 ml de líquido. Su capacidad varía dependiendo de cada persona. Cuando la cantidad de orina acumulada en la vejiga está cerca de ocupar toda su capacidad, se activan unos receptores. Estos son los encargados de avisar a nuestro cerebro de que es hora de ir al baño. Entonces, el cerebro emite una señal para que vayamos a vaciar la vejiga cuanto antes.

1. Infecciones

 

Vejiga

La orina es el principal recurso de que dispone el organismo para eliminar sustancias de desecho.

El simple acto de orinar implica a varios órganos. Así, la vejiga almacena las toxinas que los riñones han filtrado de la sangre previamente. El resultado de ese filtrado contiene esencialmente amoníaco y sustancias ácidas. Si estas sustancias de desecho no se eliminan a tiempo podrían terminar dañando partes del tracto urinario.

Por otro lado, debemos recordar que por la orina también eliminamos una buena parte de las bacterias que se encuentran en la uretra. Es una manera que tiene el cuerpo de evitar que estas migren a otras zonas donde podrían causar infecciones.

¿Qué ocurre entonces cuando, por las razones que sean, aguantamos las ganas de orinar? Que estas bacterias están más tiempo en nuestro cuerpo. Por tanto, aumentan las probabilidades de que acaben ocasionando la temida cistitis.

Todo ello explica la importancia de ir al baño siempre que tengas deseos de orinar.

Si te apetece saber más sobre la cistitis, puedes leer: Cistitis y relaciones sexuales.

 

2. Cálculos en los riñones

Calculos renales

Junto con los de parto, el de cólico nefrítico es uno de los dolores más agudos que un ser humano podría experimentar. Hay personas más tendentes que otras a producir los llamados cálculos, que son causa de ese terrible dolor. Sin embargo, el hecho de contener la orina es un factor que puede condicionar en gran medida su aparición.

Los cálculos renales son residuos de calcio, fosfato, amonio y magnesio que cristalizan en el interior de los riñones. Eliminar estas pequeñas piedras ocasiona un gran sufrimiento.

Beber abundante agua y acudir al baño cada vez que el cuerpo lo indique, son dos formas inmejorables de evitarlo.

¿Quieres ampliar información? Descubre 7 remedios caseros para expulsar las piedras de los riñones.

3. Escalofríos, dolor y cansancio

Cansancio

Como hemos visto, el mal hábito de aguantar las ganas de orinar podría ocasionar serios perjuicios a la salud. Conviene no demorar más de 15 minutos en ir al baño una vez que el cuerpo ha emitido la señal. De lo contrario, nuestro cerebro podría dejar de avisar, con todos los peligros que comportaría que tal cosa sucediera.

Escalofríos y dolor pélvico son otras de las posibles consecuencias de contener los deseos de orinar. Estas son, sin duda, manifestaciones del agravamiento del estado del paciente. Llegados a este punto, ya no sentiríamos la urgencia de ir al baño. Nos notaremos, eso sí, más cansados, más lentos y algo aturdidos. En casos tan graves como estos, la ingesta de más líquidos podría agravar aún más la situación.

Así de graves podrían ser las consecuencias de la acumulación de toxinas contenidas en la vejiga. Evita, pues, aguantar las ganas de ir al baño o tu salud se resentirá.

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